Cuando el español Antonio Prieto (conocido como Tío Antonio) buscó rumbo hacia el continente americano, se trasladó a Costa Rica buscando sueños, no los halló; pero en Nicaragua sí los encontró, él fue el sueño de muchas personas con discapacidad visual y auditiva.

“Vine y me quedé (en Nicaragua). Estuve en Costa Rica y tenía que sellar mi pasaporte a los 90 días. Llegué a Nicaragua y fue, ¡wow!, esto es lo que yo estaba buscando, sabes cuando tienes esa sensación, que encontré el sitio (hace 18 años)”, recordó Prieto.

Fue hace 18 años, que este español creó el Centro Social Tío Antonio, una organización sin fines de lucro que se dedica a la integración laboral de personas con discapacidad, que alberga tres espacios de emprendimientos muy prósperos: Café de la Sonrisa, Hamacas Tío Antonio y Casa de las Alcancías, todos con el sello distintivo de la inclusividad.

Desde antes del proyecto del Centro Social Tío Antonio, Prieto aseguró que Nicaragua es un país que siempre tuvo en mente visitar, “lo que no me esperaba, ni por asomo, era la química que tuvimos ya en la propia frontera, yo dije, este es mi sitio y este ha sido mi sitio”.

En Nicaragua logró sus sueños

El español mencionó que desde que estaba en Costa Rica se ha dedicado a la hostelería, tenía pensado abrir algo en ese país vecino del sur de Nicaragua, pero fue en Nicaragua que logró sus sueños.

Yo vengo a Nicaragua proveniente de Costa Rica, cuando habíamos estado viendo la posibilidad de abrir un restaurante, pero fue Nicaragua la que me cautivó, la que me enamoró, la que me rompió, la que me quebró, la que hizo de todo, ¡wow! Nicaragua al principio para mí fue una gran aventura”, expresó, con las emociones a flor de piel.

Prieto valoró “yo he tenido una vida de muchísimo trabajo, pero he tenido una buena vida, y después de los 40 volver a nacer, porque yo he vuelto a nacer en Nicaragua, esta segunda oportunidad, el poder hacer cosas que no solo te satisfaga a tu estómago, y espíritu, porque te lo pasás bien, sino esa satisfacción plena de que lo que estás haciendo tiene una incidencia en otra persona. ¡Viva Nicaragua!”.

Aseguró que cuando llegó a Nicaragua todavía la gente no estaba familiarizada con lo que es la inclusividad de las personas con discapacidad; tenían el concepto que las personas con discapacidad visual y auditiva no tenían la capacidad de ejercer un trabajo.

“Lo principal era que cuando yo llegué había un desconocimiento bastante grande por parte de la población; a partir de que empezamos a trabajar, pero sobre todo, a partir de que el Gobierno toma muy fuerte y en consideración este problema, crea la plataforma Nicaragua Fuerza Bendita. En pocos años, es impresionante como estamos notando un mayor acercamiento, el perder el miedo; la gente ya no se plantea que una persona con discapacidad, deba o no trabajar, ya tienen muy claro que es un derecho, este ha sido un trabajo de tantísimas personas, organismos, pero sobre todo, tener la fuerza de un país que quiere que se restituyan esos derechos; sin eso, nosotros seguiremos siendo una gota en el océano”, meditó.

Reconocimiento internacional por la inclusividad

El español Prieto dijo que el reconocimiento que ha recibido el Centro Social Tío Antonio, a nivel internacional, es por el trabajo que han realizado todos como una sola familia, especialmente el trabajo junto a las personas con discapacidad.

“El reconocimiento que nosotros hemos recibido, no es una cuestión de ego, al haber sido los primeros o haber ganado un premio, es un reconocimiento a la labor de unos chicos, de chicas que un día les dijimos, ¡hey! Enfrentémonos al mundo, explicarles quiénes son, explircarles cómo podemos trabajar, fueron unos grandes héroes. Que un muchacho ciego terminara confeccionando la hamaca del papa Francisco y, este nos regalara una carta de reconocimiento. Que la prestigiosa Excelencia Gourmet nos condecoró en el año 2018, como mejor empresa de Responsabilidad Social del mundo 2017, es enorme, era como decir, si nosotros lo hicimos porque no teníamos otra, nosotros lo intentamos porque era la forma de hacer ruido”, destacó.

“Tío Antonio”, a como lo conocen al español Prieto en Granada, resaltó que el Centro social, realmente nace, “porque yo envío a cuatro personas a buscar empleo, les escribí una carta, recordar que los chicos regresaron llorando porque se burlaban de ellos; le decían: cómo vas a trabajar si eres sordo, como vas a trabajar. Y yo dije la frase mágica, si no hay trabajo, lo vamos a crear y a partir de ahí iniciamos”.

El español elogió que junto a esas personas que mandó a buscar empleo, iniciaron con la fabricación de hamacas; no tenían ideas, aprendieron con tutoriales de Google, porque YouTube apenas existía, había pocos videos y, todo empezó así, hasta enviar hamacas hoy en día a más de 40 países.

“Ha sido una de las cosas que más nos ha enorgullecido, al final no solo tu trabajo se ha valorado, sino que se ha enviado a medio mundo. Una de las cosas que más nos llena de orgullo son que turistas, después de 5, 6, 10 años después, los turistas siguen comprando las hamacas, esos son síntomas de que hacemos las cosas bien”, valoró.

Como una crítica constructiva, el español Prieto expresó que la primera discapacidad, la tienen las personas que no tienen la mente abierta y que no se ponen en la piel de otros.

El español reconoció que Nicaragua,en estos últimos años ha desarrollado a nivel de país, una labor encomiable, en favor y en pro de los derechos y restitución de derechos de las personas con discapacidad. Se creó Nicaragua Fuerza Bendita, una plataforma en la que todos también ahora nos podemos apoyar”.

“Tío Antonio” destacó que hoy en día se han realizado ferias hasta con 80 emprendimientos, que son administrados por personas con discapacidad.

Resaltó que no han tenido ningún incidente en Café de la Sonrisa, donde trabajan personas con discapacidad.

“En ese aspecto estamos bendecidos, por ejemplo, no es normal, que en un café, un pequeño restaurante, lleve 11 años y no haya tenido ningún altercado con un cliente, eso no es normal. Creo que hay que reconocer que la gente cuando viene al centro, lo primero que ve, se desarma un poquito cuando ven el esfuerzo doble, incluso, por el esfuerzo que muchos de ellos (personas con discapacidad) realizan”, reflexionó.

Las alcancías que gustan a niños y adultos

René Conde Maltez, del taller de la Casa de las Alcancías, comentó que personas con discapacidad trabajan en la elaboración de alcancías.

Dijo que desde hace un año maduraron la idea, pero comenzaron a elaborar las alcancías, desde hace 10 meses.

El artesano aseguró que el impacto que han tenido hoy en día es bastante grande, “porque nosotros creíamos que las alcancías tenían un alcance que solo eran para un público pequeño; también hemos tenido aceptación de personas adultas, porque incluso a una persona adulta le nace aquella curiosidad de niño”.

Hoy en día cuentan con 65 modelos diferentes de elaboración de alcancías, de series animadas.

En un año han elaborado aproximadamente 1 mil alcancías, cuyos precios oscilan de los 75 a 95 córdobas, también venden al por mayor, cuyo precio es más bajo, por docena.

Por su parte, Héctor Prieto explicó que Casa de las Alcancías consiste en la elaboración de las artesanías en yeso, en la que se elaboran diferentes figuras.

Las alcancías pueden llevarlas en blanco, para que el niño que las compra, pueda llevarlas a su casa y pintar cualquier dibujo.

Héctor, quien es artesano y también encargado de Hamacas Tío Antonio, comentó que en el Centro Social Tío Antonio, actualmente trabajan 28 personas entre: Café de la Sonrisa, Hamacas Tío Antonio y Casa de las Alcancías.

Indicó que Casa de las Alcancías consiste en la elaboración de las artesanías en yeso, en la que se elaboran diferentes figuras.

Las alcancías pueden llevarlas en blanco, para que el niño que las compra pueda llevarlas a su casa y pintar cualquier dibujo.

Ciegos elaborando hamacas

En cuanto, a Hamacas Tío Antonio, otro emprendimiento del Centro Social Tío Antonio, también laboran personas con discapacidad, que son personas no videntes (ciegos), que necesitan llevar un ingreso a casa y que quieren seguir estudiando al mismo tiempo.

Héctor, quien es artesano y está a cargo de Hamacas Tío Antonio, detalló que producen 12 hamacas al día, unas 240 hamacas mensuales, según la temporada.

Este trabajo está creado para personas con diferentes discapacidades, chicos que necesiten llevar un ingreso a sus casas, que quieren y tienen el deseo de estudiar y seguir estudiando, para posteriormente en el futuro tener sus propios emprendimientos y llevar una carrera”, explicó.

Agregó Jackson un trabajador no vidente, es un trabajador ejemplo, porque en una semana aprendió a elaborar hamacas, las elabora con su tacto y habilidades que ha desarrollado, él teje más rápido que yo y, más rápido que cualquiera de los chicos que viven por acá”.

Destacó que todos trabajan, desde hace muchos años, y viven como amigos.

“El objetivo de este centro no es solo que vengan a estar tejiendo hamacas todo el día; ellos adquieren un salario a la semana, adquieren un ingreso”, aseguró Héctor.

Sordos laboran en Café de la Sonrisa

En Café de la Sonrisa, trabajan dos chicos sordos, y sus limitaciones no les impide hacer cualquier creatividad.

“Ellos empezaron aquí haciendo hamacas, nos han demostrado un sinnúmero de habilidades que tienen, que no hay excusas para decir no puedo hacer esta cosa”, aseguró Héctor Prieto.

A los muchachos sordos, cualquier plato que les pongan, cualquier menú, lo pueden hacer, tienen todas las habilidades en cocina y en atención al cliente.

Rodolfo Sánchez, de 30 años, e Irma Hernández, 29, es un matrimonio y tienen un niño que se llama Nehemías de 9 años de edad.

La pareja tiene un porcentaje de audición del 30 por ciento, pero cuando se les pone un aparato no quieren escuchar bastante ruido, porque eso los aturde.

Ambos tienen 11 años de laborar desde que inició la cafetería (Café de la Sonrisa).

Rodolfo contó que tiene 11 años de trabajar, “yo cocino acá en el centro, a los visitantes que vienen, ven el menú, yo soy el que cocino en la mañana”.

Le gusta preparar todo lo que hay dentro del menú y dijo que llegan extranjeros al lugar, se sorprenden que en el sitio trabajan personas sordomudas.

Jeniffer Hernández Palacio, de 25 años y 11 años de laborar en el sitio es una artesana que no tiene ninguna discapacidad.

En cuanto, a su experiencia laboral en Tío Antonio, comentó “mi experiencia a lo largo de estos años ha sido muy enriquecedora, gratificante también, he aprendido el lenguaje de señas, he aprendido también la convivencia con las personas sordas, ciegas y personas sin ninguna discapacidad que comparten con nosotros aquí en el centro”.

Hernánez manifestó que el centro ha sido visitado por personas sordas y con otras discapacidades, son personas famosas y les cuentan sus experiencias que han vivido en sus países.

El Centro Social Tío Antonio es conocido a nivel internacional, y muchos países lo han tomado como ejemplo, en cuanto al tema de la inclusividad; incluso, muchas personas ciegas y sordas originarias de países desarrollados, han mostrado su asombro y hasta han llorado, porque en sus país no existe un lugar para ellos, como Tío Antonio, ubicado en Granada, de la Nicaragua, Fuerza Bendita.