En los hospitales de Nicaragua cada día se dan historias de hombres y mujeres que logran triunfar sobre la covid-19, testimonios que dan esperanza y que llenan de alegría a familiares y trabajadores de la salud que están en la primera línea de batalla, entregando amor y sus conocimientos científicos para salvar vidas.
En el Hospital Occidental Fernando Vélez Paiz a diario se viven estos momentos de felicidad cuando un paciente es dado de alta y regresa a su hogar a recibir el amor de los suyos.
Uno de estos casos se vivió intensamente en este hospital cuando los médicos le dan la alegría a la esposa de un paciente que ingresó con pronósticos poco alentadores. Cada uno de estos testimonios da alegría y desde las redes sociales de la plataforma Sin Filtro pueden verse cómo se vive cada victoria.
“Me tardé porque estaba un poquito ocupado con los pacientes, ¿oíste?”, le explica el galeno a la esposa, quien comprende la situación y le responde “yo sé, tranquilo”.
“Te dejé de último porque este pacientito es el de la victoria”, exclama el doctor y nuevamente la mujer le contesta “…de Dios y suya, de todos”.
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“La información es diferente hoy, ¿oíste?” dice el doctor, que inmediatamente abre la puerta de la sala de recuperación y la esposa se llena de alegría y ve que su esposo está acostado y rodeado de médicos y enfermeras que durante más de 15 días libraron una dura batalla contra la enfermedad para darle la buena noticia que logró vencerla.
La esposa exclama “¡ay amor!” y los trabajadores de la salud aplauden el momento de felicidad, demostrando con esto que la medicina si bien ayuda de gran manera, también es fundamental el afecto, el cariño y la atención solidaria que se brinda desde los hospitales, para lograr estas victorias impregnadas de amor.

“Te amo, te quiero mucho, acordate que sos mi mejor amigo. Tus hijas están bien, no te preocupes. No te emociones, colabora con todos ellos, ¿oíste?”, le dice la esposa, mientras el paciente visiblemente emocionado y cansado asiente con una sonrisa y gesto de satisfacción.
“Recordad que el Santo de Israel es tu guardador, oíste. No estés cansando, cálmate, ya nos vamos a ir”, le expresa finalmente y el esposo muy emocionado llora de alegría.
El video de un minuto y treinta segundos concluye con los médicos aplaudiendo el bello momento que también se multiplican en otros centros asistenciales donde los trabajadores de la salud, médicos, enfermeras, anestesiólogos, personal de limpieza, vigilantes y otros libran la batalla, no solamente con la medicina, también con el amor, con el afecto y el cariño, aspectos fundamentales para salir victorioso como ocurrió en este caso.
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