El compañero Iván Vaca, sobreviviente de Raití-Bocay nos envió su relato de esa gesta heroica, que a continuación reproducimos de manera editada:

La columna de avanzada, o sea donde iba de jefe el coronel Santos López, advierte ya cerca de Bocay la presencia del enemigo que en misión de reconocimiento sobrevuela la zona. 

En esos días la Guardia Nacional (G.N.) había logrado detectar a la retaguardia o grueso del grupo y bombardea la zona.

El coronel, al ver que el grueso de la guerrilla o retaguardia había sido detectada y que el pueblo de Bocay estaba ocupado por la G.N., decide internarse aún más al interior del país buscando siempre la zona de Wiwilí y recomienda a la escuadra jefeada por el compañero Modesto Duarte abstenerse de atacar Bocay.

El compañero Modesto, como jefe de escuadra, a pesar que el Coronel Santos López le había ordenado no dirigirse a Bocay, desobedece la orden y las numerosas fuerzas desplegadas por la G.N. en la zona de improviso sostienen varios encuentros donde perece la mayor parte del grupo.

Después de los cortos combates, Modesto logra burlar el cerco pero se pierde, llegando después de varios días sin comer a una casa de un Juez de mesta llamado Bernardino Palma quien lo denuncia y es capturado por la G.N. en forma sorpresiva.

Lo amarran durante varios días en un árbol cercano a la casa de un campesino que queda por la quebrada de Oquiwás, en un lugar llamado La Niña, en San José de Bocay.

Mientras se encontraba amarrado trató por todos los medios de convencer a la G.N. de que estaban siendo utilizados por el alto mando de la Guardia, que la guerrilla luchaba por el bienestar de los pobres en los que también se incluyen ellos.

Trata por todos los medios de convencerlos y no lo consigue. Es fusilado, muere tratando de convencer a la Guardia de ponerse al lado del pueblo.
El anillo de bachillerato de Modesto le queda como premio de parte de la G.N. al denunciante, Bernardino Palma.

"Apunten bien hijos de puta péguennos en la mera jupa"

Mauricio Córdoba, Francisco Buitrago e Iván Sánchez son capturados después de varios días en un estado de inanición completo. Antes de fusilarlos, Mauricio Córdoba le grita a la patrulla que lo iba a fusilar: "¡Apunten bien hijos de puta péguennos en la mera jupa!".

Los compañeros son enterrados a la orilla del Río Yuluwás que desemboca en Bocay, en la zona de Ayapal.

Navarrito muere en circunstancias parecidas y es enterrado cerca del Río Hamaca.

Los compañeros que logran evadir el cerco y salvarse fueron: Rigoberto Cruz (Pablo Úbeda) a quien le decíamos cariñosamente Bernabé o Muchitanga, porque le gustaba tararear dicha canción. Rojitas, compañero de baja estatura y delgadito, Pedro Sarmiento, hondureño, un tipo introvertido y ex fugitivo de la justicia hondureña, que posteriormente resulto traidor, y Sebastián Montoya.

Rigoberto Cruz, o sea Pablo Úbeda, logra llegar hasta la comarca de Las Bayas y se queda en dicha zona creando las primeras bases de apoyo para la guerrilla que se estaba desarrollando en Pancasán. En la escuadra que estaba a cargo de Silvio Mayorga es donde sale herido en una pierna y a la orilla nicaragüense del Río Coco mueren en combate en una emboscada esperando que pasaran pipantes con guardias, quienes iniciaron el tiroteo con granada de fusiles garand, sorprendiendo a Faustino Ruiz y a Boanerges Santamaría, "el Leonés" y "el Managua", estos 2 últimos recién integrados a la guerrilla. A Faustino Ruiz lo entierran verticalmente con el propósito de infundirles temor a los colaboradores.

En esta actividad murieron varios de la G.N. al darse vuelta 2 pipantes donde murieron ahogados guardias.