La tarde de este martes 3 de marzo se realizó en la Catedral Metropolitana de Managua una misa en homenaje al poeta y sacerdote Ernesto Cardenal.

Cabe destacar que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional decretó duelo nacional reconociendo su aporte a la lucha del pueblo nicaragüense.

El Gobierno de Nicaragua reconoce igualmente todos los méritos culturales, artísticos, literarios y la extraordinaria poesía del sacerdote Ernesto Cardenal, en la que siempre supo alabar a Dios, en el Cielo, en la Tierra, y en todo lugar.

Este fue el mensaje que brindó el Nuncio Apostólico, Monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag durante la misa de cuerpo presente:

La circunstancia particular que nos unen hoy en esta catedral metropolitana es evidentemente triste y nos coloca perfectamente en el contexto bíblico del Libro llamado eclesiástico o de sabiduría, porque de hecho de sabiduría se trata, en particular en el contexto del tiempo porque simplemente hay un tiempo para todo y porque todo tiene su momento oportuno hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. Dios nos está dando el tiempo…para llenarlo, para ocuparlo, para usarlo…para nuestro bien. Depende de nosotros como lo usamos.

A veces las circunstancias de la vida nos dejan pasar por los tiempos oscuros…hasta de rechazo, de enojo, de rabia…y lamentablemente hasta de odio…todo eso como recibido y dado, dado y recibido!

La inteligencia y la sabiduría, que son dones más preciosos de Dios, nos ayudan conjuntamente con los buenos sentimientos, la buena voluntad e indispensable fe y esperanza, anhelar hacia los tiempos de Dios que son tiempos de reconciliación con Él y con nuestros hermanos. ¡Nunca es tarde!

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Padre Ernesto, nos dejaste este ejemplo de una búsqueda de los tiempos de Dios que llevan a los verdaderos milagros. Tu, como cada uno de nosotros, eres un milagro de Dios, de su misericordia…recuerdo nuestro encuentro el 2 de febrero de 2019 y la larga charla, que se queda para siempre entre nosotros y Dios. En esta ocasión te dejé un libro del papa Francisco con el título “El nombre de Dios es misericordia” y te conmoviste en aquel momento.

Los milagros de la vida son efecto de una perfecta sintonía o particular configuración entre las buenas voluntades, buenos sentimientos, mucha fe y esperanza.

El domingo pasado a las 2.00 de la tarde teníamos, con un grupo de las personas que te quieren, la oportunidad de acompañarte en tu último viaje en tu intimo pasaje y conjuntamente rezar el poema más lindo de historia humana: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu! …mi tiempo, mi ser, mis obras, mi universo…y después recitamos con fuerza “Ahora Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos ha visto a tu Salvador”.

Tu, ya no necesitas creer porque allí donde estás se vive la realidad de la fe en el amor perfecto. Nosotros aquí todavía necesitamos creer y esperar para saber vivir nuestros tiempos, llenándolos de buena vida, y mutando estos tiempos en tiempos de Dios donde todo que es incorrecto puede mutarse y convertirse en lo correcto, imperfecto en perfecto… por eso también nosotros estamos clamando: A tus manos, Señor, encomendamos nuestro espíritu!

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