Gustavo Leytón está cumpliendo 40 años de vida artística y de éstos 15 han sido como Rey del Chinamo, apodo que primeramente lo sintió como una ofensa a su música, pero pronto comprendió que ese nombre lo catapultaría como uno de los más sobresalientes exponentes de la música popular nicaragüense.

Contar la vida de este “indio” capitalino es adentrarse en un mundo de sueños, de pobreza, pero sobre todo de un ser humano que ha librado verdaderas batallas para alcanzar la popularidad de la que goza, porque no hay chinamero o chinamera que no haya escuchado su música o bailado al contagioso ritmo de Gustavo Leytón.

No hay fiesta popular de un municipio que no cuente con la presencia del Rey del Chinamo y sus exóticas bailarinas que dan “sazón y traqueteo” al espectáculo de este artista tan querido por el pueblo nicaragüense.

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Gustavo Antonio Leytón nació en Managua hace 58 años, es el quinto hijo del matrimonio conformado por don Gregorio Leytón y Petronila Peña. Ha sido padre de seis hijos, entre ellos una niña que falleció a los cinco años, lo que junto con la muerte de sus progenitores han sido algunos de los grandes golpes que ha recibido de la vida. Además, ha perdido varias casas, cuatro vehículos y mucho dinero.

Este “hombre espectáculo” cuando habla de sus padres lo hace con infinito orgullo porque durante el tiempo que los tuvo vivos le dieron grandes enseñanzas, entre ellas ser autodidacta y ser amante de las matemáticas, además de la docencia.

Mi padre me enseñó a restar, multiplicar, dividir y cuando llegue a la escuela me hicieron el examen y sabia muchísimo más de los de primer grado. Me hicieron el (examen) de segundo grado y lo pase, de todo lo que mi papá me enseñaba logré clasificar a tercer grado, pero no me enseñó de la historia de Nicaragua, y así inicie la primaria en la comarca Monte Tabor”, dice.

Pasaron los años y Leytón avanzó por la primaria, la secundaria en la Escuela Normal Alesio Blandón y se graduó como profesor y regresó a su querido colegio de Monte Tabor no solo a ser profesor, sino también el director fundador del Instituto de Monte Tabor.

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A finales de los años 70 la juventud se sumaba a los esfuerzos revolucionarios por derrocar la dictadura somocista, Leytón estudiaba para ser profesor pero también daba sus primeros paso como músico aficionado cantando a la revolución.

Después del triunfo de la Revolución me dedicaba a tocar guitarra y me dieron la oportunidad de cantar la misa en la iglesia de Monte Tabor. Recuerdo que el padre me pagaba 75 pesos por misa y así me la jugaba y ahí conocí a cantantes de diversos grupos musicales y así fue que me volví cantante comercial, uno de los primeros grupos que fue vocalista titular y showman era de Los Clovers de León”, cuenta.

La ruptura con Dimensión Costeña y su amigo Alexis Arguello

En esa década de la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista, el Rey del Chinamo combina su faceta de docente con la de músico, lo que lo llevó a ser vocalista de varias agrupaciones hasta que en los primeros años de 1990 le propusieron ser parte de Dimensión Costeña, una oportunidad que no dejó pasar. A partir de ese momento dejó la docencia para entregarse de lleno a la música.

Decido salirme de la docencia porque no me daba chance para nada, me pagaban muy bien y en un fin de semana con Dimensión Costeña ganaba más de lo que ganaba al mes como profesor, tuve que dejarlo además porque tenía niños pequeños que mantener y porque era un grupo mundialmente famoso”, dijo.

En ese tiempo Leytón pasaba más tiempo en los escenarios que con su familia. Sus hijos fueron creciendo, mientras las giras musicales se extendían por todo el país, Centroamérica y países europeos.

Cuenta que eran jornadas en las que apenas dormía y en cambio las tocadas eran intensas. Como su labor era cantar y bailar intensamente, siempre terminaba agotado. Fueron muchos años en ese trajín hasta que en el 2005 por desavenencias con Anthony Matthews, director y líder de Dimensión Costeña, es despedido.

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Las razones de esa ruptura fueron ampliamente conocidas en el mundo del espectáculo, Leytón no ahondó en el tema, pero si recordó que pensó que su carrera como cantante llegaba a su fin.

Sin empleo con niños pequeños que mantener el Rey del Chinamo entró en crisis, se deprimió y buscó apoyo con diversos amigos, algunos le brindaron la espalda, pero hubo alguien que nunca dudó en brindarle su mano amiga: el caballero del ring, Alexis Argüello.

Viéndome en la necesidad de mantener a mis hijos para seguir adelante, fui a buscar ayuda. Anduve buscando ayuda y me encontré con Alexis Argüello que notó mi depresión y me preguntó que me pasaba, que me veía afligido. Me preguntó ‘qué te pasa, estás afligido, vamos a hablar’ y me hizo pasar a su oficina”, cuenta Leytón.

Alexis llamó a uno de sus asistentes y le orientó que buscara la manera de ayudarle, pero la repuesta fue que no había dinero, que solo estaba lo presupuestado para comprar pólvora para las festividades de La Purísima.

Alexis le dijo a Iván Alí (el asistente) ‘entonces vamos a comprar menos cohetes, menos triquitraques y menos de todo porque hay que ayudarle a Leytón’ y así fue que el gran campeón me brindó su apoyo cuando más lo necesitaba”, relató.

Y si bien esos momentos fueron muy duros para Gustavo, también le enseñaron que debe aferrarse al amor de Dios, a la fe y también a su talento musical, y así como apareció Alexis, también le fueron saliendo otros “ángeles” que le ayudaron como Evert Cárcamo que le grabó un video clip de su primera canción como solista y Hugo Castilla que le hizo los arreglos musicales de su primer disco como Rey del Chinamo.

La “ofensa” que lo hizo famoso

Ese apodo surgió de un cantante de “renombre” que al escuchar la música de Leytón quiso menospreciarlo al decirle que su música no era cumbia, sino de los chinamos.

Un cantante al verme me dijo ‘ahí viene el rey de la cumbia’ pero otro cantante le respondió de forma despectiva ‘ese no es el rey de la cumbia ese es el rey del chinamo’. Te juro que me enojé, se me salió el indio, pero me quedé sentado y me tomé una cerveza, me quedé pensando en lo que una vez me dijo mi padre: ‘después de ir a la iglesia siempre me voy a los chinamos’ y recordé que los chinamos es la alegría de los pobres, es ahí donde van los pobres a divertirse y es ahí que esa ofensa la agarré para mí y dije que me pondría ‘el rey del chinamo’”.

Y con ese nombre le ha dado vuelta al país de punta a punta, de chinamo en chinamo, de fiestas patronales y en 15 años ya ha grabado más de 150 discos, incluyendo un álbum de música revolucionaria y 67 videos. Leytón se viste y calza de blanco cuando está arriba del escenario, lo hace en homenaje a su padre a quien considera un hombre puro de corazón que siempre se vestía de esa manera.

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Para crear sus canciones Leytón se inspira de las vivencias del pueblo, de su vida personal y de uno que otro cuecho jocoso como la reciente aventura amorosa del famoso “doctor Fanor Rivera”.

Todo eso se lo debo a la gente pobre que escucha mi música, a la que ve mis videos en los buses, en los bares, en las cantinas, en el Internet. 40 años han sido muy duros porque lograr hacer una carrera sin reales en la bolsa es duro (…) me siento agradecido con Dios y realizado porque en medio de las trifulcas que he vivido me ha enseñado que si no pierdo la fe no estoy perdiendo nada”.

Daniel, el hombre del pueblo

Como parte de esas vivencias están alrededor de 30 canciones que ha escrito a la Revolución Popular Sandinista, entre estas a sus principales líderes como el comandante Daniel Ortega.

A raíz de los hechos de abril del 2018 Leytón al igual que miles de nicaragüenses se vio sorprendido por el nivel de odio que sectores de oposición al actual gobierno promovieron y notó que la gran mayoría demandaba paz.

Ese sentimiento caló en el corazón de Leytón que escribió la canción “Qué pasa en mi pueblo” dedicada a ese momento en que el pueblo amante a la paz pasó tres meses cautivo sufriendo dolor y violencia.

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Estuvimos tres meses cautivos por gente que no tenía autoridad para avasallar, para maltratar ni para robar. Todas esas canciones las hice con un sentimiento profundo para conseguir la paz, luego conocí al comandante y me pregunte por qué algunos no lo quiere e hice la canción Daniel comandante”, rememora.

Considera que esa canción dedicada al comandante Daniel ha sido una de las más hermosas que ha hecho, porque refleja el amor que el pueblo nicaragüense le tiene al dirigente sandinista que “tiene un gran corazón y le hice esa canción con mucho respeto y cariño”. Y después de esa surgieron otras que cuando son escuchadas en caminatas y concentraciones populares verdaderamente encienden el sentimiento revolucionario.

Un artista surgido de la pobreza

Dennis Schwartz Galo, director de Tu Nueva Radio Ya considera que el éxito alcanzado por Leytón se debe a su gran capacidad de improvisar cuando está arriba de un escenario o cuando está grabando.

Me sorprende que cuando algo ocurre o si algo le gusta al siguiente día ya me está mandando una letra ya musicalizada y esa habilidad no es para cualquiera es un compositor de canciones y letras que le da esa ritmo y alegría que contagia y por eso la gente pide mucho sus canciones en la Nueva Radio Ya, sin duda es uno de los compositores más prolíficos que hay en el país y es el más popular”, dijo Schwartz.

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Francisco Mendoza, uno de los fans de Leytón cuenta que cada vez que hay fiesta en su barrio la música del Rey del Chinamo es una de las preferidas porque es contagiosa, alegre y divertida.

Es una música que se identifica con el pueblo y el ritmo es sabroso para bailarla, es encantadora, cuando escuchó su música me da energía y emoción, es uno de los mejores artistas que tenemos los nicaragüenses”, señaló Mendoza que labora como conductor.

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