Jessica Leiva, la nueva Ministra de la Mujer en Nicaragua, conoce muy bien de las necesidades que afrontaron los pobres y principalmente las mujeres en plena época neoliberal y cómo en los últimos 13 años se han logrados sustanciales avances desde que el FSLN asume nuevamente la administración política y social del país.

En esa época oscura neoliberal la mujer no tenía acceso a la educación, a la salud, a la recreación, al crédito y sobre todo pocas o nulas oportunidades para desarrollar sus capacidades en los diversos campos económicos y sociales.

Jessica vivió una niñez y adolescencia de muchas necesidades. Sus padres emigraron del campo a Managua a inicios de los años 90, ella nació en 1991 cuando las políticas inhumanas eran impuestas al pueblo nicaragüense.

Conversamos con Jessica. Tenía pocos minutos de haber llegado a su oficina en el Ministerio de la Mujer, en la que seguirá aportando a la Revolución con su trabajo y particularmente promoviendo en todos los sentidos a la mujer nicaragüense, la que sabe de luchas y batallas, esa mujer que no se rinde ante las adversidades y que a la misma vez sonríe cada mañana para enfrentar la vida.

Esta mujer sandinista es una de las servidoras púbicas más jóvenes del gabinete social. Sus orígenes son muy humildes y nos cuenta un poco de su vida, de cómo ha logrado salir adelante como mujer y como revolucionaria.

Ella gusta de la lectura, el último libro que leyó fue la autobiografía del compañero Jacinto Suárez “En el mes más crudo de la siembra” en el que hace un relato de las crueles torturas a las que fue sometido por la dictadura somocista. También le gusta la música andina y de protesta social como las de Quilapayún. 

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Tengo 28, soy originaria de Managua. Digamos que mi familia es parte de esa migración campo ciudad, así que mis orígenes son de campesinos y obreros. Mis padres son humildes, trabajadores, te puedo decir que por ejemplo mi abuela es una mujer muy trabajadora de un mercado popular de Managua. Nos ganábamos la vida de esa manera y siempre recibí una formación constante de principios de respeto, de amor al prójimo, de poder ayudarnos entre unos a otros en un contexto nacional de neoliberalismo, de extrema pobreza”, cuenta Jessica.

Desde muy pequeña, gracias al ejemplo de su padre, un militante sandinista que participó de la insurrección popular contra Somoza en el campo, logró cultivar ese amor por el trabajo para procurar bienestar para los más desposeídos.

¿Nos puede compartir un poco sobre su preparación profesional y académica?

Estudié mi secundaria en el colegio Centro Experimental México. Logré obtener una beca en la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit) y luego logré una beca gracias a nuestro buen Gobierno en la Universidad de Chile y logré mi maestría en Ciencias Políticas después de haber sacado la licenciatura de Relaciones Internacionales”.

Su infancia fue muy difícil porque el sistema educativo no era gratuito, sus padres se las ingeniaron para que pudiera estudiar su primaria. Cada mes tenían que pagar su "cuota" para ingresar al colegio y la cosa era peor cuando se acercaban los exámenes si no tenía para pagar. Eran momentos de tristeza y de mucha dificultad que la marcaron y le forjaron su conciencia de clase y de lucha revolucionaria.

Me cr en un barrio popular de Managua. En una Nicaragua con gobiernos de corte de derecha, con una niñez y una vida un poco más difícil para poder acceder a la educación, a la medicina en los hospitales. Nunca voy olvidar cuando un profesor en clase nos dijo a los niños que le prestáramos un chicle y lo pegó en el techo del aula para que la lluvia no ingresara, hoy esa misma escuela en el barrio Georgino Andrade es algo diferente. Esa escuelita de donde yo salí de primaria es algo diferente con este Gobierno, es otra realidad para nuestros niños que ahora tienen mejores escuelas y la educación es gratuita. Yo me críe en un contexto difícil cuando en el colegio se pagaba, en ese contexto me voy formando y llego a la universidad cuando el Frente Sandinista asume el poder en el 2007”.

-¿Cómo se integró al Frente Sandinista y cuál ha sido su mayor motivación?

No solamente ese origen de clase hace que me incorpore a lucha revolucionaria dentro del Frente, Sandinista. Sin lugar a dudas, tengo una gran influencia de parte de mi padre, un hombre que se organizó dentro de la guerrilla en su momento. Fue un joven que en aquella época estuvo decidido a perder su vida por una Nicaragua Libre, esa Nicaragua Libre que hoy nuestra generación está defendiendo, garantizando derechos a las familias, a los obreros y trabajadores para poder dar esa justicia social que tanto necesita este país y que sin lugar a dudas nuestro buen gobierno ha logrado construir a lo largo de este tiempo. Me veo y creo que estoy siguiendo los pasos de mi padre”.

Jessica cuenta que se involucra al FSLN desde su adolescencia, acababa de cumplir los 15 años. Estudiaba la secundaria y desde ahí se integra a la Juventud Sandinista 19 de Julio, motivada por ese valor de solidaridad que adquirió gracias al ejemplo de sus padres.

La Juventud Sandinista para mí ha sido una gran escuela que ha despertado conciencia, no solamente de clase, sino de la importancia de un proceso histórico en Nicaragua y en toda América Latina. A lo largo de nuestra historia nos han querido someter y doblegar ante grandes potencias, pero ha sido nuestra convicción y nuestros principios revolucionarios los que nos ha dado esa paz, esa alegría a nuestra gente”.

Cuando conoció su nombramiento de ministra estaba sirviendo a la representación diplomática de Nicaragua en Costa Rica donde ejerció durante un año. Jessica considera que su nombramiento, dado a conocer por la vicepresidenta compañera Rosario Murillo, es un reconocimiento al protagonismo alcanzado por la juventud y principalmente de las mujeres que con el Gobierno sandinista están desarrollando todas sus capacidades.

La mujer ha estado presente en todos los espacios y no creo que esto sea algo que nos sorprenda, porque cuando logramos hacer esta Revolución era justamente para cumplir un programa histórico donde el comandante Carlos Fonseca habla de la emancipación de las mujeres y justamente esto va de la mano con que nosotras podamos participar en todos los espacios, en el deporte, en los emprendimientos, en ser actor económico con incidencia en el crecimiento económico de nuestro país y que nuestras mujeres puedan defender su derecho a la vida, de que nuestras mujeres tengan garantizados espacios para su crecimiento”.

-¿Qué representa para usted desempeñar la responsabilidad como Ministra de la Mujer?

Yo lo resumo en una palabra: compromiso. Compromiso con las personas que confían en nuestro proceso y como mujer sin lugar a dudas una gran responsabilidad para poder garantizar que nuestras mujeres sigan siendo escuchadas, que nuestras mujeres sigan participando en todos esos espacios que nuestra revolución ha abierto desde que se derrocó a Somoza en 1979”.

Soy una mujer comprometida con la Revolución, desde los 15 años me involucro en esta lucha y desde que inicie no he parado, he estado en todos los espacios donde el pueblo me ha necesitado y creo que estaré estando ahí sin importar la trinchera donde la Revolución nos ponga. Nosotros estamos llamados a seguir a este pueblo con transparencia, justicia, igualdad y tolerancia y sobre todo con ese amor que nos caracteriza a todos los revolucionarios”.

-¿Cómo caracteriza a la mujer nicaragüense?

La mujer nicaragüense ha demostrado ser una mujer trabajadora, emprendedora, creativa, siempre dispuesta a seguir adelante por ella misma y por su familia. Vista desde un proceso de una revolución que dio mucho que hablar en América Latina con una participación activa de la mujer, la mujer salió de la cocina a defender su Revolución, a defender su patria y en proceso de paz estamos dispuestas a seguir defendiéndola. La mujer nicaragüense ha estado en diferentes etapas de nuestra historia con un rol activo y protagónico. Recordemos que fueron las mujeres de la Costa Caribe quienes proporcionaron ayuda a nuestro general Sandino en aquella lucha que liberó contra el imperio yanqui. Entonces no es algo nuevo la participación de la mujer en los procesos de cambios del país, en defensa de la soberanía y con determinación y orgullo.

-¿Cómo valora el protagonismo que tiene la juventud y las mujeres al frente de responsabilidades al servicio del pueblo nicaragüense?

Al igual que la participación de la mujer, la juventud nicaragüense ha tenido un rol protagónico a la vanguardia del desarrollo de nuestro país. Mirás a los chavalos saliendo de los barrios con deseos de superación, ves al muchacho de la universidad queriendo superarse a sí mismo, a los jóvenes tomando decisiones del contexto que hoy viven en nuestra Nicaragua y con gran determinación y compromiso de incorporarse a todas las tareas”.

Ves a los muchachos y muchachas que salen voluntariamente cuando hay algún desastre para poder llevar esa ayuda solidaria a las familias, también podés ver a los muchachos con gran determinación desde las aulas técnicas para poder tener una vida diferente no esa vida que te ata a una pobreza extrema, sino con deseos de salir adelante, de crear tu propio negocio, de fomentar el crecimiento para tu familia, para el país y también para otros jóvenes, jóvenes dando empleo a otros jóvenes”.

Bajo esa perspectiva, Jessica insta a los jóvenes a seguir comprometidos con la Revolución y con aquellas actividades que los hacen ser mejores cada día, buscando sobre todo promover el amor de la solidaridad.

Sigamos con respeto nuestro valores como familia nicaragüense, tenemos que vernos como lo que somos: un país en unidad, en armonía defendiendo esa paz que tanto necesitamos para poder seguir adelante”.

Como mujer reconoce que tienen un gran compromiso con las familias, con el país y por eso desde la Estrategia para una Cultura de Dignidad, Respeto, No Violencia, Reconciliación y Paz, las mujeres deben contribuir a reforzar todos nuestros principios y valores.

¿Desde el Ministerio de la Mujer cómo se fortalecerá esa estrategia?

En realidad nosotros nos sumamos a esa estrategia porque es un esfuerzo de todo un gobierno que esta de cara a fomentar una cultura de paz y dentro de ese proceso de diálogo, de reconciliación, las mujeres jugamos un rol protagónico, por supuesto. Recordemos que venimos de un año bastante, vamos a decirlo violento, vos sabés que desde los tranques expusieron a nuestras mujeres a situaciones muy difíciles. Hubo violaciones desde estos lugares, mujeres que no lograron dar a luz en un centro médico y eso te hace pensar que como mujer tenés que defender tu derecho a vivir en paz, de que no podemos permitirnos que nos quiten esa paz para poder desarrollarnos porque solo en un país estable todos podemos crecer de la manera que nosotros consideramos correcto”.

Necesitamos estar en respeto de las leyes y conocer de nuestros derechos y salir en defensa de estos derechos y sobre todo de nuestras conquistas sociales y para eso necesitas un empoderamiento no solamente de conocimiento, sino también de las herramientas con las que contamos para poder salir adelante y fortalecer el modelo gubernamentales”.

Hoy la mujer tiene todas las facultades para poder desarrollarse, es solamente tener la voluntad de salir a la calle y apropiarse de todas esas herramientas que están a nuestro alcance”.

En su nueva oficina Jessica solo tiene un escritorio, una computadora, un estante con diversos libros y una pequeña mesa. En las paredes sobresalen un retrato del general Augusto C. Sandino y dos figuras de artesanías de “Las Gordas” de San Juan de Limay.

Jessica ve en Sandino a la Nicaragua Digna, esa que no se doblega. Y también subraya que Sandino dio un lugar preponderante a la mujer, a su esposa Blanca Stella Aráuz Pineda. También reconoce el legado y enseñanzas del comandante Carlos Fonseca Amador, dos de sus referentes revolucionarios cuyo legado están siendo cumplidos por el comandante presidente Daniel Ortega Saavedra.

Jessica, como toda joven, tiene sueños y uno de sus más recurrentes es ver un pueblo con más derechos restituidos, por eso se compromete a poner su mayor empeño desde el Ministerio de la Mujer para hacer realidad ese programa histórico del FSLN en donde la mujer tiene una prioridad fundamental.