La hipótesis del Primer Simulacro Regional de Asistencia Humanitaria es la ocurrencia en Managua de un sismo de 6.8 grados en la escala de Richter a una profundidad de 5 kilómetros, que generó una declaratoria de emergencia poniéndose en práctica todos los mecanismos y planes contingentes.

Tras una evaluación se define que el terremoto es realmente de calamidad, por lo que se hace un llamado internacional de solicitudes de apoyo a los países centroamericanos.

El ejercicio tuvo 7 escenarios en un circuito formado por Plantel Batahola, cerro El Hormigón, semáforos del Seminario y Antiguo Banic y Guanacaste, intersección del mercado Israel Lewites y Plantel Batahola.

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El primer escenario fue de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, rescate y evacuación, extinción y rescate vehicular, rescate en riadas, prevención y control del delito, control y extinción de incendio y albergue de puesto médico y avanzada.

El centro de acopio del Plantel Batahola como el primer escenario de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, contó con la participación de equipos especializados centroamericanos, incluyendo Nicaragua.

Son 250 rescatistas, entre hombres y mujeres, con capacidad operativa para corte y penetración en estructuras colapsadas, además de 4 unidades cinófilas (perro y guía canino) que trabajaron en las 6 áreas representativas de lugares emblemáticos de la capital, en donde quedaron personas atrapadas.

Por parte de Nicaragua, en este escenario participaron 62 rescatistas conformados por la Unidad Humanitaria y de Rescate (UHR) del Ejército de Nicaragua, Bomberos Unificados y Cruz Roja Nicaragüense.

Estamos observando diferentes situaciones que hay que prever en situaciones de emergencias, pero principalmente, esto nos está dejando aprendizajes, nos está dejando experiencias para que nosotros actuemos en nuestro país, en Centroamérica, en República Dominicana, en atención de la población de la región y con esto garantizar más seguridad y mejor nivel de vida”, dijo Norman Mora, de la dirección de capacitación del Sinapred.

Una de las brigadas centroamericanas que estuvieron en labor de rescate fue la de El Salvador, integrada por 45 miembros, entre rescatistas, médicos, personal gerencial, de búsqueda y de rescate.

Antonio Vásquez, líder del grupo USAR, expresó que para ellos es una experiencia muy importante como región pues participan junto a otros países.

Será una experiencia más para llevar, no solamente para estar listos, para atender o ayudar a otros países, sino para aplicarla en nuestro país, en caso que se dé una situación así”, pronunció Vásquez.

Un ejercicio eficiente

Con este ejercicio se persigue que todos los países de continente hablen el mismo idioma, es decir, que tengan las mismas técnicas y que todos los equipos puedan trabajar en conjunto sin ningún problema.

El chileno Diego Caruezo expresó que lo relevante en este tipo de simulacro regional es la coordinación en el paso de fronteras de los equipos y recurso humano, así como el trabajo en conjunto de los rescatistas.

El ejercicio hasta ahora ha sido bien, porque los simulacros están diseñados para encontrar las falencias, no están diseñados para que todo esté bien, todo esté perfecto. No es para que sea un teatro y desde ese punto de vista ha sido muy, muy eficiente y de mucho provecho para los grupos que están trabajando de distintos países”, refirió Caruezo.

Nicaragua es un ejemplo

Por su parte, Edwin Olivares de República Dominicana, indicó que para ellos significa un gran reto, ya que son el único país del Caribe y su movilización debe ser vía área.

También destacó el sistema de simulacros que en Nicaragua se hacen 4 veces en el año, “el sistema en Nicaragua es un ejemplo de la región como mecanismo de organización, como mecanismo de coordinación, a nivel nacional”, señaló.

A su vez, Olivares manifestó que en el marco regional este simulacro dejará en la región seguramente muchas lecciones aprendidas que se sumarán al cúmulo de eventos con que cuentan.

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