La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República, destaco que los nicaragüenses nos empeñamos en construir la concordia y el bien de todos, desde las familias, desde las comunidades, como Dios nos manda. Amor al prójimo. Amor entre nosotros. Amor que quiere decir cristianismo”, enfatizó.

Fe cristiana, confianza en Dios, el Padre, confianza en Santa María Virgen en todas sus advocaciones para nosotros los católicos, confianza en grande en Dios nuestro guía, nuestro sol, ese sol que nunca declina, que aquí nos ilumina, ese sol que alumbra ya todas las nuevas victorias de la paz y del bien, porque Dios nos manda a vivir como hermanos”, añadió.

Fraternidad, dignidad. Respetar la dignidad de las personas. Fraternidad, solidaridad con esperanza como agua viva que nos permite seguir cada día, cada día nuestros caminos. Y estos caminos en nuestra Nicaragua son de alegría, son de paz, son de trabajo y trabajo, de laboriosidad, de trabajo que significa triunfos pequeños del cada día, del lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, de los fines de semana, triunfos de la paz, de la estabilidad, de la seguridad, del bien común”.

Y luego cómo no hablar de nuestro espíritu solidario, lo poco que tenemos, o lo mucho que tengamos, si lo compartimos con amor no se acaba nunca, se transforma en reserva de vida y de felicidad, en eso creemos. Así somos, pueblo generoso que comparte”.

La Compañera Rosario Murillo recordó que sus años de infancia…. “cómo compartíamos en el barrio, en la comunidad, en el vecindario, si alguien estaba enfermo llegaba la sopita del vecino, con amor, compartiendo con amor todas las esperanzas, cómo nos llegaba, y cómo nos llega, porque así somos, así seguimos siendo, pueblo de familia, de comunidad, de fe, pueblo de bien, de bien común”.

Creemos, amamos, esperamos, cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar, nos dicen los mensajes que leemos, mensajes que nos fortalecen la fe cristiana, mensajes que nos fortalecen el ánimo, el aliento de vivir, y de vivir con dignidad y de vivir como hermanos, y de vivir creyendo y creando con corazón misericordioso, aprendiendo todos los días de ese corazón misericordioso, ese corazón magnánimo del padre”.

Así estamos cada día para crecer en paz y bien, cada día para avanzar, cada día para asegurar esos pequeños triunfos, como decíamos, de lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado en nuestras comarcas y nuestras comunidades, humildes pero grandes, porque somos grandes en fe, en esperanza y solidaridad, todo en fraternidad y bien común”.