La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, reflexionó que estamos viviendo días de retos infinitos para preparar las victorias grandes de la comunidad humana, y a la vez criticó el modelo de egoísmo y la voracidad de dominio de unos pocos que se ensañan en contra de pueblos valientes y dignos como el nicaragüense.

Queridas familias de nuestra Nicaragua: llegó el invierno, llegaron las aguas benditas, llegaron las aguas de lluvia, aguas santas que traen bendiciones infinitas para nuestra Nicaragua. Aguas de bendición, aguas de protección, aguas de victorias del pueblo noble, laborioso, digno. Que no se nos olvide nunca nuestra historia de dignidad. Que no se le olvide nunca a nadie nuestra historia de dignidad. Pueblo valiente, vigoroso, altivo, pueblo que conoce la gloria de estar vivo, pueblo que cree, pueblo que crea, pueblo que camina, pueblo que avanza. Mientras los pueblos tengamos esa conciencia que crece, esa conciencia crecida de nuestro valor, esa conciencia de humildad pero de reconocimiento de nuestro valor y de nuestros valores. Nuestros pueblos, los que nos conocemos ese talento, esa capacidad, esos valores, esa cultura de familia, de comunidad, esa cultura local que nos enorgullece a todos. Mientras defendamos esa cultura nuestra somos libres. Jamás volveremos a ser esclavos”, expresó la vicepresidenta.

Agregó que “uno recorre el mundo a través de los medios de comunicación. Recorre el mundo a través de las lecturas y sabe que estos son días complejos. Días que nos enfrentan a decisiones también complejas en todas partes. Días que nos preparan también, mientras vemos al avance de la ciencia, nos preparan para conocer más y más del avance de la ciencia, de las tecnologías, esa ciencia y esa tecnología sobre todo referida a los temas de salud que deben de estar a disposición de todos y para el bien de todos. Días especiales, de retos infinitos para preparar las victorias grandes de la comunidad humana, de la familia humana, porque todos queremos ser mejores, todos aspiramos a vivir mejor, todos aspiramos a un mundo mejor y queremos crearlo”.

Sin embargo, reconoció que nada es perfecto.

Bueno, se sabe que nada es perfecto, se sabe, se ve, se oye, se siente que no todo es bueno porque nada es perfecto, que siempre hay maldad. Desgraciadamente siempre hay maldad, pero el bien, el amor siempre es más fuerte. El bien, el afán de servir, no de acaparar, no de tener para mí lo que les niego a los demás. Ese afán de egoísmo, de codicia que tanto daño le ha hecho al mundo, eso sencillamente no es bueno y no convence, porque los pueblos sabemos cuáles son las prácticas de bien y cuáles son las prácticas y las mentalidades que promueven convivencia armoniosa, bien común. Cuánta voracidad también en el mundo… porque todos somos imperfectos… ¡Cuánta voracidad, cuánto afán de dominio!, pero no solo de dominio en el sentido político o social o cultural, sino dominio también y sobre todo el que hemos padecido estos pueblos sobre explotados, estos países sobre explotados, dominio económico, es decir, aprovechar cualquier circunstancia para buscar cómo seguirme llenando los bolsillos de plata, aunque los demás no coman, aunque los demás padezcan. Ese parece ser el principio de unos cuantos, principio odioso, abominable de unos cuantos”.

No obstante, recordó que “todos sabemos que el amor es más fuerte que el odio”.

Entonces son como ataques de histeria, como ataques de una epilepsia cultural y mental que afecta a algunos, sobre todo cuando no tienen mucho que hacer. El ocio es mal consejero y si no nos llenamos de preocupación, de curiosidad, de ocupación para aprender más cada día, para tener más visión cada día, pues desgraciadamente se producen esas abominaciones, esas aberraciones que son también humanas, porque no tomamos distancia y decimos esto es humano, esto no, decimos: desgraciadamente existen, las hemos conocido en nuestra Nicaragua y en tiempo reciente. Hemos conocido cómo el odio se ensañó sobre nuestro pueblo, sobre nuestra economía que venía tan bien. Ah, ¿por qué? ¿Por qué? Porque bueno, siempre hay dos modelos o varios modelos opuestos. El modelo de justicia cristiana y solidaria y el modelo de acaparar, acaparar, acaparar, llenarme las bolsas yo, quien sea que pueda decirse yo, y olvidar que los demás sufren, padecen. Además, sufren y padecen muchas veces porque fuimos parte de la creación de ese sufrimiento, fueron, fueron ellos parte de la creación de ese sufrimiento que se impuso a nuestra Nicaragua en tiempos muy recientes que no olvidamos, ni pudieron ni podrán”, expresó.

Recordó que “este pueblo de Rubén Darío tiene corazón, tiene memoria, tiene historia, tiene gloria. Este pueblo de Sandino tiene corazón, tiene memoria, tiene historia, pero sobre todo sabemos con Darío y con Sandino que nuestro destino es caminar, caminar e ir siempre más allá propiciando paz y bien”.

“Todo ser humano, todo ser humano comete, cometemos errores, pero los seres humanos que pretenden volver a tropezar con la misma piedra que se la disparan a los otros, a los humildes, porque no les importan los humildes, pues eso es no aprender y no querer aprender y sentirse parte de lo que consideran ellos que es intocable, el capital, sus ganancias, sus vínculos, todo lo que consideran de ellos y de nadie más. Lógico el que trabaja tiene su empresita, tiene su emprendimiento, es suya, legalmente es suya, y no hay nada más hermoso que el trabajo que permite a otros trabajar y vivir con dignidad, con sentido cristiano, procurar emprendimientos que permitan a otros trabajar con dignidad.

Esa es la justicia social, la justicia cristiana, es la solidaridad, principio básico de bien común”, agregó.

Finalmente, dijo que “todo lo que se hace desde este gobierno cristiano y solidario es un espejo, es un reflejo de la valentía, del corazón heroico, noble, bueno, del pueblo nicaragüense”.

Nos congratulamos de sintonizar con ese corazón que somos todos, mes de las madres, mes de los corazones rojos, mes de los corazones blancos, amor y paz, amor y paz en todo momento eso es lo que quieren las madres, eso es lo que quiere nuestro pueblo, trabajo, amor y paz y sobre todo bondad, sentido de bien, aquí nadie quiere ni egoísmo ni acciones lesivas del interés, del derecho del pueblo nicaragüense a vivir trabajando, ganándonos la vida honradamente, produciendo, ya las lluvias representan también de una u otra forma el inicio de los cultivos, la siembra, vivir trabajando, vivir mejorando nuestras vidas y que el mal no se interponga porque no se puede interponer entre el bien que quieren tener esos millones de seres humanos en el mundo y en nuestra Nicaragua”, concluyó.