Ejemplares, prósperas, valientes, con capacidad y tenacidad al echar andar su propio negocio, asumiendo retos y desafíos, así son las mujeres emprendedoras en Nicaragua.

Aunque el emprendimiento y el trabajo a menudo produce cansancio, estas madres emprendedoras acumulan reservas de fuerza, amor y dedicación para su principal motor, sus hijos.

El empoderamiento de estas mujeres abarca su rol en la vida cotidiana, el cuidado de los hijos y las tareas del hogar, que se entrelazan con el tiempo que dedican a la subsistencia y a los emprendimientos.

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Tania López, habitante de barrio El Repliegue en Masaya, nos muestra con orgullo su emprendimiento“Variedades Toque de Ángel”, en el que elabora aros, prensapelos, turbantes y desde hace 7 años se dedica a la creación de bisutería.

Yo le agradezco al Gobierno sandinista, a la alcaldía de Masaya y a los protagonistas de la feria, porque ha sido de gran apoyo para sacar adelante mi negocio”, expresó.

Al preguntarle si tener su negocio en casa, le permite compartir más tiempo con sus 3 retoños, sus ojos comienzan a humedecerse y afirma que “ellos la motivan a salir adelante”.

Asumió la crianza de sus hermanas

Tania compartió que, desde muy joven, desarrolló el rol de madre al hacerse cargo de sus 2 hermanas, mientras su mamá trabajaba en otro país, ella vendía zapatos en una tienda del mercado y luego se ganó la vida como niñera.

Cuando una de mis hermanitas tenía 3 meses mi papa falleció y cuando la niña cumple 3 años, mi mamá se fue del país y yo asumí la crianza de mis hermanas”.

Junto a su esposo Humberto Vargas, con quien se casó y hoy tienen 3 hijos de 15, 10 y 4 años, Tania asegura que ha tenido que pasar pruebas duras, “además que tenía que apoyar a una de mis hermanas con una discapacidad, mi hijo menor, Eytan David, nació con pie equino”.

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Es una situación dura, porque desde que nació mi hijo, a los 6 días le pusieron yeso y luego operaciones de alto riesgo, y llegó un momento en que ya no queríamos y decidimos ponerle otro aparto en su pie, que recomendó el doctor”, dijo.

Recordó que su esposo tenía un buen trabajo, pero en abril de 2018 perdió el empleo y es cuando ella inicia su emprendimiento, que considera es un talento y un don que Dios le da a cada uno y va dependiendo de cómo cada quien explota esa habilidad.

La clave es no rendirse

Su voz entrecortada no la detiene para motivar a otras madres a que no se rindan y sigan luchando por sus sueños, pero sobre todo ser el mejor ejemplo para sus hijos.

Mi consejo a esas madres luchadoras es que, no se rindan, la vida es dura, nos golpea, pero no es momento de rendirse, es cuando más debemos de tener motivación para demostrarle al mundo y a nosotros mismos, que podemos, que valemos y podemos salir adelante con nuestro esfuerzo”.

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Tania compartió que se siente orgullosa, porque con esmero ha sacado adelante a su familia “y quiero que mis hijos me describan como una madre ejemplar que siempre estuvo con ellos”.

Su esposo Humberto Vargas, agradeció a Dios porque le regaló una esposa luchadora y trabajadora que a la edad de 16 años ha trabajado y lo más importante nunca ha dejado de luchar.

Compartió que, junto a su hijo de 10 años inició su emprendimiento de cactus.

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Su hijo mayor Humberto Vargas se mostró orgulloso de su mamá por enseñarles un trabajo noble y digno.

Ella nos ayuda hasta en las clases, siempre está pendiente de nosotros, y me siento contento por el ejemplo que ella nos ha dado de honradez y sobre todo luchar, luchar”.

En Nicaragua a través del Ministerio de la Economía Familiar, las mujeres reciben microcréditos para el campo en grupos solidarios, para que cada una emprenda su propio negocio, en el casco urbano el financiamiento es a través del Programa Usura Cero, además de la transferencia de conocimientos y las ferias que se realizan en todo el país.

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