La compañera vicepresidenta Rosario Murillo señaló este jueves que el “deber primordial de todo ser humano es fortalecer el amor, y el buen corazón y la buena esperanza todos los días, para trabajar en nuestros corazones y con el corazón del prójimo”.

En su alocución del mediodía hizo ver que “el odio es una desgracia, el odio destruye, como la maldad, como la perversidad, destruyen el amor. La justicia, la fe, la esperanza, son gracias que recibimos de Dios nuestro Señor para iluminar nuestros caminos de paz y bien”.

Aquí estamos y así estamos en esta nuestra Nicaragua Libre tocados por la gracia de Dios, tocados por su palabra, esa palabra que todos los días estudiamos, leemos, aplicamos, para fortalecer el espíritu que cree y que crea, en esta Nicaragua de amor, que es más fuerte que el odio, todo podemos y todo vencemos”, dijo.

Añadió que “con amor y esperanza y confiando en Dios nuestro Señor, decimos todos los días, el amor es más fuerte que el odio. El odio destruye, como nos tocó, como nos quiso destruir en el 2018”.

El amor construye paso a paso. Paso a paso nos reconstruimos, nos reanimamos, nos restauramos después de haber sido golpeados por la desgracia el odio y todos sabemos quiénes fueron, los conocemos, los identificamos, no confiamos, cómo confiar en los que precisamente mostraron una cara, que no habían antes enseñado. Mostraron dientes, uñas, garras, instintos que no habían mostrado en el corto tiempo en el que creímos en la posibilidad de avanzar juntos, vino la tormenta, vino la tiniebla y el arca, el arca llegó a los que luchaban como luchamos en amor y esperanza, certeros, porque tenemos fe”, recalcó en una profunda reflexión sobre lo que ha ocurrido en nuestro país.

No hubo alianza que sostuviera o que se sostuviera, porque precisamente fue parte de la tormenta. De esa tormenta, de ese diluvio que quiso destruirnos, el arca, eso sí, ahí estaba y en esa arca navegaron los buenos hijos de Nicaragua, los que asombrados, extrañados veíamos la emboscada, la emboscada, esa emboscada que nos resultaba increíble, inconcebible, porque avanzábamos como avanzamos otra vez en reconciliación, trabajo, seguridad y paz”, refirió.

En el arca fuimos y vamos navegando, construyendo la paz que recuperamos, la paz que queremos entre todos los hermanos nicaragüenses, la paz de Dios, la paz que recibimos cada día, al levantarnos, como aliento, como ánimo, como fuerza para seguir venciendo”, prosiguió.

Paz, paz, paz. Así decimos todos los días y sobre todo invocamos a Dios para que esa paz se fortalezca, se consolide, a pesar de ciertos arrebatos de corazones que todavía no sanan. Es difícil sanar del odio que relativamente menos difícil, o relativamente más fácil, no me gusta ocupar esa palabra sanar una herida, de un dolor, pero el odio es una grieta en el corazón. Es difícil sanar pero es posible y sobre todo en quienes creemos en Dios nuestro Señor y sus milagros, sabemos que debemos recuperar esa paz entre otros y que quienes todavía no logran entender que el odio solo destruye, puedan sanar, puedan sanar del odio y recuperar y encontrar caminos de bien, caminos de paz, caminos de reconciliación para seguir cambiando Nicaragua para bien, no para destruirla, no para agobiarla, no para dejar a la gente en el desempleo, no para agredir a las personas”, dijo

Caminos de construcción y de paz

Caminos de paz, caminos de construcción, caminos de bien, eso es lo que necesita Nicaragua. Caminos de seguridad, de trabajo, de prosperidad, porque así es como Dios nos bendice, cuando estamos recorriendo esos caminos de justicia, caminos cristianos”, instó.

Precisamente construyendo y reconstruyendo el bienestar que nos quisieron arrebatar. Tanta gente que quedó desamparada, en el desempleo tantas familias, desamparadas por el odio. A eso no vamos a volver nunca en Nicaragua”, continuó.

Aquí vamos a continuar trabajando para fortalecer trabajo, seguridad, bienestar, paz que es dicha, paz que es justicia, paz que es la felicidad y la prosperidad que los seres humanos merecemos”, sentenció la compañera Rosario.

Jamás volverá el odio

Así estamos y así vamos proclamando en el nombre poderoso de Jesús que aquí jamás volverá esa expresión de odio que conocimos, que vivimos, que sabemos quiénes produjeron y que no aceptamos como parte como esencia de nuestras vidas”, dijo

Porque queremos vivir, convivir armoniosamente reconociendo nuestros deberes y derechos y avanzando como veníamos avanzando antes de que el odio, la desgracia del odio pretendiera abatirnos, pero como sabemos no podemos ser vencidos cuando estamos llenos de amor”, abogó.

Ese es el territorio hermoso como dijo ayer el Santo Padre, ese es el territorio hermoso, trabajar en nuestros corazones y con los corazones del prójimo para ganar, para que la paz se recupere, para que seamos  hermanos de verdad y pensemos con sensibilidad, con inteligencia, con solidaridad en los derechos de todos”.

Derecho al trabajo es sagrado

El derecho al trabajo que es sagrado, que es el derecho al pan nuestro día, agredir el derecho al trabajo, es un pecado capital. Es fruto del egoísmo, de la avaricia, eso es un pecado capital que no va a repetirse en Nicaragua, porque vivimos para que todos tengamos derechos y sepamos respetarlo”, reiteró.

La Paz que recuperamos y que seguimos recuperando, la fraternidad que estamos recuperando, inmensamente y en esta Nicaragua, tierra sagrada, de sentimientos buenos, de cultura, de familia  y de comunidad, reina Jesús por siempre”, dijo.

Y Jesús es amor, Jesús es redención, Jesús es resurrección, hemos sido redimidos por el amor y hemos resurgido a la vida buena a fuerza de conocer de verdad el amor y procurar amor y paz, paz y bien, seguridad, trabajo, derechos, dignidad, bienestar, felicidad, alegría todos los días”, añadió.

"Esa es la misión que tenemos los seres humanos en este planeta. Este un mundo complicado, complejo, ya lo sabemos, un mundo donde la irracionalidad parece prevalecer. Y esa irracionalidad, tóxica, venenosa no puede reinar en el mundo", recalcó.

Es absurdo, es el absurdo queriendo destruir el mundo. El racismo es un veneno, el egoísmo es un veneno, el odio ya no digamos, es el gran veneno. Hay que condenarlo, repudiarlo, rechazarlo en cualquier parte del mundo y en nuestra Nicaragua continuar, decididos, fortaleciendo el cariño, el reencuentro y los derechos de todos, el bien de todos”, indicó.

Recalcó que los nicaragüenses “queremos vivir en paz, tenemos derecho a vivir en paz, construyendo el porvenir, cuidándonos y queriéndonos todos y cada uno, fortaleciendo a las familias y fortaleciendo trabajo y seguridad para las familias, en todo Nicaragua”.

A nadie puede molestar que las familias humildes trabajen, que las familias humildes sean protagonistas de un modelo económico, ¿por qué? Porque el otro modelo lo dinamitó la vida, por decirlo suavemente. Y ahora, ahora, vamos reanimándonos desde la fe que nos permite ver lo que todavía no se, creer en lo que todavía, todavía, tener certeza de lo que todavía no se ve y creer en lo que todavía no se percibe, pero sabemos que llegará”, añadió.

La fe, la certeza de lo que se espera, y sabemos que llegará y la convicción de lo que todavía no vemos, lo veremos. Esa es la realidad en nuestra Nicaragua. La realidad, la verdad, muchas veces puede provocar dolor, pero se enfrente y sobre todo, reconocer la verdad ayuda a encontrar soluciones, a encontrar respuestas”, enfatizó.

Nicaragua iba bien hasta que azotó la desgracia

La verdad es que este país venía muy bien, veníamos avanzando y prosperando con un modelo de equidad, de justicia social, de solidaridad. Bueno, nos azotó la desgracia, de manera inesperada, una emboscada, una emboscada del odio, pero abrimos los ojos y llenamos el corazón de fortaleza y convicción cristiana, de fe y continuamos caminando”, advirtió.

Y hemos logrado avivar desde la fe la convicción absoluta de que el porvenir se construye en fraternidad, con amor, con esperanza, y así lo estamos construyendo con amor, con esperanza y avivando todas las formas de fraternidad porque sabemos decimos, que debemos recuperar la paz en el corazón de todos, en todos los corazones y le pedimos al Señor ese milagro”, expresó.

Otro milagro le pedimos a Dios, siempre le estamos pidiendo, pero bueno, Dios es nuestro Padre y a él le pedimos el milagro de sanar corazones, de continuar respaldando, derramando sus prodigios y el prodigio  de la paz y la sanación de los corazones y el reencuentro con el sentido de fraternidad que debe animarnos a todos”, dijo más adelante.

Le pedimos a Dios que esté como siempre está, pendiente de cada uno de nosotros como padre de cada uno, de cada familia, de cada hogar y siga derramando su bendición”, precisó.

La bendición, la principal bendición que pedimos es que abramos nuestros corazones al amor, que todos sepamos abrir nuestros corazones  al amor que es paz, al amor que es justicia, al amor que es fraternidad, que es encuentro, al amor, amor, amor, que todo puede y que todo vence”, reiteró.

“Nunca volverá el odio a quitarnos valiosas vidas de nicaragüenses, nunca volverá la perversidad  a azotar nuestros campos o ciudades, nunca, nunca y eso es un compromisos de vida, nunca volverán a arrebatarnos la tranquilidad o la seguridad, nunca”, sentenció.

"La desgracia pasó por que tuvimos fe y supimos creer que el poder de Dios es más grande que todo y con el poder de Dios es que trascendimos, que superamos y ahí vamos paso a paso aunque moleste, paso a paso con humildad, paso a paso con sencillez, paso a paso sin estridencias, paso a paso avivando la patria buena y llamándonos, convocándonos a vivir como hermanos en fraternidad, a construir fraternidad todos los días más y más".

"Sabemos que Dios Nuestro Señor no permitirá que los malos sentimientos generen otras desgracias en Nicaragua. Eso ya pasó y no volverá el Pasado ! Fue un corto paréntesis, una emboscada a la Buena Fé, una emboscada a la Confianza. Y eso és lo más terrible, cuando se destruye la Confianza cuesta reconstruirla. Pero bueno, sabemos que podemos porque vivimos con Amor que Todo Vence, y podemos reconstruir la Confianza entre Todos y por el Bien de Todos", finalizó.