La Compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República saludó este Primero de Mayo a todas las familias trabajadoras de toda Nicaragua, del campo, de la ciudad, de los mercados, de los negocios, los trabajadores y trabajadoras que en sus casas se ganan la vida y al mismo tiempo cuidan a sus familias con amor.

En este sentido calificó el trabajo de cuidar a nuestras familias con amor como un trabajo cultural privilegiado, porque trasladamos nuestra valiosa cultura de comunidad, de familia, de fe, cristiana y solidaria.

Destacó que este es el primer día del mes de mayo, el mes de las flores, el mes de las lluvias, de las aguas santas, mes de la virgen, el mes que fortalece nuestra fe, porque orando, rezando, invocando a Dios, tratamos de ser mejores, el hombre y el trabajo, el ser humano y el trabajo.

“La primera vocación del ser humano es trabajar, dice el Santo Padre hoy, y dice: El trabajo da dignidad al ser humano, esa dignidad que lo hace parecerse a Dios, dice el Papa Francisco, la dignidad del trabajo”.

“Y dice: Aún hoy hay tantos esclavos, tantas mujeres y hombres que no son libres para trabajar, al contrario se ven obligados a sobrevivir nada más con el trabajo, porque es trabajo injusto, mal pagado, forzado, muchos seres humanos así en el mundo, muchos seres humanos que buscan, demandan, exigen dignidad a través del trabajo”.

“Toda injusticia, dice el Santo Padre, que se comete contra una trabajadora o contra un trabajador es un atropello a la dignidad humana, incluso la dignidad de aquel que comete la injusticia”, subrayó.

Calificó de hermosas las palabras del Papa Francisco, “porque precisamente en estos días de tanta calamidad, vemos con qué facilidad, se prescinde, prescindir: decimos NO, ya no, adiós pues, vaya a buscar cómo ganarse la vida, vea quien lo defiende, de lo trabajadores y trabajadoras, cuántas personas en el mundo entero han perdido el trabajo y bueno, están buscando cómo defenderse, cómo sobre vivir, vivimos en el centro de la injusticia y luchamos contra la injusticia”.

Agregó que hoy, Día del Trabajo, Día de los Trabajadores, sabemos que estamos unidos en oración luchando por la justicia, por el trabajo, más en nuestra Nicaragua donde trabajamos de sol, a sombra, a sol, incansablemente, pero esos nos une porque nos reconocemos como insignes trabajadores en nuestra Nicaragua.

“Aquel que quiera ser injusto, pecar de injusto, ya los hemos conocido, y sobre todo en los últimos tiempos, con qué facilidad le dicen a la gente ya no. Ya no, váyase, vea a ver como hace para ganarse la vida, sin embargo el pueblo nicaragüense, las familias trabajadoras de Nicaragua somos valientes, somos fuertes, somos formidables y buscamos como honradamente ganarnos la vida, a pensar del egoísmo, o a pesar del odio porque esas políticas que no consideran al ser humano trabajador, son políticas de odio, son prácticas de odios, inhumanas, no son propias de personas que dicen ser cristiana, y que son un discursito ahí y que sintonizan con discursitos ahí o allá, diciéndose cristianas aunque abofeteen en su cara al prójimo y lo manden a la calamidad, haciéndose las víctimas”.

"¡Qué cara de barro son algunas personas!"

“¿Cuánta gente produjo tanto daño haciéndose las víctimas? Además ¿Cuántos, diciéndose cristianos, coincidiendo en discursitos falsos, odiosos, coincidiendo en esos discursitos que todo el mundo sabe que son falsos, reclamando además más para ellos y nada para los demás, nada para el prójimo? ¡Qué cara de barro son algunas personas!, y por eso, nosotros que sabemos dónde está el verdadero trabajador en el campo, en los mercados, con los carretones, las camionetas vendiendo los productos a lo largo ancho de Nicaragua, en los barrios, en las comunidades en las pulperías, en todo emprendimiento, en las ferias”.

“Nosotros que sabemos decimos: Dios es bueno, justo, misericordioso y nos da talento, fuerza, energía, victoriosa para seguir trabajando, a pesar de los injustos, a pesar de los que solo quieren para sí mismo, además los que recibieron, lo que agarraron y después se declararon ofendidos ellos, los que ofendieron al pueblo de Nicaragua”.

La compañera Rosario Murillo dijo que hoy, Día del Trabajo, del trabajador, y de las familias trabajadoras recordemos, vivamos, trabajemos, no perdamos la mejoría histórica, porque la memoria histórica es la que graba y además hace caminos.

Añadió que los caminos del futuro parten de la memoria que tenemos, de quién es quién, porque sabemos, Y Dios todo lo sabe, y Dios todo lo puede.

Rindió, en nombre del Gobierno de Nicaragua, su sentido, profundo y sincero homenaje de corazón a corazón a todas las familias trabajadoras de Nicaragua, a donde estén trabajando, a las familias cristianas, bondadosas, amorosas y solidarias.

La compañera Rosario Murillo hizo énfasis que estos son tiempos de grandes desafíos y esos desafíos, eso retos nos exigen fortalecer conciencia y convicciones de bien común, convivir compartiendo, y nos abrazamos precisamente recorriendo caminos, sueños, valores, esfuerzos, luchas y grandes esperanzas, todo compartido, con la confianza puesta en ese Dios que todo lo sabe, todo lo ve, todo lo puede, ese Dios que nos ilumina a todos y a todas, porque somos sus hijas y sus hijos.

Señaló que todos merecemos vivir con dignidad, en paz y con trabajo que procure bienestar, vida buena y fecunda, en valores supremos de fe, familia y comunidad. Vida para crear, para recrear, trabajando, siempre caminantes.

“Nuestro pueblo trabajador siempre esforzado y admirable. Tanto amor hay en nuestra Nicaragua, tanta energía sana, energía que agradece, que sabe reconocer a Dios sobre todas las cosas. Energía naturalmente alegre, porque somos creyentes y practicantes de la buena voluntad, de la verdad, no somos practicantes ni de las calumnias, ni de las infamias, ni de las mentiras”, comentó.

Engrandeció al pueblo de Nicaragua que a diario nos fortalecemos con buena esperanza y esa buena esperanza crece con nuestra conciencia y con nuestra inteligencia y con nuestro entendimiento de lo que realmente es valioso, de los que realmente cuenta para el ser humano y para la humanidad. La dignidad, la seguridad, el trabajo, la paz, la buena voluntad.

“En esta Nicaragua de compromiso con la vida, de protección y promoción de la vida en todas sus formas. En esta Nicaragua digna, soberana, de coraje, de nobleza, vamos adelante, con trabajo y trabajando todos los días para ganarnos la vida honradamente y para fortalecer la paz”, apuntó.

“Vamos adelante siempre más allá desterrando egoísmo, protagonismos enfermizos, una enfermedad terrible, el ego, el protagonismo, desterrando las calumnias, las mentiras, falsedades, esa pandemia de iniquidad que pretende destruir en el mundo entero a familias, personas, comunidades, países, difamando, destruyendo reputaciones de manera antojadiza, desde la ambición desmedida de unos cuantos”.

Condena mundial a la falsedad

La vicepresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, enfatizó en el hecho que el mundo entero ha condenado y condena la falsedad. Y es la intensión precisamente, de los que promueven esa falsedad, de seguirse apoderando de medios para la vida que son de todos, son de los pueblos, son medios de los que ciertas minorías han venido apoderándose, ¿sobre qué?, sobre el sudor, las lágrimas, el sufrimiento, las heridas de los pueblos del mundo. Las llagas de Cristo.

La compañera Rosario Murillo recordó los pueblos del mundo que han sufrido tanto, de ese egoísmo, esa codicia, esa avaricia, “eso, que nos condena a todos a la miseria, sobre todo a la miseria humana, pero vamos adelante y vamos a salir de esa miseria humana con la fuerza que nos da Dios”.

Expresó que en Nicaragua, “en nuestra Nicaragua cristiana y solidaria vamos siempre más allá y denunciamos cotidianamente la ignominia, el odio, denunciamos cotidianamente el asalto a la riqueza de los pueblos “y eso deberá mover las voluntades de tantos millones de seres humanos, que hemos sido despojados por el catastrófico e inhumano sistema, del trabajo digno, del derecho a los medios de vida, que son de los pueblos, el derecho a la salud y a la atención de graves males como el Covid 19”.

Refiriéndose a la pandemia, dijo que el Covid 19, que ha afectado la salud y dejado tanta pérdida, tanto dolor a tantas familias con las que nos solidarizamos en el mundo entero, también ha exhibido y sigue exhibiendo la irrealidad de lo que algunos ven como paraíso, quieren vendernos como paraísos, sistemas injustos, frágiles, débiles socialmente, y quienes nos quieren vender como paraísos esos reinos de mentira, tienen también dueños y patrones, que hacen suyos, que les ordenan, que les obedecen con gusto, como esclavos. “Todo ha sido expuesto, la verdad se ofrece ante nuestros ojos”, dijo.

Espíritus infernales

Para la compañera Rosario Murillo ninguna familia trabajadora en este mundo, agobiado por tantas crisis dejará de ver la crueldad que nos muestran esas grandes crueldades que han quedado expuestas, las desnudez que ha sido exhibida, la hipocresía, la fabricación, la falsificación, con las que nos han pretendido y pretenden vender y seguir vendiendo superioridades, arrogancia, supremacías, dominios señoriales.

La verdad que son espíritus infernales y entre tanta zozobra que vive el mundo, no tienen sentido del ridículo, de la mezquindad y la mediocridad que se hace cada vez más evidente. No tienen sentido del ridículo, de la exposición de todas sus flaquezas, fragilidades y falsificaciones”, añadió.

Reiteró que ninguna familia en el mundo dejará de soñar, “derecho que todos tenemos al respeto de nuestra dignidad, al trabajo creativo, creados, digno, a nuestros valores culturales, a nuestros modelos propios, a nuestros patrimonios culturales y naturales. ¿Quién ha decretado que unos son superiores a otros? ¿Quién? Dios no ha dispuesto eso, Dios nos hizo a todos como hijos suyos, iguales. Y nos han arrebatado nuestras riquezas y pretenden seguir arrebatándonos y son imperios decadentes que como castillos de naipes han venido desplomándose, mostrando todas las mentiras, las falsedades, las injusticias sobre las que han sido construidos”, señaló.

Pero decíamos y lo repetimos Dios es Grande, Dios en Omnipotente, Dios es Misericordioso y aprendemos, porque debemos aprender todos, estamos en el camino, la vida es de lucha, unos defendiendo sínicamente pretendidos privilegios y las mayorías en el mundo entero, los pueblos del mundo, exigiendo el derecho a vivir como familia humana, con la consideración que nos debemos unos a otros”, indicó.

Dijo que en estos tiempos de torres que caen, todos buscamos arcas y alianzas, “todos los pueblos, porque queremos salir del diluvio hacia un mundo mejor y debemos hacer valer nuestro sueño, nuestras aspiraciones, nuestros derechos y lograr que ese otro mundo mejor, solidario humanista sea posible y cercano”.

En el Día de los Trabajadores, de las familias trabajadoras del mundo entero y de nuestra Nicaragua, en el día del trabajo honrado y dignificante, honor y gloria a los pueblos del mundo, al pueblo heroico, valiente, valeroso de nuestra Nicaragua, insigne trabajador”.

Cada vez, cada vez estamos más claros en el mundo entero de qué somos, porque somos seres humanos con derecho a la dignidad, al trabajo, a la convivencia respetuosa y armoniosa, a la paz, como decía Darío, sabemos quiénes somos, sabemos de dónde venimos y sabemos hacia dónde vamos. Las luchas, las victorias son de los pueblos trabajadores del mundo”, indicó.

Hermanos, hermanas que tengamos un buen día. Primero de Mayo, principio de mayo, Día del Trabajo, del Trabajador, el mes también para la oración, para el Santo Rosario, las familias católicas de Nicaragua, invocamos a nuestra Madre María, invocamos todos los días a Dios desde todas las formas de ejercer nuestra fe como iglesias cristianas, como iglesias católicas y en mayo aprendimos desde pequeños a pedirle a nuestra madre y a pedirle desde el corazón que nos envuelva en su manto protector”, resaltó.

Finalmente, la compañera Rosario Murillo hizo un reconocimiento emocional a los trabajadores y trabajadoras de la educación y la salud a las familias trabajadoras de toda Nicaragua.