Masaya es caracterizada por ser tierra fértil y en ella, el tamarindo encuentra las condiciones óptimas para desarrollarse.

Es uno de los cultivos tradicionales, que aunque muy poco consumido en el mercado nacional, ya empieza a ser aprovechado por los comerciantes y productores locales en la Ciudad de las Flores.

Doña Magda Fernández es una de las mayores acopiadoras de este producto en Nicaragua. Es dueña del negocio, fundado por su progenitora.

TAMARINDO

"Es herencia de mi madre. Ella lo inició hace muchos años llevando pequeñas cantidades a Costa Rica y luego quedó como una herencia para nosotros. Lo que nosotros hicimos fue continuar este emprendimiento. Ella inicialmente iba en un camión a Costa Rica con aguacate y mamón pero alguien allá le pidió tamarindo y ella le pidió a los productores de aquí de Nicaragua y le resultó.Tiene más de 20 años el negocio", cuenta.

El producto es recepcionado en el mercado municipal, y a veces en el pequeño taller que han instalado en su vivienda. No cuentan con estimados exactos de producción, aunque afirma que pueden llegar a empacar hasta 500 quintales semanalmente.

"Si está mejor la producción se puede recoger un poco más, unos 700 (quintales por semana). El consumo en Nicaragua es poco, dónde se consume más es Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras. Primero se empaca por libra y después por quintal y se lleva a los mercados, de ahí van camiones con el producto. Ahorita ya va bajando la producción, pero cuando está la temporada son furgonadas las que se llevan", asegura.

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Afirma que esta dinámica les permite generar hasta 9 empleos permanentes y aumenta una vez que la temporada está en auge.

"A veces viene el productor directo pero también trabajamos con intermediarios y a ellos se les da para ganar también. Es una temporada desde enero, a veces comienza en diciembre y hasta mayo, son los meses en los que trabajamos".

"Masaya tiene un clima caluroso y es donde se da más el tamarindo. Recordemos que esté producto calma el calor y es muy rico, muy delicioso", comenta.

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Olman Algaba, hijo de doña Magda y también continuador del negocio, asegura que esta fruta tiene gran demanda debido a su cualidad resistente y otro número de bondades que enumera muy contento.

"Tiene vitaminas c, es una fruta muy fuerte que puede tardar almacenada hasta dos años o dos años y medio por su durabilidad. Aparte de que el ácido hace que tenga mucha demanda. Otra propiedad que tiene es que es una fruta que no requiere mucho trabajo a la hora de prepararse, es muy práctica sobre todo para países como Costa Rica, esa es una ventaja, que se pone a cocer, se le pone azúcar y agua y está lista para consumo", asegura.

Afirma además que esa practicidad hace sobresalir al fruto a medida que más gente va conociendo sus bondades, por lo que también su demanda va creciendo.

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"Puede ir creciendo quizá un 8% anual. No es lo mismo la demanda de hace unos cuatro años, ahora ha aumentado mucho, puede ser porque hay más conocimiento de la fruta como tal, el aumento de la población y que es una fruta muy rica. También su valor ha incrementado y al tener un mayor valor monetario y la gente va invirtiendo más en ella", explica.

Para Olman las metas son claras y se propone seguir aprovechando este potencial para mejorar las condiciones de vida no solo de su familia, sino de las familias de Masaya y aportar cada vez más al desarrollo del país.

"Mis expectativas son producir, acopiar mucho más en un futuro y abrir más mercado y dar más oportunidad de empleo", afirma.

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Karen Mercado, productora de tamarindo en la zona de Llano Grande número 2, Masaya, confirma que se trata de un producto tradicional con interesantes ventajas a las que le han venido sacando provecho desde hace algunos años.

"Hace aproximadamente 8 años que estamos cultivando en esta parte de nuestra parcela, pero también estamos trabajando otras parcelas que en algunos años van a dar frutos. El tamarindo además de que es una fruta que se puede convertir en diferentes productos, vinos, jaleas y otras formas en las que se puede procesar, se puede vender al mercado municipal y eso nos ha ayudado a mejorar la economía de nuestra familia", comenta.

Sostiene que también se siente orgullosa de continuar con este cultivo que se había perdido.

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"A la gente ya no le estaba poniendo mucha mente en cultivar el tamarindo porque tarda años pero aquí hemos venido sembrando y venimos rescatando esta tradición. Aquí se está dando la cosecha desde diciembre y hasta principios de mayo. Estamos hablando de que cada palo da alrededor de 4 quintales, ya pelado. Nosotros lo mandamos al acopio del mercado municipal de Masaya".

Entre sus planes está, con el respaldo de instituciones de Gobierno como el Instinto de Tecnología Agropecuaria,, empezar a transformar ellos mismos al tamarindo. "Y así darle un mejoramiento a la fruta del tamarindo, no solo quedarme en vender sino darle valor agregado. El INTA siempre ha estado anuente con nosotros, además del INTA está el MEFCCA que siempre nos ha dado capacitaciones en cuanto a lo que es los cultivos", señala.

Las autoridades locales han desarrollado esfuerzos para lograr adaptar las técnicas de cultivo y generar capacidades entre los pobladores para potenciar la transformación de diversas materias primas como el tamarindo.

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