La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República destacó que este Sábado de Gloria, estamos contemplando el rostro del Señor Jesús, crucificado, muerto y pronto a resucitar, vemos en ese rostro suyo, el rostro de los pueblos del mundo y en particular de tantos pueblos y tantas familias que sufren el virus de la pandemia, pero también el virus del odio, con las guerras, las violencias, la persecución y la esclavitud.

“Dice el Santo Papa, el Santo Padre Francisco como cristianos a la luz de la escritura contemplamos en esta tela, se refiere a la Sábana Santa, el Santo Sudario, el ícono del señor Jesús, crucificado, muerto y resucitado. A él nos confiamos, en el confiamos, Jesús nos da la fuerza para afrontar cada prueba con fe, esperanza y amor, con la certeza del que el padre siempre escucha a sus hijos, a sus hijos que claman a él y el padre escucha a sus hijos y les salva”, comentó.

La compañera vicepresidenta dijo que estamos aquí orando, toda Nicaragua junto al Papa y con este Papa nuestro americano, Francisco, que se pronuncia continuamente por los que sufren enfermedad, violencia persecución, esclavitud, guerra y desde nuestra Nicaragua Cristiana y Solidaria vivimos la pasión de Cristo, experimentamos su Gracia en la alegría cristiana de su resurrección”, subrayó.

“Creemos, nosotros creemos en la resurrección y la vida, creemos nosotros, creemos en el amor, profesamos amor cristiano, que es solidaridad, y nos pronunciamos permanentemente de palabra y obra contra el odio, que es lo contrario, que es el contraste, el odio que tanto hace sufrir a la humanidad”, añadió.

“Jesús, dice el Pregón Pascual, es el fuego nuevo, Jesús, decimos, acompaña los tránsitos difíciles y nos salva, Dios nos redime, Dios nos salva a través de su hijo, nuestro Cristo Jesús”, exclamó.

“Hoy Sábado de Gloria, los cristianos y los católicos del mundo bendecimos al Señor, denunciamos las obras del diablo, las obras diabólicas, y nos unimos en el triunfo de la vida, que en pocas horas celebraremos con todos los Santos como pueblo bueno, creyente, devoto, que recibe con alegría todos los dones del Señor, sus milagros y portentos, el milagro del amor, el milagro de la fe, el milagro de la vida, el milagro de la resurrección que es la gracia  de vivir con fe, con confianza, con esperanza, cumpliendo la misión humana por excelencia: vivir el amor, cueste lo que cueste, pensando siempre en el prójimo, viendo en el prójimo el rostro de Jesús y amando al prójimo en el nombre poderoso de Jesús, amándole como nosotros mismos. Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo a como a nosotros mismos”.

Continuó: “Nos preparamos para mañana Domingo de Pascua, proclamando que Dios es grande y misericordioso, y siempre escucha y no abandona y sabe reconocer el esfuerzo del justo y sobre todo el esfuerzo del justo que no se envanece, que no proclama con vanidad que le sirve, sino que le sirve como debe ser”.

Dijo que en esta Nicaragua de todos, de luz, vida y verdad, de fe, familia y comunidad, de renacer permanente volvemos a afirmarnos cristianos y solidarios, reconociendo a Jesucristo hijo de Dios como nuestro salvador y redentor, con el misticismo, con la mística de nuestros ancestros, de nuestras tradiciones religiosas, cristianas, de hogar, de familia, de pueblos, de comarcas, de comunidades, sabemos que servir a Dios es vivir y revivir continuamente con el fuego sagrado del amor.

“A través de los años, a través de nuestra vida siempre hemos confiado, esperado en Dios, y así lo decimos, esperamos en Dios, primero Dios, Bendito Dios, Si Dios quiere, a Dios rogando, siempre con el nombre de Dios en nuestros labios, en nuestras bocas y en nuestros corazones, caminando, pregonando, caminando, cantando, caminando, buscando siempre la luz del cariño y denunciando a satanás, renunciando a satanás, es la oscuridad del odio que no deja nada, que solo destruye, el odio que mata, es satánico y por eso renovamos nuestras promesas bautismales, denunciando, renunciando a satanás a sus seducciones, a sus obras, a su maldad, a su perversidad, denunciando y renunciando al odio”.

Creemos en Dios Padre, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y creemos en Jesucristo, su único hijo, Nuestro Señor, creemos en Cristo Jesús, creemos que la salvación está en Dios y creemos que ese Dios es nuestro sol, ese Sol, que nos ilumina y nunca declina, y con ese Sol, con su luz, la luz de la fe, del amor, de la esperanza y la confianza, vamos adelante”.

“Nos unimos hoy Sábado de Gloria, todos los pueblos, familias y gobiernos del mundo que con buena voluntad y llenos de esperanza, hacemos de la divina misericordia la consagración de nuestras vidas, al amor humilde, al servicio sin divulgación interesada o calculada, hacemos la consagración de nuestras vidas a la espiritualidad profunda que es humanidad profunda, y nos unimos y continuamos orando en solidaridad y complementariedad cristiana, orando por la paz, por el buen juicio, orando por toda la humanidad, por todos los pueblos, familias y gobiernos en el mundo, para que la unión de todos por el bien de todos nos libre del pecado mortal del egoísmo, la soberbia, la arrogancia y ese odio satánico que desalienta y destruye”.

“Rogamos al señor en este Sábado de Gloria para que sepamos ver su rostro y ver en su rostro todos los signos de la esperanza y que desde ese rostro divino y humano de Jesús nos hagamos mejores, sepamos convivir compartiendo, promovamos concordia, seamos mejores porque seamos todos cada vez más instrumentos de paz, solidaridad, y complementariedad, indispensables para que el mundo siga adelante en transformación permanente, cuidándonos y queriéndonos todos y cuidando con conciencia humanista nuestra casa común, nuestra Madre Tierra, nuestra Madre Naturaleza, ese mundo que hoy Sábado de Gloria, vislumbramos en el anuncio de la resurrección de Cristo, será mejor porque sepamos hacerlo mejor, centrados en el ser humano, centrados en nuestra casa común y caminando unos y otros aplicando la ciencia del cariño”.

“Que la resurrección de Cristo Jesús sea la resurrección de este mundo y de todo en él, para convertir las tinieblas en luz y salir adelante con absoluta, plena convicción, con absoluto y pleno compromiso de ser mejores, y hacer todo mejor”, finalizó.