Nicaragua y Cuba tienen mucha historia en común que se sustenta en los valores de la hermandad, la solidaridad, el amor, la complementariedad y esa historia también ha trascendido en el deporte.

Para hablar de esa historia común entre ambos pueblos, tenemos obligatoriamente que hablar del deporte que apasiona a cubanos y nicaragüenses, sobre todo hoy que inicia una nueva serie amistosa entre ambas novenas que se volverán a ver las caras en un partido oficial en los Juegos Panamericanos de Lima en Perú programados del 26 de julio al 11 de agosto.

Entre ambos equipos la historia béisbolera se remonta a los años 30, exactamente en 1939. De acuerdo al cronista deportivo Oreidis Pimentel de la Revista Cubana de Deportes, uno de los primeros juegos entre ambas novenas fue en el estadio La Tropical en la segunda serie mundial de esa época. Ese equipo nicaragüense estaba integrado entre otros por el lanzador José Ángel “El Chino” Meléndez, Stanley Cayasso y Jonathan Robinson.

Entre Cuba y Nicaragua se registran un poco más de 77 partidos entre oficiales y amistosos, la amplia mayoría son ganados por los antillanos. Nicaragua ha ganado de manera oficial unos seis encuentros entre ellos el primero en la serie mundial de 1940 celebrada en Cuba.

En esa serie mundial Robinson se convirtió en el primer nicaragüense que le ganó a Cuba además de ser el Campeón Bate con promedio de .444, producto de 16 hits en 36 turnos, además de coronarse nuevamente en jonrones. En la serie de 1952 Alejandro “El Toro” Canales gana 6 por 2 a la poderosa selección cubana. Después, en 1971, fue el zurdo Antonio Herradora quien le ganó a Cuba en el torneo la Amistad celebrado en República Dominicana.

Otra victoria que está grabada en los anaqueles de la historia y que ha trascendido es la lograda por Julio Juárez en el mundial celebrado en Nicaragua en 1972. En esa ocasión, con un estadio a reventar, Nicaragua le ganó a la poderosa escuadra cubana 2 carreras por cero con un jonrón de Vicente López.

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Este triunfo fue dramático porque en el noveno inning con corredores en tercera y segunda, un out, Cuba amenazaba con empatar el partido, pero gracias a una atrapada de una línea violenta hecha por César Jarquín en el short stop se logró hacer dobleplay y fulminar el partido. Esa noche el público estalló de la emoción.

Posteriormente, se lograron otros triunfos: Uno con Porfirio Altamirano en Cartagena Colombia en 1976 y otro en Barcelona por Epifanio Pérez en la Copa Intercontinental con el asterisco de que ese triunfo fue a la selección B de Cuba. También el zurdo Asdrudes Flores le ganó a Cuba en un juego amistoso.

En medio del brillo de esas victorias, ha habido derrotas en las que Cuba ha destrozado a los lanzadores pinoleros. En otras ocasiones, Nicaragua estuvo a pocos outs de vencer pero la poderosa batería antillana se las ingeniaba a punta de batazos para darle vuelta al marcador.

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Hay triunfos en juegos amistosos, pero igual se disfrutaban porque vencer a Cuba es una verdadera proeza y de eso hay muchos testigos. Cronistas deportivos como Enrique Armas, Sergio Álvarez, jugadores como Rafael “El Capi” Obando, uno de los mejores segundas base que ha tenido el país y miembro de esa histórica selección de 1972 que le ganó a Cuba en Nicaragua y en Cartagena en 1976.

La emoción de narrar un partido Cuba‑Nicaragua

Enrique Armas, la popular “Ardilla”, uno de los cronistas deportivos más apasionados que tiene Nicaragua, se emociona mucho cuando habla de esa historia béisbolera entre Nicaragua y Cuba, sobre todo cuando recuerda las múltiples veces que le tocó narrar un partido en Cuba. Aún guarda el box score del partido cuando Porfirio les ganó 5 a 0 a los antillanos en Colombia.

Armas es una verdadera enciclopedia, guarda mucho material gráfico del béisbol nicaragüense y particularmente de esos encuentros entre pinoleros y cubanos, cuando cada año entre 1980 y los 90 nos enfrentábamos hasta media docena de ocasiones.

Los cubanos venían antes una vez al año a Nicaragua. El campeón del torneo cubano venía a jugar contra la selección de Nicaragua. En 1981 Juan Cabrera le pegó tres jonrones aquí en Nicaragua contra el campeón cubano contra Los Orientales y Ariel ‘Panal’ Delgado le pegó jonrón a Julio Romero que era un lanzador estelar de Cuba, subraya Armas al darnos datos de esa abundante historia deportiva.

¿Pero porqué es de mucha trascendencia jugar contra Cuba y llama la atención a los nicaragüenses?.

El comentarista de Canal 13 Viva Nicaragua Sergio Álvarez confiesa que narrar un partido entre ambas selecciones es muy emocionante porque reconoce en Cuba como una gran selección a vencer.

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Narrar un partido Cuba y Nicaragua es emocionante, se trata de dos países béisboleros en donde nosotros somos David y ellos Goliat. Aunque el béisbol nicaragüense ha avanzado, ganarle a Cuba es siempre un reto mayúsculo, es algo bien difícil ganarle, viene un fogueo y siempre se ha dicho que a los cubanos no les gusta perder ni siquiera en un juego de fogueo, pero eso es algo que nosotros hemos inventado, pero lo cierto es que Cuba nunca te va a jugar suave porque Cuba es un equipo muy profesional”, medita Álvarez.

Considera que para el aficionado nicaragüense, incluyendo los cronistas deportivos, es muy atractivo ganarle a Cuba. Este cronista considera que en cada serie o partido, los peloteros nicaragüenses ganan experiencia, conocen la preparación que hacen los deportistas cubanos “y eso es ganar también”.

Espero que el aficionado nicaragüense vaya a ver esta serie, que más que respaldar a la selección nacional vayan a disfrutar de buen béisbol, de una selección cubana que seguramente dará un buen espectáculo en los juegos panamericanos y en los clásicos mundiales. Cuba será eternamente un gran rival nuestro. Siempre hay una emoción narrar o comentar un partido de este tipo, yo siempre quiero ver un juego de mucha energía, muchas emociones, me gustan los juegos cerrados y que al final haya un héroe, un buen batazo, una buena jugada, eso es lo emocionante de un juego contra Cuba”, dijo Álvarez.

El doble play que selló el histórico 2x0 en 1972

Y si hablamos de jugadas emocionantes, el Capi Obando sabe de eso, en su guante quedó el último out con el que Nicaragua venció a los cubanos en el mundial de 1972. Esa jugada la recuerda como si fuese ayer.

El histórico segunda base de 1972 resalta que esa selección tenía 4 años de estar integrada. En ese periodo lograron mejorar la técnica y la forma de jugar a la pelota, lo que desembocó en buenos resultados en ese mundial donde se quedó con 13 victorias y 2 derrotas (perdieron contra Japón y Estados Unidos).

Del juego me acuerdo muy bien. Antes de ganar ese partido hicimos un trabajo de estudio de cada jugador cubano, lo hicimos en el lugar donde estábamos reconcentrados y una noche antes teníamos una reunión y nos daban consejos de cómo debíamos de jugar, de cómo cubrir o lanzar dependiendo de cada jugador, lo habíamos estudiamos muy bien a ellos y a nosotros nos interesaba ganar”, dice Obando.

Añadió que “ese día el estadio estaba lleno, nosotros no sentíamos gran presión porque también nos trabajaron la parte sicológica, sentíamos que debíamos jugar bien como lo veníamos haciendo. Jugar contra Cuba era otros niveles, era la potencia del mundo y ganarle es distinción, y lo logramos y lo volvimos hacer por blanqueada en 1976”.

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Ganarle fue una verdadera emoción porque sabíamos que con una carrera no era una gran ventaja, lo bueno era que Julio Juárez estaba duro y lo importante era que no nos hicieran carrera y que hiciéramos una más, por ejemplo el jonrón de Vicente nos levanta, ese batazo nos pone dos a cero. Ya en el octavo o noveno inning hay un hit de Marquetti e Isasi pega doble y pone corredores en tercera y segunda, eso nos pone presión. Había un out. Llegó a batear Urbano González que era zurdo y pega una línea fuerte que atrapa Cesar Jarquín y rápidamente me lanza la pelota a segunda para el doble play y terminó el partido. La gente explotó de alegría, se metieron al campo de esa emoción”, relató Obando.

Con esta serie, El Capi le echa ánimos a los peloteros nicaragüenses, les sugiere que vayan con una mentalidad ganadora en la que piensen que es posible ganarle a los cubanos. Obando participó en diversos partidos donde le ganaron a Cuba.

Cuando comenzábamos a jugar contra ellos con los uniformes nos ganaban. Decíamos que eran peloterazos atléticos, con unos cuerpazos y nosotros todos flaquitos, entonces con el uniforme nos ganaban, pero después en la medida que agarramos experiencia y mejorábamos nuestra técnica veníamos cambiando esa mentalidad y que nosotros podíamos ganarle, que nosotros éramos tan buenos como ellos y eso es lo que ellos tienen que pensar, que no hay enemigos pequeños o grandes en el béisbol, por más pequeños o más grande se debe jugar bien, concentrarse y olvidarse que van a llegar a pelear un juego o que van a perder, la mentalidad debe ser ganadora”, refiere

Selección de Nicaragua está lista para dar lo mejor en cada partido

Los peloteros nicaragüenses están muy emocionados con esta nueva serie se prepararon por varias semanas por lo que esperan dar un buen espectáculo y ganar.

Fidencio Flores será el pitcher abridor en el arranque de la serie en el Estadio de León, confía que hará una buena presentación que permita un triunfo.

Significa mucho estar en la selección, jugar contra Cuba siempre es bonito y sobre todo porque vamos a jugar en Nicaragua, en nuestro estadio, voy a lanzar frente a nuestra fanaticada. Hemos tenido una buena presentación, pienso que se les puede ganar sobre todo porque la vez pasada estuvimos en el noveno inning ganándole pero se perdió. Ahora espera que los fanáticos nos respalden y visiten los estadios”, aseguró Fidencio.

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El capitán de la selección la tercera base Ofilio Castro, reveló que cada uno de los integrantes del equipo, están muy entusiasmados por jugar y sobre todo por dar lo mejor para luego ser escogido en el grupo definitivo que viajará a Perú.

Para nosotros es un orgullo vestir la camiseta de Nicaragua, con esta serie tenemos buenas expectativas, en mi caso voy a dar lo mejor a como lo hago siempre que entró al terreno. Les puedo decir que el nivel de Nicaragua ha venido subiendo y estamos muy motivados para dar lo mejor y sabemos que podemos ganarle a Cuba”, considera Castro.

Este jugador asegura que desde el primer juego van con actitud positiva “la principal clave es creernos que podemos ganarle a Cuba. Este grupo está con mente positiva, queremos hacer las cosas bien y darles triunfo a Nicaragua”.

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Ahora que tendremos una nueva serie en Nicaragua, el plato está servido para que la afición se vuelque a cada uno de los partidos a celebrarse en León, Managua, Matagalpa y Rivas.

Las graderías seguramente estarán llenas en cada partido donde las banderas de Nicaragua y Cuba vuelven fundirse en una sola gracias a esos valores que nos unen como pueblos hermanos y que las autoridades deportivas nacionales junto con ambos gobiernos reconocen que estamos llenos de amor, hermandad y béisbol.