El Producto Interior Bruto (PIB) de Nicaragua crecerá en 2021 entre un 2,5 y 3,5%, según el informe del Estado de la Economía y Perspectivas publicado por el Banco Central de Nicaragua, que atribuye esa previsión de crecimiento a la mejora de la economía mundial, lo que se cree que repercutirá positiva-mente en las exportaciones de productos manufacturados, las remesas enviadas a Nicaragua, el turismo, la inversión pública para la reconstrucción de la propia infraestructura y la reactivación del crédito bancario.

Entre 2012 y 2020, el PIB nicaragüense registró un incremento medio del 2,4%, pero mientras en los seis primeros años de ese periodo el crecimiento medio fue del 5%, en los tres últimos se acumularon descensos, debido al intento de golpe de Estado de 2018, a los huracanes de 2020 y a las consecuencias de la pandemia de la Covid-19.

El PIB per cápita alcanzó su nivel máximo de 75.288 córdobas nicaragüenses (1.786 euros) en 2017, mientras que la media del PIB por habitante entre 2012 y 2020 fue de 68.269 córdobas (1.619 euros). Las actividades económicas con mayor peso porcentual en el PIB fueron las agropecuarias (14,2%), la industria manufacturera (14%) y el comercio (10,7%), según el mismo Banco Central del país centroamericano.

En el sector externo, entre 2012 y 2017 el valor de las exportaciones de bienes y servicios tuvo un crecimiento interanual de 4,7%; mientras que en los tres últimos años descendió por la bajada de los precios internacionales y los efectos de la pandemia en el comercio mundial. Las exportaciones de bienes y servicios representaron en los últimos nueve años un 43,3% del PIB.

Las exportaciones de mercancía alcanzaron los 99.593 millones de córdobas (2.363 millones de euros) en 2020, con un incremento interanual medio del 3%. Las exportaciones de productos manufacturados representaron el 48% del total de las exportaciones de mercancías, seguidas de los productos agrícolas (30%) y de la minería (17%).

En este sentido, el Gobierno nicaragüense ha destacado que el país cuenta con un marco legal que facilita sus exportaciones bajo el régimen de zona franca. En este sentido, estas experimentaron un crecimiento medio anual del 4,5% hasta 2019 y una reducción en 2020 como resultado de la pandemia.

Por su parte, la importación de bienes y servicios fue de 243.988 millones de córdobas (5.789 millones de euros) de media anual y suponía en 2012 el 67,7% del PIB, veinte puntos porcentuales más que en 2020.

LA INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA, UN 8% DEL PIB

Según los datos facilitados por el Gobierno de Nicaragua, la atracción de flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) supone para el país centroamericano un elemento importante en su desempeño económico. Así, en el periodo 2012-2017, experimentaron un crecimiento promedio interanual de 32,8%, superando los 33.523 millones de córdobas (795.458 millones de euros, el 8% del PIB).

De nuevo lastrada por la pandemia, la Inversión Extranjera Directa pasó de 29.249,34 millones de córdobas (694,04 millones de euros) en 2018 a 6.365,99 millones de córdobas (151,05 millones de euros) en 2020. El incremento neto entre 2012 y 2020 significó que el saldo de esa inversión pasó de suponer el 48,9% del PIB al 74,6% en 2020.

Con motivo de agilizar la implantación de la inversión extranjera en el país, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) de Nicaragua ha trabajado, desde el 2003, en la web Ventanilla Única de Inversiones, a través de la cual el inversor puede realizar sus trámites de manera telemática.

La inversión directa procedente de España pasó de tener una participación del 0,2% del flujo neto anual en 2012 al 8,5% en 2019. El año con mayor participación de la inversión española fue 2013, con 11,7% del total. La IED de España se ha con-centrado principalmente en los sectores de comunicaciones (41,4%), energía (19,6%), pesca (18,6%) e inmobiliario (12,4%). Las principales empresas españolas que se han implantado en el país son Telefónica Movistar, Grupo Pescanova, Seguros Mapfre y Exportadora Atlantic.

DEUDA EXTERNA

En diciembre de 2020 el saldo de la deuda externa pública fue de 201.272,86 millones de córdobas (5.763,76 millones de euros), lo que supone el 55,1% del PIB, 5,3 puntos porcentuales más que en 2019, un incremento que obedeció a las necesidades de financiación externas para atender a la emergencia sanitaria derivada de la pandemia y a las consecuencias de los huracanes de 2020.

El Gobierno del país ha incidido en el "manejo sostenible" de la deuda externa pública como, a su juicio, evidencia la deuda de largo plazo a exportaciones, que fue del 6% en 2020, un dato "muy por debajo" del umbral fijado por el FMI y el Banco Mundial para países con desempeño medio, como es el caso de Nicaragua.

"Estos resultados indican que la deuda externa pública de Nicaragua es sostenible, como resultado de una política de endeudamiento prudente, tanto en los niveles de contratación de nuevos préstamos, como en términos de la concesionalidad de los préstamos contratados", ha defendido el Ejecutivo del país.

SECTOR MONETARIO Y FINANCIERO

Las Reservas Internacionales Brutas (RIB) del BCN experimentaron un crecimiento anual de un 8,8% pasando de 65.901,8 millones de córdobas (1.563,74 millones de euros) en 2012 a 112.160,86 millones de córdobas (2.661,39 millones de euros).

Esta mejora se debe a que el Gobierno nicaragüense ha implementado una política fiscal "prudente" que le ha permitido mantener un "déficit promedio", tras recibir un 8% del PIB en donaciones. Estas ayudas han supuesto la preservación de la estabilidad macroeconómica del país, que se refleja en una inflación baja y estable y en el normal desarrollo de los sistemas de pagos internos y externos.

El Sistema Financiero Nicaragüense (SFN) se ha mantenido estable con un crecimiento anual del 3,8% de la cartera de crédito, siendo su saldo el 33% del PIB. Asimismo, el SFN se ha visto lastrado en los tres últimos años por los sucesos ocurridos en el país y la pandemia, que han provocado una baja-da del 13,3% en 2018, 18,2% en 2019 y 6,3% en 2020. En 2020 se produjo una recuperación al registrar un crecimiento anual de 18,4% tras dos años de reducciones.