En el sector pesquero, las mujeres son un eslabón importante en la cadena productiva de este rubro, que solamente el año pasado dejó más de 300 millones de dólares en exportaciones en Nicaragua.

En el Caribe Norte, principalmente en Puerto Cabezas, existen más de 1 mil mujeres que se dedican a la pesca y son conocidas como Piquineras. También hay hombres piquineros, pero las mujeres son la mayoría en esta labor.

La función de las Piquineras es de intermediación, compra y venta. Ellas reciben el producto marino de manos de los buzos o pescadores artesanales, pagan y luego venden el producto a los diferentes acopios y empresas que procesan los productos como pescados, cangrejo rey, langosta, pepino de mar o caracol.

Entre este número importante de Piquineras sobresale Miss Celia

Fedrick, una mujer de 56 años, que desde los 10 años junto a su madre aprendió los secretos y labor de "piquinear".

46 años después de involucrarse en este mundo, Miss Celia sigue siendo piquinera, pero además es pescadora y hasta acopiadora, una verdadera referente y líder de Puerto Cabezas.

Miss Celia afirmó con tono de orgullo que esta función es un verdadero desafío, ya que muchas piquineras hacen un gran sacrificio para ejercer su trabajo, pues algunas tienen dificultades para obtener financiamiento.

La historia de Miss Celia es fascinante, porque a pesar de las adversidades de la vida, supo derribar cada obstáculo para sobresalir en este mundo de la pesca, actualmente es dirigente de este sector y es líder de una cooperativa de Piquineras, dónde la mayoría son mujeres y solamente hay dos hombres pequineros.

La Revolución Sandinista visibiliza a las mujeres piquineras

"Las mujeres piquineras son aquellas que dan el dinero a los buzos, a los pescadores o marineros, ellas antes que se metan al mar hacen un acuerdo previo con el pescador, con el buzo, le dan dinero y ellos cuando salen tienen el compromiso de entregar el producto a las mujeres piquineras que luego venden a los acopios o en los mercados, esan son las piquineras", dice Miss Celia al explicar cómo es la cadena de compra y venta.

"En mi caso yo soy piquinera, pescadora y acopiadora, igual a como damos dinero, también las piquineras reciben sus productos y lo van a vender a los acopios con un precio mínimamente superior al que ellas acordaron con el pescador y de esa manera pueden llevar el pan a su mesa, a su hogar", agregó.

Las Piquineras se forman de manera empírica y mucho tiene que ver el entorno en que se crían, en el caso de Miss Celia, su madre fue piquinera y su papá Capitán de barco pesquero. Por eso no es de extrañar que aprendió el oficio desde muy niña.

Por conocer el gran desafío que le tocó vivir durante estos 46 años de labor, su perfil de lideresa nata, le ha permitido ser la interlocutora para que las autoridades del sector, puedan girar su apoyo a este sector de las piquineras, que hoy en día son acompañadas y apoyadas por la Revolución Sandinista, a través de distintas estrategias que involucran a toda la cadena productiva.

Nicaragua reconoce la labor de las Piquineras

El Gobierno Sandinista, a través de la Asamblea Nacional, aprobó un decreto en donde reconoce la labor de las mujeres piquineras e insta a las entidades del sector pesquero a apoyarlas con programas de financiamiento, capacitaciones y bonos productivos.

"Desde chavala me gustó la pesca, mi papá fue toda la vida capitán de barco y mi mamá se iba a chinchorrear con un señor llamado Lorenzo y yo iba detrás de mi mamá recogiendo el pescado, lo traía a la casa, mi mamá destripaba el pescado y yo iba a buscarme el hielo y mi mamá después lo llevaba a vender, y luego traía frijoles y el arrocito para comer, yo me iba al mercado a vender con una panita, como piquinera esa fue mi función siendo una niña de 10 años", mencionó.

Miss Celia combinó la labor de piquinera con los estudios, muchas veces hacía frescos naturales y los vendía en el colegio.

"Yo no jugaba en el recreo, me ponía a vender para ganar dinero y ahorrarlo para que el día de las madres o el padre pudiera darles un regalito", resaltó.

Orgullosa dice que su liderazgo lo construyó toda su vida, porque es algo natural que se fue formando.

Miss Celia también es una destacada dirigente política del FSLN en el barrio Muelle de Puerto Cabezas.

"Me siento feliz y orgullosa de ser piquinera y una líder en mi barrio por parte de mi Gobierno Sandinista, y también directora de la iglesia, por eso estoy orgullosa de lo que soy porque es algo de nacimiento", dice Miss Celia.

En Puerto Cabezas existen decenas de acopios, entre ellos el Acopio Chico, propiedad del señor Memesio Aguilar Miller, quien tiene 20 años de tener un vínculo muy estrecho con las piquineras, trabaja con alrededor de 500 mujeres que llegan a venderle el producto, después que ella lo reciben de los pescadores.

Memesio cuenta que de no ser por las piquineras, él tendría que incrementar sus gastos para poder acopiar y así revender el producto a las empresas exportadoras de mariscos.

"Primero fui pescador en mi juventud, luego vine a instalarme aquí con mi acopio que es abastecido por las mujeres piquineras, trabajo con unas 500 piquineras que vienen a dejarme el producto y luego yo vendo a las empresas, a los negocios o restaurantes. Ellas no van a las empresas porque el porcentaje de ganancias es menor para ellas, con los acopios ellas no pierden nada y por eso tenemos los acopios para las piquineras para que no pierdan y sigan trabajando", destaca Aguilar Miller.

Esta labor es de mucho sacrificio, sobre todo cuando esperan a los barcos pesqueros, inician su trabajo desde las 3 de la mañana y hay ocasiones que desde una noche antes están esperando, espera que se prolongue en ocasiones toda la madrugada.

En el Acopio Chico se recibe el caracol, cangrejo rey, langosta, el pescado grupe y pepino de mar.

"Si no existieran las piquineras yo tendría que salir a pescar, yo tengo lanchas, pero si yo salgo a pescar mis costos serían mayores. En esta relación de compra y venta los dos nos estamos ayudando, ellas me ayudan y yo las ayudo también comprando el producto que me traen, ellas son importantes para mí", refiere Memesio.

La familia se involucra en esta labor

En muchos casos esta labor de las piquineras va de generación en generación, tal es el caso de Ángela Zacarías Wattson, que inició como piquinera y ahora es dueña del acopio "Miss Ángela".

En su negocio participan sus hijos, sobrinos y hasta nietos. El producto de este acopio llega desde los Cayos Miskitos, ahí están los hijos de doña Ángela que se encargan de pescar y acopiar para luego trasladarlo a Bilwi.

Doña Ángela es coordinadora del Sindicato de Mujeres Piquineras, una palabra en miskito que significa "mujeres pescadoras".

"Tengo 29 años de trabajar en la pesca como mujer luchadora, en miskito decimos piquineras, que significa en español Mujeres Pescadoras. La lucha de nosotras es por el bien de nuestras familias y muchas nos involucramos en esta labor porque no teníamos otra cosa que hacer y nos dedicamos a esta labor", enfatizó.

Ángela agradeció al FSLN porque desde el Gobierno Sandinista ha apoyado a las mujeres pescadoras, reconociendo esta labor e instando a las instituciones a apoyarlas.

La carretera y su importancia económica

Doña Ángela destacó que la economía de Puerto Cabezas, está empezando a mejorar gracias en gran parte por la carretera que con sus últimos dos tramos estará culminando de forma definitiva la comunicación terrestre entre el Caribe y el Pacífico.

"El Gobierno Sandinista nunca nos ha dejado solos, igual el gobierno regional hemos sentido su apoyo, nos han entregado instrumentos de trabajo, termos, capacitación, yo tengo 350 mujeres piquineras que trabajan conmigo, tengo a mis hijos en los Cayos Miskitos, las piquineras son mujeres que luchan por el bien de su familia", resaltó.

Cuenta que antes de tener una buena carretera como hoy, mantenía sus freezer llenos, pero ahora tiene mucha clientela de Managua y del Triángulo Minero, dueños de restaurantes a los cuales venden sus productos, "ahora con la carretera la gente viene de Managua, de Rosita, de Bonanza, de Matagalpa, de muchos lugares, vienen a comprar langosta, camarones, pescados y ahora mantengo vacío mi freezer porque mis clientes han aumentado a partir de la carretera que tiene mucha importancia para nosotros los del Caribe", puntualizó Ángela.

Son administradoras y generadoras de riquezas

En este mundo de la pesca, las mujeres pescadoras o piquineras, son pequeñas empresarias y administran los recursos, como el caso de Carolina Pomares, quien es propietaria de 10 lanchas, las cuales arrienda a los pescadores o buzos que se internan durante 3 días en el mar, en el caso de que vayan a recoger las nasas, 8 días el "buzo de pulmón" y 12 días los pescadores que van con sus tanques de oxígenos.

Carolina señala que la mujer piquinera hace muchos sacrificios para que el negocio no se caiga, ya que administran, orientan y están al tanto que una panga vaya con suficientes alimentos y agua. En cambio, el hombre solamente se ocupa de pescar y, tras la faena, debe descansar.

"El rol de nosotras en el sector pesquero es grande, muchas comenzamos de cero, de lo más bajo, pero ahí vamos siempre adelante, vemos que las lanchas vayan con su combustible, que lleven agua y alimentos, estamos pendiente todo porque somos la cabeza, manejamos totalmente la administración, así es la mujer piquinera", dice Carolina.

Manifestó que la pesca tiene rostro de mujer y es apoyada fuertemente por el Gobierno Sandinista, que garantiza a través de las entidades del sector pesquero, capacitaciones, subsidio del combustible y otro tipo de respaldo.

"El apoyo que tenemos del gobierno y aumentó más después de los dos huracanes que nos azotaron en el 2019 (Eta y Iota) donde tuvimos pérdidas grandes, no tuvimos pérdidas humanas gracias a Dios, pero si tuvimos pérdidas materiales cuantiosas y el gobierno si nos ha apoyado con lanchas, con motores, con instrumentos de pesca artesanal y tenemos el apoyo del subsidio de transporte. En Puerto Cabezas somos las mujeres las que estamos al frente, somos la cabeza en el sector pesquero", destacó Carolina.

El sector pesquero generó al país, el año pasado, un poco más de 300 millones de dólares por ventas de exportaciones, siendo el camarón, la langosta, el pescado, caracol y el pepino de mar, los que tienen mayor demanda en los mercados de Estados Unidos, Europa y países de Asia, como la República Popular China.