La vicepresidenta de la República, compañera Rosario Murillo, tras la entrega de las cartas credenciales de los embajadores concurrentes en Nicaragua, reflexionó sobre la importancia de crear una cultura de paz en el mundo, dejando a un lado sentimientos negativos y trabajando todos juntos por el bien común.

“Después de escuchar las palabras de nuestro Comandante Daniel, de conversar con los embajadores que nos visitan, uno queda pensando tanto sobre la responsabilidad que tenemos como humanidad para hacer realidad los sueños, las aspiraciones, derechos de nuestros pueblos, derecho a vivir en paz, derecho a que se respete nuestra dignidad. El respeto es clave entre nosotros mismos y luego en las relaciones con los pueblos”, expresó la compañera vicepresidenta.

Sostuvo que estos son tiempos complejos que desafían a la especie humana.

“La historia de la especie humana debe avanzar hacia tiempos mejores. Escuchaba al Comandante hablar de todas las amenazas que se ciernen sobre la humanidad, sobre el planeta, sobre nuestros países, sobre los más vulnerables, los más pequeños y de verdad que estos son tiempos complejos, complicados, que nos desafían como especie humana, nos desafía a hacer a un lado hasta donde sea posible, porque somos humanos y estamos llenos de sentimientos, de pasiones y que no siempre manejamos de la mejor manera, pero nos desafían a buscar dentro de nosotros lo mejor para caminar avanzando, caminar no hacia atrás, porque hay quienes caminan hacia atrás repitiendo, y parece como si estuviésemos viendo la misma película todos el tiempo, no, es caminar hacia adelante”, dijo.

Agregó que “caminar hacia adelante implica valentía, llenarse valor, llenarse de fuerza, esa fuerza que a nosotros los nicaragüenses nos da la fe, la confianza en Dios, el sabernos en manos de Dios, pero ser valientes todos los días, ser valiente es ser dignos, ser valiente es reconocer la capacidad que tenemos todos de anteponer el cariño, la esperanza y no dejarnos ni arrastrar por sentimientos tóxicos, ni dejarnos imponer irrespetos que también son tóxicos, porque nos vulneran, no dejarnos imponer humillación alguna”.

“Oía hablar al Comandante de las amenazas y decía; este es un mundo plagado, no solo de amenazas climáticas, de inseguridades, y cuando se habla de la inseguridad que nos generan todas las amenazas desde el cambio climático, sus secuelas, las guerras, vemos que esa inseguridad también afecta la vida cotidiana, no solo en el sentido de que tengas temor a que suceda algo, sino la capacidad de ganarnos la vida, la capacidad de alimentarnos, la capacidad de producir para alimentarnos y la capacidad de convivencia en la comunidad”, dijo la compañera.

“Desgraciadamente en este mundo todas esas amenazas se van instalando y es ahí donde yo insisto en que tenemos que trabajar todos para trascender esa toxicidad de la sociedad llamada moderna, trabajar para vernos unos a otros como prójimos, como hermanos, incluso más allá de las nacionalidades porque no es solo familia nicaragüense sino la familia humana y no albergar sentimientos negativos, no albergar sentimiento de venganza”, sostuvo.

“No hay país  o sociedad en el mundo que no haya conocido crisis, y lo podemos ver con solo encender un noticiero en la televisión. Crisis, guerras, conflictos en todas partes. La gran Europa uno ve la cantidad de movilizaciones en todas las calles, uno contra otro, hermano con hermano a como decía nuestro Darío”, apuntó.

Los corazones no deben albergar resentimientos

“En este mundo de desafíos, de complejidades no debemos dejar que nuestros corazones alberguen sentimientos negativos que generen más sufrimiento porque puede estar la tentación de recurrir a lo que se conoce como venganza. Yo recuerdo cuando era niña como se leía en el periódico las famosas vendettas donde a una familia le mataban alguien y entonces un miembro de la otra familia iba a matar alguien y era interminable. Eso no puede pasar y menos en nuestro país que ha conocido de tanta conflictividad y de tanto sufrimiento”, enfatizó la compañera vicepresidenta.

“Tenemos que fortalecer en nosotros los valores cristianos para que podamos enfrentar el cumplimiento de todos los compromisos entendiendo que los compromisos representan tal vez sacrificio indispensable para alcanzar la paz”, agregó.

“En los momentos cuando se alcanzó el acuerdo para liberar a las personas que están en el sistema penitenciario, digo yo hay que hacer un trabajo de reconciliación en la familia, de fortalecimiento de la consciencia cristiana para que podamos entender y caminar esas rutas sin resentimientos y sin recurrir actos que generen más sufrimiento en nuestro país. Es una preocupación grande que nosotros tenemos porque conocimos la conflictividad después de la guerra que gracias a Dios se acabó en los ochenta, en los noventa, pero ahí quedó mucho resentimiento, mucho dolor y eso hay que trabajarlo, afirmó.

“Tenemos que apoyarnos también con todos los grupos de expertos, de especialistas nacionales e internacionales que nos acompañan en el esfuerzo de instalar la paz no por decreto o por acuerdo sino en nuestros corazones, de manera que, entendamos todos, que estos son procesos complejos, difíciles donde hay que poner de nuestra parte todos para salir adelante, para reencontrar la ruta de estabilidad, de paz, de prosperidad que traíamos y que fue interrumpida por una explosión terrorista, a como decía nuestro Comandante”, valoró.

Reiteró que todo lo vivido entre abril y julio del año pasado fue una explosión terrorista inexplicable, injustificable de odio, y a ese odio hay que temerle.

“Ese odio no puede envenenar nuestros corazones nunca, eso es permitir que nos gane el odio, que nos ganen los resentimientos complejos, complicados, difíciles, negativos,no. Aquí la victoria está en que sepamos entender y recorrer estos caminos en disposición de paz y bien, muy difícil, creo yo que el principal desafío del cristiano es poner la otra mejilla, no, no estamos llamando a poner la otra mejilla, nos estamos llamando a ser enteros, a ser cristianos, a practicar nuestros valores cristianos entendiendo que la paz es el camino, que debemos recorrer esos caminos trascendiendo nuestros dolores, no estamos diciendo no sintamos dolor, estoy segura que hay tantas personas, todos nos sentimos afectados por lo que vivimos”, afirmó.

Trabajar la paz es asunto de todos

“Entre quienes provocaron esos dolores tiene que haber también sentimiento de dolor, de culpa, trabajemos todos esos sentimientos juntos, unos y otros y hagamos realidad la paz en la casa, en la familia, en la comunidad, en todo el país porque a como decíamos es imposible decretar la paz, se puede decretar ahora vivimos en paz, sacar una ley como la que tenemos de una cultura de paz, pero hay que trabajarla, no es asunto de decretos o leyes es trabajo cotidiano en el alma, el corazón y en la consciencia”, reflexionó.

Siempre refiriéndose a la búsqueda de la paz enfatizó que “lo hemos podido hacer todos estos años después del fin de la guerra y podemos hacerlo ahora y debemos hacerlo ahora. Recuperar la paz no solo es un deber o responsabilidad sino que es un privilegio porque trabajar como constructores de paz, nos convierte en protagonistas verdaderos de un milagro y de todos los milagros que tenemos que recibir con disposición de hacer que cada día tenga más canto, más esperanza, más vida, al menos canto, al menos flores decían nuestros antepasados indígenas”.

“Trascender los dolores y retomar el camino de la estabilidad, del trabajo, de la paz, de la seguridad trabajando con nosotros mismos, dentro de nosotros mismos y cumpliendo como estado y como gobierno los acuerdos que vamos tomando, pero preparando también el corazón de todos para hacer realidad esos acuerdos porque el gobierno está comprometido firmemente con esos acuerdos para un entendimiento nacional y para retomar las rutas de paz y nosotros en la familia, en el hogar y la comunidad nos corresponde trabajar nuestros corazones para que esos acuerdos representen realmente la paz en todo nuestro país, la reconciliación y paz”, manifestó.

Dijo que hay que retomar el camino de grandeza del pueblo nicaragüense, que sabe de luchas y de honor.

“El mundo está revuelto, este es un país pequeño pero grande, lo sabemos, lo soñamos grande, lo sentimos grande y nos toca hacerlo más grande toda vía para que inspire y siga siendo ejemplo de todo lo que es posible hacer con el poder del amor”, subrayó la compañera Rosario Murillo.