Flores de distintas especies naturales y hasta artificiales, así como diversos arreglos en las tumbas, se observaban desde tempranas horas de la mañana en el cementerio general en Managua, este 30 de mayo, Día de las Madres Nicaragüenses.

Don Miguel Berríos se mostró muy emocionado, y dijo que ya no tiene a su madre, pero expresó con orgullo y satisfacción: “siempre la tenemos en el corazón, porque una madre nunca se olvida; se pueden olvidar otras cosas, menos una madre”.

Expresó que la madre aunque esté muerta, siempre vive en los corazones de sus hijos y de los seres que la valoraron mucho en vida.

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No podemos decir, que solo porque es 30 de mayo, no podemos decir que es un día especial, porque todos los días del año son especiales para ella; aunque no esté en este mundo, por lo menos la tenemos en nuestros corazones”, reiteró.

Manifestó que entre los valores que le inculcó su madre están: le enseñó a trabajar, que fuese honrado en esta vida, y que no peleara con nadie.

Recordó que bebía mucho licor, y su madre le expresaba, “componete hijo, el día menos pensado me voy a morir y te voy a hacer falta”.

Mencionó que se enfermó y fue a parar al hospital de tanto tomar aguardiente, y desde hace 19 años dejó de beber licor, porque su madre estaba bastante de edad, y tenía que cuidarla.

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Por su parte, doña Rosa Argentina Collado Matus, quien llegó desde muy temprano a enflorar la tumba de su madre este 30 de mayo, dijo que la madre es única en la vida.

Ella nos dio el ser, ella nos cuidó; pasamos dificultades y todo, pero ahí estamos, siempre recordándola con mucho cariño y amor a mi madre; nunca podemos reponer a la madre, jamás en la vida”, reflexionó.

Aseguró que la madre da todo por sus hijos, “y hasta se queda sin comer por darles un ‘bocado’ a sus hijos; y siempre está al lado de nosotros”.

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Chimbombas en la tumba

Doña Martha Abrego expresó que todos los años que visita la tumba de su madre este 30 de mayo, siempre le pone chimbombas, porque a ella le gustaban las chimbombas.

Como a ella le gustaban las chimbombas, aquí estamos; cada vez que le hacíamos sus cumpleaños, nos decía, ‘me ponen chimbombas’; entonces siempre la recordamos así, con alegría, con tristeza, porque es un día inolvidable, creo para el que no tiene a su madre; por eso el que la tiene debe de quererla, respetarla y cuidarla, porque cuando este ser querido se nos va, creo que nos parte el corazón a todos”, aconsejó.

En tanto, Martha Vallejos expresó que la madre tiene un significado grande, porque solo se tiene una vez en la vida, por eso hay que honrarla y respetarla cuando está viva, porque cuando ya está muerta, no se puede ni siquiera verla.

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Dice la Biblia, honra a tu padre y a tu madre, para que los día se te alarguen sobre la tierra que Dios te da”, comentó.

Reflexionó que cuando la madre está viva hay que darle todo y quererla, “cuando está muerta, ¿Por qué vamos a llorar?”.

Mencionó que cuando ya no se tiene a la madre en este mundo, es bueno recordarla y visitar su tumba, y enflorar no solamente el día de los Difuntos, o el día de las Madres, sino las ocasiones que se pueda.

Su cuerpo está ahí, pero sabemos que su alma va hacia a Dios”, dijo.

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Para don Luis Felipe Villalta es muy emotivo este día, porque siempre junto a su esposa, visita la tumba de su madre y de su suegra, y les depositan flores.

Porque ya no la tenemos ahorita, pero siempre la tenemos en la mente y el corazón”, manifestó.

Por su parte, doña Rosa Argentina Pérez, esposa de don Felipe Villalta, dijo que no solo los 30 de mayo visitan la tumba de su madre y de su suegra, sino que las ocasiones que pueden en el transcurso del año.

No las tenemos abandonadas, siempre estamos pendientes de ellas”, expresó doña Rosa.

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