Más de 200 carretas peregrinas llegaron la mañana de este lunes 22 de marzo de 2021, al Santuario de Popoyuapa, Rivas, a pagar promesas a Jesús del Rescate.

La religiosidad, fe, fervor y devoción invadía a los promesantes que lloraban de emoción, otros rezaban, cantaban y hasta sonreía, por llegar un año más, a cumplir sus promesas (unas recientes y otras que llevan más de 50 años).

El promesante don Lázaro Francisco Arias, originario de Masaya, dijo entre llantos que el año pasado, fue el último año que asistió al Santuario de Popoyuapa junto a su esposa, quien falleció a causa de múltiples padecimientos crónicos.

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"Hoy vengo solito, pagando mi promesa y la de ella (su esposa). Le doy gracias al Señor que ya la tiene (en el Cielo)", expresó entre sollozo.

Comentó que tiene 11 años de pagar su promesa, de los cuales 10 asistió al Santuario de Popoyuapa, junto su esposa.

En tanto, doña Ruth del Carmen Ruiz, originaria de Masaya, manifestó que tiene dos años de pagarle promesa a Jesús del Rescate, porque le sanó a su pequeño hijo de 4 años de edad, de una enfermedad que los doctores no le encontraban cura.

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El peregrino Pablo Antonio Ruiz, también originario de Masaya, expresó que su viaje al Santuario de Popoyuapa fue bastante pesado porque, aunque su familia va en carreta, el realiza su peregrinaje a pie.

"El recorrido es duro siempre, el recorrido es duro, cansado, pero ahí vamos luchando siempre por la gracia de Dios", expresó.

Por su parte, el promesante Santo Román Mercado Méndez, originario de Monimbó Masaya, le dio gracias a Dios por haber llegado bien al Santuario de Popoyuapa, ya que han tenido agua, servicio de salud, alimentos y, sobre todo, con la fe y la voluntad de Dios.

Se mostró orgulloso de cumplir su promesa durante 37 años, sin fallar ni uno solo año.

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El peregrino Julio Medina se mostró satisfecho por llegar sano al Santuario de Popoyuapa.

"Le agradecemos al Señor por estar a dos pasos de estar con él", refirió contento.

El promesante Pedro Pablo Flores Calero, originario de la Conchita Masaya, dijo que anda pagando la promesa de su madre que tiene una enfermedad en un pie, así como la promesa de un hijo que tiene un tumor en la columna, la de otro vástago que padece de asma y un hermano que le iban a quitar su propiedad y ganado por una deuda.

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Dijo que la promesa familiar data desde hace más de 50 años de asistir al Santuario de Popoyuapa, pero él lleva 10 años de estar pagando promesa.

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