El canto en Nicaragua ha sido el alimento de los oprimidos e iletrados (analfabetismo: producto de la dictadura somocista y las políticas capitalistas e imperialistas impulsadas por los Estados Unidos y Europa). A través del canto en los años de la lucha insurreccional revolucionaria del FSLN, en conjunto con las otras manifestaciones literarias y culturales, se llegó a despertar la consciencia del pueblo y especialmente el canto revolucionario el que llamó a la insurrección al pueblo enseñándoles a luchar y comprender el mensaje de PATRIA LIBRE O MORIR del General de Hombres y Mujeres Libres Augusto C. Sandino y del El Frente Sandinista de Liberación Nacional–FSLN, la Militancia Histórica y el pueblo organizado se encuentran consolidando la paz en el día a día.. La unidad revolucionaria es uno de los postulados que se desprende del canto de Pancasán y es así como el título “Vamos haciendo la historia” denota un compromiso de todos los actores sociales para generar una nueva sociedad que derrumbará los cimientos de la burguesía opresora.

La primera estrofa de la canción muestra la ruptura parcial epistémica (razonamiento del conocimiento) del marxismo tradicional al hacer el llamado insurreccional a tomar las armas tanto a los obreros, como a los campesinos, aunque se sigue considerando al obrero como parte frontal del proceso revolucionario: “Vamos haciendo la historia por lo nuevo que vendrá / obreros y campesinos van combatiendo a la par, / vamos haciendo la historia a fuerza de golpe y fusil, / la clase obrera adelante construyendo el porvenir”.

La unidad desprendida del título y reforzada en la primera estrofa viene a consolidarse en la segunda estrofa, desde la perspectiva de género contextualizada en los años 70s por el FSLN. La lucha armada le corresponde al hombre “compañero” y a la mujer “compañera” en su conjunto llamados “pueblo”: “Ahora vamos unidos en un solo proceso, / ahora vamos unidos en un solo momento, / al final la victoria del pueblo será, / porque hoy compañera el tiempo nos reclama / porque hoy compañero el pueblo nos llama”. Se puede notar una recursividad reflexiva, puesto que es el mismo pueblo llamando al pueblo a ser parte del proceso en el momento / situación que se está viviendo.

En la tercera estrofa se incrusta, en la canción, un nuevo elemento común al campo (ruralidad) y la ciudad (urbanidad), “el barrio”. Espacio no distintivo entre campo y ciudad, con características propias, acumulación de marginalidad y olvido. Y ese elemento llamado barrio el que se suma al pueblo, dejando de ser olvido, para convertirse en parte integral del cambio por una sociedad más justa: “Comienza a surgir el campo y la ciudad, / el barrio y la fábrica se preparan para luchar / al final la victoria del pueblo será, / ha llegado el momento de no vacilar / ha llegado el momento del triunfo final”.

En las primeras tres estrofas se ha efectuado una delimitación de la geografía del espacio y de los actores que intervienen en el proceso que se está gestando, pero es la cuarta estrofa donde se establece la simbiosis (relación estrecha y persistente) entre poética y discurso guerrillero, articulado en el contexto nicaragüense durante la dictadura somocista. El fusil se percibe como algo hermoso, sublime “una flor”, el puño es la señal de rabia y búsqueda de la justicia y la organización como una necesidad que llevará al pueblo a la victoria a través de la lucha armada: “Hoy está floreciendo el fusil guerrillero, / hoy se está levantando el puño del obrero, / al final la victoria del pueblo será, / el pueblo organizado comienza a surgir / con su lucha armada para combatir”.

En la continuidad de la canción se repite dos veces más la estrofa uno, para constituir las estrofas cinco y seis. Esta forma repetitiva de la canción no solo constituyó un recurso musical, sino que connota la consolidación del mensaje que se desea transmitir: “Vamos haciendo la historia por lo nuevo que vendrá / obreros y campesinos van combatiendo a la par, / vamos haciendo la historia a fuerza de golpe y fusil, / la clase obrera delante construyendo el porvenir / Vamos haciendo la historia por lo nuevo que vendrá / obreros y campesinos van combatiendo a la par, / vamos haciendo la historia a fuerza de golpe y fusil, la clase obrera delante construyendo el porvenir”.

Un dato interesante es que ninguna de las estrofas posee un punto y seguido, y mucho menos la canción posee un punto final. Esto se pudiese clarificar estableciendo que la lucha revolucionaria e insurreccional es un proceso abierto y, por tanto, debería explicarse y reformularse a lo largo del tiempo y el espacio. La construcción del porvenir no termina con el triunfo de la revolución, sino que ha de seguir otras luchas y otros procesos para la construcción del hombre y la mujer nuevos, el pueblo nuevo. Espacios de concurrencias de los diferentes grupos poblacionales en una sociedad igualitaria fundamentada en los principios y valores revolucionarios de los que ofrendaron su vida por la patria.

La pérdida de las elecciones del FSLN en 1990 y la continuidad de los gobiernos neoliberales (Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños) entre 1990–2006 trajeron consigo un retroceso significativo en las condiciones de vida de los nicaragüenses (pobreza, analfabetismo, desnutrición, exclusión social, privatización de la educación y la salud, etc.). Sin embargo, el espíritu de lucha del FSLN como vanguardia popular revolucionaria se conservó imperturbable. Desde 1979 hasta nuestros días la Revolución Popular Sandinista y su militancia histórica han seguido ese proceso de perfeccionamiento continuo y defensa de los logros revolucionarios aún a costa de la vida misma.

En el 2007 el FSLN retornó al poder a través de elecciones y se ha mantenido en el poder a través de elecciones democráticas en el 2011 y 2016. La población ha fortalecido su confianza en el plan de gobierno del FSLN, que incluye restitución derechos (educación, salud, oportunidades de empleo e inversión, turismo sostenible, tecnificación y formación continua, etc.). El gobierno revolucionario, bajo la dirigencia del comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, ha roto los esquemas de la exclusión social dándole a los nicaragüenses dignidad como seres humanos, centros turísticos e infraestructura vial de calidad, concentrados en los esquemas familiares y del Buen Vivir, con respeto a la madre tierra y las practicas ancestrales de nuestros pueblos.

Entre abril–junio 2018 las fuerzas contrarrevolucionarias (burguesía, algunos dirigentes político-militares de la iglesia católica, grupos terroristas agrupados en el Movimiento Estudiantil 19 de Abril y las redes de apoyo al terrorismo internacional: SOSNicaragua y anexos), alentadas y financiadas por Estados Unidos y Europa, intentaron un golpe de estado en Nicaragua, quebrantando la harmonía, la paz y la tranquilidad de los nicaragüenses. Estos grupos fuertemente armados con fusiles de guerra secuestraron ciudades enteras, asesinaron, violaron, quemaron todo lo que estaba a su paso (edificios, viviendas, personas, etc.), violentaron los derechos humanos de los ciudadanos (la vida, libre circulación, el empleo, la vivienda, la alimentación, etc.). A estos grupos se les sumo la campaña desprestigio internacional contra el gobierno de Nicaragua orquestada por las empresas de noticias, generando inverosímiles noticiosos (Fake news–Noticias falsas) para mantener la atención del público.

El gobierno de Nicaragua durante los meses de zozobra (abril–junio 2018) hizo incesantes llamados al respeto y el dialogo como medida de resolución de conflictos. Estos grupos terroristas escalaron en odio, haciendo caso omiso a los llamados a la paz. Por tanto, el gobierno de Nicaragua a través de la Policía Nacional haciendo uso de las facultades que la ley le confiere y el pueblo organizado en su vanguardia histórica FSLN liberaron de odio cada centímetro del territorio nacional.

En los meses siguientes, habiéndose restablecido la paz en Nicaragua, el gobierno de Nicaragua no ha cesado su labor de diálogo y consenso para solventar cualquier diferencia entre los nicaragüenses. Sin embargo, el remanente de estos grupos extremistas agrupados en “La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia” han querido boicotear las diferentes soluciones planteadas por el gobierno. Este patrón de conducta demuestra el constante desprecio por la paz y el respeto a la dignidad humana de estos grupos obedientes a la política fascista norteamericana y europea.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional–FSLN, la Militancia Histórica y el pueblo organizado se encuentran consolidando la paz en el día a día. Por lo tanto, el respaldo a nuestros líderes revolucionarios comandante Daniel Ortega y compañera Rosario Murillo ha de ser nuestra máxima para la construcción de una Nicaragua más justa en defensa de nuestra revolución porque juntos ¡Vamos haciendo la Historia!

Jeremy Cerna
Berlín, Alemania
26 abril 2019