Años atrás era común ver como pequeños niños en edad escolar esculcando entre los desperdicios que se vertían en el basurero municipal de Ciudad Sandino, acompañando a sus padres en la búsqueda de algo para subsistir.

Niños y niñas eran víctimas de la realidad en la que sus padres fueron sometidos a vivir, la pobreza extrema.

Hoy, tras el acercamiento del Gobierno sandinista a través de instituciones como el Ministerio de la Familia, Niñez y Adolescencia (Mifan) muchos han podido dejar atrás esa realidad.

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¿Cómo se puede llevar a un niño a un lugar así? Es la pregunta de rigor que nace al conocer esta situación.

Juana Salvadora Espinales cuenta que durante gran parte de su juventud expuso a 6 de sus 11 hijos a esta vida y dice que lo hizo por desconocimiento de los derechos que tenían los menores a su cargo, pero también porque era, lo que creía, la única forma de cuidar de sus pequeñas.

Como ellas eran mujercitas no me gustaba dejarlas solitas. Entonces yo me iba a La Chureca con ellas”, afirmó recordando esos tiempos.

Afirma que hasta el lugar donde se ganaban la vida se acercaron los funcionarios de Gobierno para aconsejarla y apoyarla para que las se convirtieran en protagonistas de la restitución de derechos como la educación y salud gratuita promovida por el sandinismo.

En el barrio habíamos 5, junto con mis hijas y comenzaron a darnos lo que era un poquito de provisión y leche. La verdad es que comenzaron a hablar también de cómo nosotros tenemos que estar y con amor trabajar por nuestros hijos”, señaló.

Ahora, tanto sus niñas de aquel entonces como los niños que procreó luego, van a la escuela, así como también sus nietos que asisten a los Centros de Desarrollo Infantil.

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Doña Juana ha logrado además abandonar la necesidad de vivir de la basura y también junto a sus hijas mayores, se ha convertido en protagonista de programas de capacitación para la elaboración de distintos artículos como piñatas.

En el caso de doña Marcia del Socorro Pérez, aún continúa en el oficio de recicladora y agradece por todo el apoyo que ha tenido para poder hacer que sus hijos no vayan con ellos a los botaderos de basura.

Si no fuera por ellos, los niños siguieran yendo allá, mi niña tiene un año que no va, porque en realidad nosotros somos muy pobres y vivimos del reciclaje”, aseguró la señora que hoy puede ver una esperanza de lograr superar su pobreza.

Confiesa conmovida que en el pasado tuvo temor de enviar a sus hijos a la escuela por no tener ni siquiera la posibilidad de comprar un lápiz.

Ellos me les dieron mochila, cuadernos, lápices. No los dejaba solos en mi casa. Ahora cuentan con muchos beneficios, como la merienda”, agregó.

Ahora yo sé que tienen derecho a vivir una vida de niñez, una vida de adolescentes y una vida de no explotación. Eso no lo comprendía porque mi pobreza era tan grande que mis hijos tenían que ir a trabajar”, señaló.

Ana Gladys Mayorga, educadora social de niñez trabajadora, del Mifan en Ciudad Sandino, explica que los hijos de estas mujeres son parte del programa amor que ejecuta este ministerio a partir del año 2007.

Precisamente uno de los ejes el denominada “niñez trabajadora”, que procura atender a los sectores de riesgo.

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No obstante, se ha dado un énfasis especial a los niños que se encontraban en este basurero a partir del 2019, cuando uno de estos menores pereció bajo las llantas de un camión recolector.

Desde entonces nosotros hemos tenido la cercanía con 70 familias, que tienen aproximadamente 168 niños donde 82 son niñas y 76 son varones”, refirió.

Desde entonces, afirmó, se ha ejecutado un proceso que tiene como principal elemento crear conciencia en los padres de evitar llevarlos al vertedero y que puedan disfrutar de su principal derecho, el de integrarse al sistema educativo.

Desde allí hemos trabajado de cerca. El Milavf (Movimiento Infantil Luis Alfonso Velásquez Flores) nos ha promovido con ellos, apoyo no muy constante pero sí un paquete que se les entregó por 6 meses en que contemplaba la integración de los niños y sacar a los niños del vertedero y así se logró”, explicó.

Los niños de estas 70 familias se han matriculado en el colegio público de Nueva Vida, sector en el que está el vertedero y allí el Mifan realiza visitas de seguimiento, consultando con la dirección del centro sobre el rendimiento de los menores.

En caso de que el niño tenga una necesidad particular, por ejemplo con algún documento como la partida de nacimiento, o en cuanto a su rendimiento académico, es apoyado para evitar que abandone la escuela.

El programa atiende a niños a partir de los 0 años, que son integrados también en los Centros de Desarrollo Infantil.

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