La compañera vicepresidenta Rosario Murillo respaldó la propuesta del Papa Francisco para crear un plan común de todos los pueblos y gobiernos para salvar a la tierra y a la humanidad.

Necesitamos una conversión ecológica que se exprese en acciones concretas como una familia única e interdependiente, necesitamos un plan común, un plan compartido para evitar las amenazas contra nuestra casa común”, expresó la compañera Rosario Murillo en alusión al planteamiento del Santo Padre.

Pensar en un solo mundo, en un proyecto común, es pensar en interdependencia. Trabajar juntos como comunidad internacional para proteger nuestra casa común. Me gustaría, dice el Santo Padre, alentar a organizar acciones concertadas a nivel nacional, a nivel local, para desde todas las condiciones sociales dar vida también a un movimiento popular de defensa de la Madre Tierra”, citó.

Así nació la Jornada Mundial de la Tierra que celebramos hoy y cada uno de nosotros puede dar su aporte, no hay que pensar que nuestros esfuerzos no van a cambiar el mundo, no hay que pensar que esos esfuerzos no cambian el mundo, esas acciones derraman un bien en la sociedad, que siempre produce frutos más allá de lo que se puede constatar, porque provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a conocerse, a veces incluso, invisiblemente”, añadió la compañera vicepresidenta.

En este tiempo Pascual de renovación comprometámonos a amar y a apreciar el magnífico don, el magnífico regalo, de la tierra, nuestra casa común así como a cuidar, cuidar a todos los miembros de la familia humana, como hermanos y hermanas que somos, imploremos juntos a nuestro Padre Celestial”, dijo.

Envía tu espíritu y renueva la paz de la tierra. Nuestra Solidaridad nuestras oraciones en ese espíritu de renovación de la faz de la tierra. Nuestra Solidaridad y acompañamiento”, abogó.

Pensamos en todos los países, en todos los pueblos, en todos los gobiernos del mundo, responsables como somos en tanto que  humanidad de fortalecer una unidad por el bien común, fortalecer complementariedad, solidaridad, fortalecer la creación de ese mundo mejor que tanto necesitamos”, añadió.

Queremos concluir citando nuevamente al Papa Francisco: Conmemoramos este Día, Santo, precioso con el deber de querernos, respetarnos, complementarnos, ser cristianos genuinos, que quiere decir ser solidarios, compasivos, respetuosos, misericordiosos y amar a Dios en el prójimo y en nosotros mismos, porque es en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestras comunidades, donde debemos cultivar amor a Dios sobre todas las cosas”, indicó.

Y amar a Dios es amar al hermano y vibrar, sentir, caminar, compartiendo, conviviendo armoniosamente y respaldando los derechos de todos para que todos desde nuestros derechos tengamos oportunidades, trabajo, seguridad, dignidad, futuro”, prosiguió,

Queridos hermanos y hermanas, dice el Papa Francisco, despertemos el sentido contemplativo que Dios puso en nosotros, la profecía de la contemplación que aprendemos sobre todo los pueblos originarios que nos enseñan que no podemos cuidar de la Tierra si no la amamos y la respetamos”, instó.

Destacó que los pueblos originarios tienen la sabiduría del buen vivir, del bien vivir, no en el sentido de pasárselo bien, sino, de vivir en armonía con la Tierra y a esa armonía le llaman bien vivir.