Desde hace 58 años doña María Teresa García Cazalla, habitante del barrio Monseñor Lezcano en Managua, celebra La Purísima Concepción de María con mucho fervor, devoción y respeto.

Recuerda que su devoción se despertó cuando se sacó la imagen de la Conchita en una rifa en su trabajo, donde todos los años se celebraba La Purísima.

Este 8 de diciembre cumplo 58 años de celebrarla, inicié a celebrarla con niños y ahora también con adultos. La Conchita siempre se acuerda de mí y de mi familia, lo que yo le pido siempre me ha concedido, por eso yo no dejaré de celebrarla, afirma.

Doña Teresita dijo que La Conchita es la más protectora de todos los nicaragüenses y de todos los católicos; ella escucha siempre al que le pide con fe, fervor y devoción.

Recordó que son muchos milagros concedidos, ejemplo de ellos es la fortaleza que me ha dado, ya que yo quedé sin mi compañero hace 28 años y desde entonces he estado al frente de mi familia.

Dijo que nunca se ha sentido defraudada de ella. Hay veces tarda en cumplirme, pero tengo la recompensa y la tengo doble, comenta.

Doña María comienza el rezo el 30 de noviembre y finaliza el 8 de diciembre.

Contó que una protección de la virgen que recibió, fue cuando la guardia somocista bombardeo su casa y ella y su familia fueron resguardadas, gracias a la Sangre de Cristo y la Conchita.

Gracias a mi Conchita estamos vivas, si a nosotros no nos hubiera protegido la virgen, hubiera pasado lo peor, dice.

Esa devoción la ha pasado de generación en generación, ya que su nieta celebra La Purísima los 7 de Diciembre.

Devoción intacta, a pesar de las situaciones

Resaltó que, a pesar de las situaciones su devoción está intacta: “este año le pido que me siga dando salud para acompañar a mi familia, también le pido por que el país, que siga en paz y tranquilidad”, afirma.

Dijo que diario reza el rosario para los nicaragüenses vivamos en paz.

Invitó a los devotos a pedirle con fervor y jamás perder la fe, ya que la Virgen siempre escucha nuestras suplicas, concluyó.