En 40 años de historia de la Revolución Popular Sandinista el elemento cultural nos ha acompañado siempre: En tiempos más difíciles, en los tiempos de paz, en los tiempos de construcción y en tiempos de desarrollo que justamente entramos en Nicaragua, desatando así una nueva etapa en la creación nicaragüense.

Para el compañero Wilmor López, folclorista y especialista en nuestra cultura y nuestra tradición popular, la lucha por la paz ha sido desde siempre, desde que el general Augusto C. Sandino en el cerro Los Común, cuando un 4 de mayo no acepta la rendición y la entrega de armas. Desde ahí inicia la lucha por la paz, desde ahí empieza a entretejerse el 19 de julio, desde 4 de mayo de 1927.

Y hablando de cultura, señala que Sandino tenía su orquesta en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y le daba importancia a la cultura, de tal manera que, hasta su esposa, Blanca Aráuz Pineda le hacía letras para que Cabrerita se las musicalizara y muchas canciones que se escuchan hoy que son de autor anónimo son letra de doña Blanca Aráuz Pineda y de Pedro Cabrera Cabrerita.

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En el ejército del general Sandino había un escritor y poeta, entonces todo esto nos llega a nosotros a a través de los años de lucha. Ahí tenés a Leonel Rugama, poeta luchador y revolucionario y también hombre que buscó la paz y que en sus poemas la aflora. También Ricardo Morales Avilés, para mencionarte algunos”, enumera.

Para el cantante y compositor Richard Loza la cultura lo determina todo: cómo nos enamoramos, cómo nos desarrollamos, como nos comunicados, cómo aprendemos y cómo enfrentar situaciones difíciles.

Recuerda Loza que en los años 80 surge todo un movimiento cultural que empezó a desarrollarse desde todos los aspectos; la pintura, la danza, la poesía, el teatro.

En ese tiempo, surgieron los talleres del arte popular y esto tenía que ver mucho con ese elemento pacificador, así como con el hecho de aprender y ayudar al pueblo nicaragüense a enfrentar la agresión de los Estados Unidos.

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Por su parte, Wilmor López recuerda que cuando se da la alfabetización a la par se formaron las unidades móviles de cultura, recordó la brigada del 5 de julio de San Marcos y la brigada Flor de Sancuanjoche, con expresiones como danza poesía, música y teatro.

El objetivo era ir a recrear con cultura al campo, pero además recopilar lo que había en el campo, así se trajo modismos, lenguajes, recetas de comidas, oraciones populares, apodos populares, costumbres, danzas, todo eso se trajo de campo a la ciudad fue un ida y venida”, dice Wilmor.

También recordó que en los cortes de café fue parte de una brigada del Ministerio de Cultura, “fuimos a cortar café a Los Milagros, una hacienda que queda ubicada en Jinotega, había otra hacienda cerca que se llamaba El Bonetillo y otra, que se llama La Bastilla. Eran tres haciendas grandes que ahí llegaban las brigadas móviles de cultura, entonces llegaban desde Managua, en camiones, con su equipo de sonido, y con todo”.

El compañero Wilmor López hace también referencia a que, cuando triunfa la revolución, hay un desborde grande de cultura. Dice que uno de los primeros nombramientos es el ministro de Cultura, y por primera vez en la historia hay ministros de Cultura, y se inauguran las casas de cultura por todo el país, incluyendo la Costa Caribe que estaba tan lejana, y nosotros la sentíamos más lejana.

 

Y se inauguró la casa de cultura Anselmo Nixon, se llamaba CPC, Centro Popular de Cultura, Anselmo Nixon. Yo estuve ahí en 1982 para ir a conocer Orinoco, y conocer por primera vez el Walagallo que ya estaba, pero que no se conocía”, agrega.

Fue en 1982 que nace la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC) de la mano de la ahora compañera vicepresidenta de la República, compañera Rosario Murillo. De esa asociación nacieron las uniones de artistas de música, de pintura, de literatura, de teatro, de fotógrafos, de modas, de circos, de artesanía, etc.

Y es que en los años 80 fue un desborde de alegría, de cultura, de paz, una bandera que ha enarbolado siempre la revolución y en este caso el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Todo este desborde contribuía a la paz, al entendimiento de los nicaragüenses, pero se necesitó siempre de artistas comprometidos con esa paz que día a día se construía y uno de ellos es Richard Loza que mira el trabajo artístico como un sacerdocio, en particular, “nunca me ha gustado hacer música comercial. Siempre me he preocupado por hacer mi trabajo artístico, mi proyección artística hacia la construcción de la paz y ha sido de izquierda, la mayoría de mis canciones son testimoniales, cosas que he vivido, que me han pasado, la mayoría de los trabajos que he hecho”, subrayó.

 

Para Wilmor esta revolución cultural no se detuvo ahí, después del 27, la cultura se ha expandido más, tanto así que ahora en el Ministerio de Educación se ha fundado la unidad de cultura que elaboran libros, cartillas, “hay una que se titula el orgullo de mi país, guía para la enseñanza de la danza del folklor. Se acaba de hacer el libro de la cocina, un libro hermosísimo, una idea que nos transmitió la Compañera Rosario Murillo, ella es la de la idea de que recogiéramos las recetas del maíz, en comida, bebidas, pan y dulces. Y lo hicimos, es parte de la unidad de educación y cultura que tiene el Ministerio de Educación”.

Actualmente se están organizando en todo el país los coros nacionales de niños, lo mismo que orquestas, un proyecto que nace de una idea del comandante Hugo Chávez, y aquí el comandante Daniel y la Compañera Rosario dispusieron aplicar esa idea con los estudiantes, y sobre todo los de música.

Richard Loza ha vivido plenamente la Revolución Popular Sandinista, no hay capítulo de la historia de estos 40 años donde él no haya sido protagonista. Desde la Asociación de Niños Sandinistas, la Juventud Sandinista, cortes de café, hasta el Servicio Militar Patriótico.

 

Cuenta que cuando el director de cine Ken Loach vino a Nicaragua para rodar la película La Canción de Karla, lo escogió para un papel justamente porque había participado de todo el proceso revolucionario, del Servicio Militar y tenía bastante conocimiento de causa “y también conocía parte de mi trabajo, pues yo trabajé en teatro. Por más de 10 años fui director musical del teatro de títeres Guachipilín y trabajé con otros grupos. Estaba familiarizado con la actuación y el priorizó eso. Dijo: ‘Él tiene que ser’”.

La primera persona que escuchó con ese tipo de compromiso político artístico fue Silvio Rodríguez. “Me maravilló porque él plantea en todo su trabajo artístico de que la realidad no solo ocurre afuera, sino dentro de nosotros, de cómo nos sentimos y yo me he preocupado mucho de eso, elevar la moral de nicaragüense".

Como trovador Richard ha dedicado la mayor parte de sus creaciones a la paz. Una de las canciones que hoy toca el corazón de los nicaragüenses es precisamente Canción de Paz, un tema que muchos la conocíamos y que el mismo autor la presentaba como no acabada, inconclusa”, pero que hoy se merece un lugar en esta nueva victoria.

Para el artista, los nicaragüenses hemos sido siempre pacíficos, no actuamos violentamente porque no tenemos ese gen de responder de esa manera y creo que en el golpe fallido se notó que el nicaragüense se guardó, tuvo paciencia, pero siempre observando hasta que estuvimos seguros que había una acción de matar, torturar, quemar viva a las personas, de desaparecernos, de odio, ahí si el pueblo dijo hasta aquí no más. Y de hecho fue una forma pacífica, fue marchar, fue cantar, fue orar, hacer pInturas, ahí estaban los pintores, los poetas, estábamos grabando las canciones los artistitas comprometidos con la paz y surgieron un montón de jóvenes talentosos que ahora los podemos visualizar y son referentes del trabajo en todos los estilos, clásica, rap, trova, en música de chinamos, música folclórica”, subrayó.

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El trovador destaca que siempre ha estado comprometido con la paz y siempre va a estarlo. “A mí me señalaron varios colegas por cantar en la plaza, pero una cosa era bien clara en ese momento, soy nicaragüense, esta es mi tierra, esta es mi casa, yo no voy a irme porque otro me diga que me vaya, entonces yo dije, aquí nos quedamos todos vivos o muertos”.

Dice que no dudó ni un poco cuando lo llamaron a cantar y que regresó a él ese sentimiento inefable, indescriptible, maravilloso, “porque volví a sentir esa fuerza que ocurría antes, un torrente de sentimiento del pueblo y uno como artista sumado al pueblo dentro de ese torrente revolucionario de que nos sentíamos más fuertes cada vez”, explicó.

Wilmor López no duda en afirmar que la situación de abril de 2018 demostró que una guerra nosotros la podíamos vencer y la vencimos con el amor, la cultura y la paz.

Porque la policía estaba acuartelada, por orden presidencial y lo que había de parte nuestra era movilizaciones con música por la paz y cultura. Todos los días nos íbamos a la avenida de Bolívar a Chávez y todas las tardes había movilización acompañados por música, pintura y danza, esto fue sistemático, y fue calando porque había un llamado a la paz, se hizo internacional nuestro llamado a la paz”, comentó.

 

Gracias a Dios que tenemos un presidente extraordinario, una vicepresidenta extraordinaria, magnífica, maravillosa que es joya en enarbolar la paz, la cultura, tanto el presidente y la vicepresidenta nos orientaron y nos guiaron por este camino del amor, estoy seguro que sin ellos hubiera sido otra situación la que hubiéramos vivido, prevaleció sobre todo y el amor a la vida. Nacieron canciones, danzas exposiciones al aire libre y todo fue por la paz y el amor en Nicaragua, agregó.

Finalmente dijo que abril nos marcó una nueva era, que fue derrotar a estos golpistas con la paz, la cultura y el amor, un hermoso gesto del pueblo nicaragüense, del Frente Sandinista, del gobierno, hacia estas personas que estaban envenenadas por el odio, la ambición y la mentira y también el dinero que le llovía del extranjero.

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Richard Loza en Rusia, 1986. Agachado al frente de derecha a izquierda el tercero.