La compañera vicepresidenta Rosario Murillo acogió en su mensaje de este martes, las palabras del papa Francisco, quien expresó que el amor a Dios y amar a Dios se opone a la cultura del odio.

Hermosas palabras las que dirigió el santo padre Francisco, a los obispos en ocasión del encuentro Mediterráneo Frontera de Paz, dijo la compañera vicepresidenta de la República.

Dijo el santo padre y cuánto aprendemos de él, también enfatiza el objetivo de la sociedad humana que es la paz. La guerra es contraria a la razón, dice el papa Francisco, porque desvía recursos que sirven o pueden servir para las funciones vitales de una sociedad como el apoyo a la familia, a la salud, a la educación, añadió.

Y es una verdadera locura, porque es irracional, destruir casas, puentes, fábricas, hospitales. Matar personas y aniquilar recursos en vez de construir relaciones humanas y económicas, expresó en alusión a la palabras del santo padre.

La guerra se presenta como el fracaso de todo proyecto humano y divino. Basta con visitar un lugar o una ciudad escenario de conflictos para darse cuenta, de cómo, a causa del odio el jardín se convierte en una tierra desolada e inhóspita y el paraíso terreno, en un infierno, comentó.

Añadió que El Papa dijo que “la construcción de la paz tiene la justicia como premisa esencial y se ve obstaculizada por la cultura del descarte que trata a las personas, como si fueran cosas y que genera y aumenta las desigualdades”.

El santo padre dice que la búsqueda del bien común es el otro nombre de la paz, recalcó.

Como decíamos cuánto nos enseña, cuando nos inspira, el Papa Francisco, dijo. La cultura del odio que no queremos en nuestra Nicaragua.

Aquí cultivamos y resguardamos la paz, como tesoro, como patrimonio, como legado de tantos héroes y mártires. La paz que nos dejó Jesucristo Nuestro Señor, la paz que nos da todos los días Jesucristo, Nuestro Señor, indicó.

El objetivo de la sociedad humana es la paz, dice el Papa Francisco y nosotros, aprendiendo todos los días a cultivar y a resguardar la paz, que es lo que nos permite en el nombre poderoso de Jesús avanzar todos los días por encima de todas las miserias, resaltó.

Por encima de cualquier intento perverso de alterarla, porque es perversidad, querer alterar la paz, acotó.

Sentenció que la cultura del odio no se impone en nuestra Nicaragua porque amamos a Dios sobre todas las cosas.

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