Miembros de la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz visitaron varios lugares de Jinotepe y Diriamba que fueron vandalizados y destruidos por los terroristas en el intento fallido de golpe de estado.

Asimismo, conocieron cómo en estas ciudades la población, autoridades e instituciones han venido sobreponiéndose al terror vivido en esos tres meses que estuvieron prácticamente secuestrados.

Este recorrido se hizo con el objetivo de escuchar los relatos de lo acontecido y documentarlo en el informe final que presentarán en los próximos días.

El alcalde de Jinotepe, Mariano Madrigal, y el comisionado mayor, Pedro Rodríguez Argueta, relataron cómo fueron afectados producto de la inestabilidad ocasionada por los tranques, el saqueo a diferentes instituciones públicas y el ataque directo hacia la militancia sandinista jinotepina y la institución policial.

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Madrigal expresó que durante los primeros días de los hechos terroristas no entendían por qué tanto odio se estaba apoderando en la ciudad y rápidamente fueron envueltos por una espiral de violencia y secuestrados por dos meses.

“Se ensañaron en nosotros con un odio que no habíamos conocido nunca. Compañeros torturados, como Bismark Martínez, torturado en el tanque San José y aun no encontramos su cadáver. Compañeros quemados en los tranques. Es decir, de un día para otro, el ser sandinista y trabajar en beneficio de la población se convirtió en un pecado capital”, afirmó el edil jinotepino.

“Sufrimos mucho más que en otros momentos difíciles de la historia de Nicaragua en la que Jinotepe ha jugado un papel protagónico”, subrayó.

Actualmente se reconstruyen la Casa del Obrero, el Estadio Pedro Selva, la Alcaldía Municipal y el Centro de Convenciones de Jinotepe. Sin embargo, las secuelas psicológicas en la población son fuertes.

Agresión a policías

El comisionado mayor Rodríguez Argueta, jefe departamental de Carazo, vivió en carne propia la violencia engendrada por los terroristas y expresó que les tiraban a matar.

“Carazo fue durísimo. Las armas de guerra, las AK, escopetas, M-16, FAL, hasta un (fusil) Garand, que recuperamos después que se restableció el orden, le caía a la Policía y a las instituciones del Estado acá”, aseveró.

Denunció las lesiones y asesinatos de hermanos policías, el saqueo de armas y las dos pipas que ubicaron frente al edificio de la Policía, en donde solamente su fe en Dios pudo salvarlos. Además de la retención del transporte pesado internacional en donde una representación llegó a la Casa Cural y no se les hizo caso, estando presente la Comisión de Derechos Humanos.

“No somos asesinos. Somos policías revolucionarios. Somos policías sandinistas y que, si no fuera eso, tengan la plena seguridad que quién sabe qué hubiera pasado, cuando nos estaban atacando y nosotros teníamos que decir: ‘¡No disparen! ¡No disparen!’, cumpliendo la orden del Jefe Supremo de garantizar la vida de las personas, incluyéndolos a ellos (los terroristas)”, afirmó el jefe policial.

Diriamba se sobrepone al ataque golpista

El alcalde de Diriamba, compañero Fernando Baltodano, también relató la experiencia golpista que se vivió en este municipio al quemar y saquear las instalaciones de la Alcaldía, la Casa Sandinista, Policía Nacional y atentar contra la vida de autoridades y trabajadores.

“Todo esto conllevó a hacer algunas reformas presupuestarias y reajustes financieros, para que, gracias a Dios, después de seis meses de esta tragedia que nos envolvió a todos los nicaragüenses, hoy tengamos una de las alcaldías más modernas del departamento de Carazo”, aseveró Baltodano.

“Estamos estrenando una Alcaldía con equipos modernos, con mayor confort y calidad de atención, principalmente a las familias que atendemos. Y eso es un éxito, no de la municipalidad, sino de la ciudad de Diriamba”, acotó.

De igual manera, se reestructuró totalmente el edificio de la Policía Nacional y la Casa Sandinista.

La ciudad de Diriamba llegó a tener 54 barricadas que no permitieron la libre movilización de los habitantes y visitantes por más de un mes. Además, se incrementó la cantidad de robos, unos asociados a la actividad vandálica y otros por delincuentes que se aprovechaban de la situación.

Este municipio no solo se recupera de los daños materiales, sino de las lesiones físicas y psicológicas causadas por los tetroristas a las familias diriambinas, tanto directa como indirectamente, pues muchos fueron objeto de asedio, tortura, secuestros y agresiones.

También el edil agradeció a Dios y al gobierno del comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, que han enrumbado en busca de la unificación del núcleo familiar que fue severamente lastimado con los acontecimientos.

Madrigal y Baltodano coinciden en que las pérdidas económicas que sufrieron en los tres meses son cuantiosas, tanto por los daños a infraestructuras, como por el saqueo y lo que se dejó de percibir en ingresos.

Destacan trabajo de restauración

Jaime López Lowery, miembro de la Comisión, calificó la visita como histórica. Dijo que él y sus colegas tuvieron la oportunidad de conocer de viva voz de los afectados un extenso e intenso relato sobre los sucesos que ocurrieron a partir del 18 de abril, las consecuencias y hechos nunca esperados que se registraron.

“También hemos conocido de toda la planificación de actividades que están realizando la Alcaldía, los organismos del Estado y la Policía Nacional para superar las dificultades que se plantearon en esos meses, desde abril a julio del año pasado”, señaló López.

Destacó el espíritu de fraternidad y de reconciliación que hay, siempre creyendo en el diálogo que debe haber entre los nicaragüenses y que se está trabajando en ello.

El doctor Cairo Amador manifestó ha habido violencia, ataque a la propiedad pública y privada, destrozos que se han corroborado y a su vez un efecto de resiliencia ante la destrucción, el desánimo y el dolor.

“Aquí vemos que estamos reparando escuelas, centros de salud, alcaldías, estaciones de policía y en alguna medida, sobre todo estamos viendo un espíritu tenaz, solidario, institucional que augura un restablecimiento y restauración de heridas en el corto plazo”, apuntó Amador.

A la vez indicó que cree que esto es una oportunidad para que el país reflexione en base a lo que pasó, y busque cómo evitar que se repita.

Respaldo a Policía

Por su parte, el subprocurador Adolfo Jarquín Ortel, dijo que los golpistas buscan siempre tergiversar la verdad y contradecir lo que la Comisión dice.

Señaló que como Comisión no se cansarán de decir que la Policía actuó de acuerdo a la ley, “se le acusa de uso excesivo de la fuerza, porque en materia de derechos humanos siempre se utiliza esa frase: ‘uso excesivo de la fuerza’, pero está estipulado que la fuerza es utilizada para poner el orden”.

“Y aquí había en las barricadas rifles de alto calibre que no estaban disparando confites, no estaban tirando caramelos. Estaban tirando balas mortíferas, prueba de ello es que murieron 22 policías y casi 400 heridos”, indicó Jarquín.

Y se preguntó: “¿Cómo es posible eso, si no había una fuerza contraria poderosa con rifles de guerra? Aquí relució toda clase de arma y en este lugar de Jinotepe, es que se utilizó más ese tipo de violencia. Y los compañeros policías fueron sometidos a eso”.

Agregó que la verdad no debe estar secuestrada y debe ser conocida por las próximas generaciones.

La Comisión resalta que Nicaragua debe salir adelante con una cultura de paz y reconciliación en donde todos se comprometan a hacerlo realidad.

En ese sentido, el alcalde de Jinotepe, expresó que están forjando en asambleas, visitas y reuniones, ese abrazo de unidad y fraternidad que se tienen que dar los jinotepinos.

"Y ha sido importante que dentro del Frente Sandinista no se albergue odio en el corazón ni rencor, ni se levante la bandera de la venganza (…) y eso ha servido para que nosotros estemos hoy 31 de enero en condiciones totalmente diferentes, todos los jinotepinos con ese espíritu de fortalecer la paz y la tranquilidad”, finalizó Madrigal.