Para el comandante Lenín Cerna, otro de los prominentes prisioneros liberados con la acción del 27 de diciembre de 1974, asegura que la gesta de la toma de la Casa de Chema Castillo marcó una nueva ruta de victorias que culminaron con el triunfo de la última revolución del siglo XX, la Revolución Popular Sandinista.

“Es el salto estratégico del Frente hacia la victoria de la toma del poder”, dijo el legendario combatiente guerrillero.

“Es la presentación de nuestro programa con el Manifiesto, no es casualidad que precisamente los integrantes y los que participaron  en esa extraordinaria acción hayan sido hombres como nuestro hermano jefe el comandante Tomás Borge, que de esa acción hayan salido varios jefes del Ejército”, resaltó Cerna.

“Además surgió la figura que sostiene las banderas de nuestras aspiraciones para nuestro pueblo, que sostiene con energía el enfrentamiento y la fortaleza, el enfrentamiento contra nuestro enemigo común”, destacó.

El Sandinismo, el fenómeno más importante en la historia de Nicaragua

El comandante Lenín afirmó que “el fenómeno más importante de la historia de Nicaragua de más de 50 años es el sandinismo, no es solamente Sandino, no, es más allá porque a Sandino lo asesinan en el 30 y pico pero no muere más bien surge el andinismo y da lugar a que otros combatientes, otros luchadores logren elevar esa bandera de Sandino y llevarla hasta hoy”.

El 27 de diciembre es importante porque, aparte de la acción valerosa de los miembros del Frente Sandinista, está el hecho de remarcar su participación en la historia con un programa y con un programa cuyas bases no han cambiado, para beneficio del pueblo, dijo.

“Y por mucho que se diga –ese programa- se mantiene. lo cual le da la consistencia, le da la fuerza al Frente Sandinista”, recalcó el legendario comandante sandinista.

“Son los programas sociales, son las conquistas del pueblo, aquí no estamos hablando de las luchas entre calandracas y timbucos, para posesionarse de los instrumentos para explotar más al pueblo. Aquí estamos hablando de una fuerza nueva en la cual participan distintas gentes, pero lo que los une es la ambición de lograr que los que siempre han sido explotados tengan verdaderamente participación. Eso es lo importante”, recalcó.

Otro elemento importante que señaló “es que precisamente, en aquel momento, se terminó el silencio, se rompió el silencio, el Frente con la acumulación de fuerzas, con la acción del 27 dio un salto y en aquel momento no hubiera tenido la fuerza que tuvo en el desarrollo porque a cinco años después de eso, ese movimiento revolucionario llevó a efecto la última revolución del siglo pasado. La revolución sandinista en 1979”.

“Si esto hubiera sido una consigna, un elemento de agitación, se hubiera diluido en el tiempo, pero el valor que tiene esto es cómo se mantuvo y cómo después de la toma del poder en 79 gracias a los personajes que participaron, que protagonizaron, que dirigieron esa parte de la revolución, se mantuvo las banderas en alto”, dijo.

Nunca han estado más altas las banderas de Nicaragua y el Frente Sandinista que al comienzo de esa dura lucha.

“Y ahí tenemos que reconocer que las casualidades no existen, independiente de los héroes que murieron, de los participantes de esa fecha histórica, independiente de eso, no es una casualidad que de ahí surgiera la dirigencia de esta parte de la revolución, una parte extremadamente difícil, que es la parte de tratar de consolidar y alcanzar objetivos que no solamente era la toma del poder por las armas”, señaló.

“Y ese dirigente, le duela a quien le duela, se llama Daniel Ortega. Que tiene la misma edad que muchos de nosotros, pero tiene la experiencia indiscutible, quien le pudiera decir, de haber sido un forjador del proceso revolucionario insurrecional, la toma del poder, la defensa del poder, después de las circunstancias del 90, 16 años mantuvo la bandera de Nicaragua y la del Frente Sandinista como se deben mantener, erguidas, y volvió con esas banderas en alto sin la más mínima concesión a nuestros enemigos”, resaltó el comandante Lenín Cerna.

“Sin andar levantando las banderas del enemigo histórico nuestro, del que mató a Sandino, a Zeledón, sin levantar esa bandera. Y eso nos ha distinguido gracias a ese dirigente que se llama Daniel Ortega”, enfatizó.

“De repente me parece ver que quienes hablan en contra de él y en contra nuestra, la causa sandinista, levanten con un vigor desesperado la bandera de nuestro enemigo principal y llevan de cabeza la bandera de la patria”, añadió.

“La llevan con la cabeza para abajo, esa es la simbología que presentan, eso les sale del alma. Cuando llevan el escudo y la bandera para abajo, llevan la bandera para abajo, la bandera es un todo, los colores y la simbología que tiene”, sentenció.

“Y cuando se ve el fervor, las ansias desesperadas de estar al lado y la bandera de nuestros enemigos, digo yo, este pueblo que gracias al sandinismo ha sabido lo que es la dignidad, puede estar seguro, absolutamente seguro que no habrá nunca más el riesgo de sufrir la acción que pasamos en este último año”, dijo.

El comandante Lenín Cerna recordó que la ida de los yanquis del país dio paso a una situación más difícil, porque había un enemigo que no se miraba pero que eran los mismos.

“Los vendepatria de siempre, los que en un momento como los que estamos viviendo, desesperadamente sacan su identificación pro imperialista, si pudieran ellos se vestirían todos los días con la bandera de ese enemigo, pero que se hace precisamente difícil porque estamos dentro de un contexto global de lucha contra el imperialismo”, explicó.

“Estamos en la lucha del bien contra el mal”, advirtió.

“Y en ese bien contra el mal, el pueblo, que tiene una fortaleza potencial tiene el problema de que tiene que luchar con los recursos que tiene, con lo poco que tiene, contra potencias tan importantes como las ideológicas, tan económicas, tan organizadas a nivel mundial capaces de crear un monstruo o un ángel de un monstruo”, añadió.

Destacó cómo el enemigo habla mal de un dirigente como Lula, como hablan tan mal de Evo Morales “y los ángeles del Pentágono y los ángeles de la dirección imperialista de todas las guerras en el mundo, están tranquilos en su casas de los Estados Unidos, tomándose su borbon, tranquilos y apaciblemente descansan”.

“Esa es la guerra a enfrentar, la de la economía. Tenemos y el comandante Daniel se ha preocupado de buscar cómo la economía se convierta en la base productiva que necesitamos”, expresó.

El comandante Lenín Cerna también compartió su agradecimiento con la vida por haber conocido a personas increíbles que son escultores de la nueva patria.

"Estamos agradecidos a la vida de haber tenido la posibilidad de llegar hasta donde hemos llegado y no por consideración de la vida, sino por lo que significa el haber tenido, haber estado en una esquina viendo pasar el fenómeno que hemos pasado, haber sido protagonistas de eso, tenemos que estar agradecidos, agradecidos de haber conocido a increíbles personas del pueblo, convirtiéndose en escultores de esta nueva patria que hemos hecho y también estamos convencidos de que de una manera u otra eso tiene su costo también ser testigos del sacrificio de esos compañeros, ser testigos también del cambio de alguna gente que nos acompañó, ser testigos de esa transformación negativa, esos son los costos, no tanto por lo que el enemigo piense de nosotros, pues si está bien, creo que deberíamos esta afligidos si el enemigo se pusiera a decir cosas bonitas de nuestro presidente".

 

"No concibo a Daniel Ortega como a Tomás Borge, no lo concibo sino consecuente, como decía el comandante Borge- “Muero con los puños despellejados de luchar y las rodillas intactas de nunca arrodillarse”, concluyó el comandante Lenín Cerna.