En el marco del Día Nacional del Huipil, que se celebra este 8 de septiembre, el Ministro Asesor de la Presidencia para Cultura Tradicional y Popular, Wilmor López, destacó el valor histórico, artístico y cultural de esta prenda de vestir, que forma parte de las tradiciones de las familias nicaragüenses.

López durante una entrevista para la Revista En Vivo de Canal 4, explicó que el huipil ha estado presente en diferentes regiones del país y aunque a lo largo de la historia ha recibido distintos nombres, con el paso del tiempo se convirtió en una expresión de identidad nacional.

“El huipil es una prenda de vestir, el nombre es náhuatl. No siempre los escritores viajeros que vinieron a estas tierras, en 1800, 1900, le llamaron huipil, sino que le vestimenta, traje y se ha convertido en un símbolo nacional sin ser declarado”, explicó.

El funcionario recordó que desde 2023 el huipil tradicional y artístico cuenta con el reconocimiento como Patrimonio Inmaterial, Artístico y Cultural de la Nación, una decisión que considera fundamental para preservar los conocimientos, las prácticas y las expresiones que se encuentran detrás de esta vestimenta.

“El huipil es intangible, el tradicional y el artístico. Y para nosotros, en el caso de nosotros, pues que trabajamos con el folclore y la tradición, es un orgullo que tenemos huipiles”, afirmó.

El huipil de las Inditas de Monimbó

Al hablar sobre los antecedentes del huipil en Nicaragua, López destacó el papel que tiene el baile de las Inditas de Monimbó, en Masaya, como uno de los principales referentes de esta vestimenta tradicional.

“El primer huipil que se da a conocer y de ahí se deriva un poco de huipiles es el de las Inditas de Masaya, el de las Inditas, del baile de Inditas de Masaya, mejor dicho, de Monimbó”, señaló.

El Ministro Asesor explicó que existen referencias históricas de escritores y viajeros que observaron las diferentes formas de vestir utilizadas en Nicaragua. Mencionó, entre otros, a George Squier y Thomas Belt, quienes describieron prendas coloridas, tejidas y bordadas en distintas zonas del territorio nacional.

López también recordó que durante sus investigaciones en Monimbó pudo conocer de cerca el uso que las familias daban a esta vestimenta.

“Yo llegué y miré los huipiles en Masaya y me dijeron que eran prendas de vestir. Y entonces se ocupaba para trabajar. Pero pues me dijo doña Argelia Soza, que es la viuda de Carlos Centeno, que es el que organizó hace 40 años los bailes de la India Bonita de Monimbó, que se ocupaban uno para fiesta y otro para trabajar”, relató.

De acuerdo con López, esta característica demuestra que el huipil no debe verse únicamente como un traje utilizado en presentaciones culturales, sino como una prenda que forma parte de la vida cotidiana y de las celebraciones de las comunidades.

Diferentes huipiles 

Una de las principales características que resaltó López es la variedad de huipiles que existen en el país. Cada región ha desarrollado diseños, colores y formas propias, de acuerdo con sus tradiciones y características culturales, “hay en toda Nicaragua ahora y eso es lo que me alegra”, manifestó.

El funcionario consideró que esta diversidad podría convertirse incluso en una oportunidad para promover el conocimiento de las diferentes expresiones culturales del país.

“Bien puede hacerse la ruta del huipil en todo Nicaragua, no solo en Masaya, en todo Nicaragua. El huipil del norte, el huipil del Caribe, el huipil que encontrás al lado de Boaco, en Juigalpa he visto huipiles y el huipil de Masaya”, detalló.

También explicó que existen huipiles sencillos, como los que se encuentran en algunas zonas del norte, y otros más elaborados, con bordados y diferentes colores. En Masaya, por ejemplo, el rebozo negro forma parte de la vestimenta tradicional y también cumple una función práctica.

Arte en cada huipil

Para López, el valor del huipil también está en el trabajo que realizan las artesanas y confeccionistas, quienes mantienen técnicas de tejido y bordado que permiten crear prendas con características propias.

“Las telas que se utilizan, pues ahora, en aquel entonces era la manta, pero ahora podés ocupar de toda clase de tela y además el arte está en el tejido, el bordado. Es una belleza, aquí hay confeccionistas extraordinarias”, afirmó.

Durante sus recorridos por diferentes municipios, López ha identificado a mujeres dedicadas a mantener esta tradición, entre ellas confeccionistas de Diriomo y Masaya.

“Yo conozco varias confeccionistas Marbelí Peralta en Diriomo, Argelia Soza en Monimbó, doña Chilo Valle, la hermana de Julio Valle, del poeta Julio Valle en Masaya”, mencionó.

El funcionario destacó que este trabajo permite que el huipil continúe transformándose y adquiriendo nuevos colores y diseños, sin perder su vínculo con las tradiciones de cada comunidad.

“Así se va viendo cómo el huipil va tomando fuerza, calor, vigor, colorido. El huipil en estos días, yo te puedo decir que se pone de moda porque hay huipiles que salen de repente, artísticos que son una belleza, pero el huipil debe permanecer siempre en nosotros”, sostuvo.

Patrimonio cultural

López consideró que el reconocimiento del huipil como patrimonio permite proteger no solo la prenda, sino también los conocimientos y la sabiduría que se transmiten mediante su elaboración y uso.

“Cuando fue declarado, yo le pregunté a Blanca Aráuz, que hoy es codirectora del Instituto de Cultura de los Pueblos y Juventudes, y me dijo que se declara el conocimiento. Eso es la sabiduría, lo espiritual, el conocimiento que está impreso en esa prenda. Ahí está lo intangible”, explicó.

Desde su perspectiva, este reconocimiento contribuye al rescate de las tradiciones y fortalece el sentido de identidad de las comunidades.

En festividades y en la vida cotidiana

El huipil también forma parte de diversas expresiones culturales del país. López mencionó su presencia en las festividades de la Costa Caribe, en el Palo de Mayo, en las comunidades garífunas de Orinoco y en diferentes municipios del norte y centro de Nicaragua.

“Ahí lo encontré y más colorido todavía. Más colorido y hay más. Ahí no hay guitarra y hay percusión, puro tambor”, relató sobre el huipil que observó en Orinoco.

También destacó los huipiles de Estelí, Matagalpa, Nueva Segovia y Jinotega, donde predominan diseños más sencillos, aunque cada vez se incorporan nuevas propuestas artísticas.

“Poco a poco se va incorporando el huipil artístico, que es el de los colores y lo hacen bien bonito. Le ponen un color verde, por ejemplo, el color verde con bordado lo encontrás en Chontales, Juigalpa, y es alusivo muchas veces a las características del departamento”, explicó.

Para López, esta variedad demuestra que el huipil no pertenece exclusivamente a una región, sino que forma parte de la cultura de todo el país.

“Desde mi punto de vista como promotor, como Asesor de la Presidencia para la Cultura Popular y Tradicional, te puedo decir que el huipil tiene la mayor expresión de identidad en Nicaragua, en sus festividades y en sus escenas cotidianas, porque usted lo puede usar, depende de tu gusto, no solo para este momento”, afirmó.

Tradición que debe continuar

El Ministro Asesor consideró que el reto es mantener vivos los conocimientos vinculados con las tradiciones nicaragüenses y garantizar que las nuevas generaciones conozcan y valoren estas expresiones.

En el caso del huipil, destacó que actualmente existe un proceso de promoción y divulgación que permite que más personas conozcan las diferentes formas que adopta esta prenda en Nicaragua.

“Yo creo que te enamorás, tenés que ponerte un huipil, te enamorás con solo ver los distintos huipiles artísticos que están saliendo en las Casas de Cultura y Creatividad que hay en todo Nicaragua, expresó.

López también planteó la necesidad de documentar la diversidad de huipiles existentes en el país mediante una publicación que reúna sus características y el origen de cada uno.

“Tal vez faltaría un libro especial, un libro, El huipil nicaragüense, y de todo Nicaragua, con una leyenda de cada uno para que quede. Hay que ver, pues, el huipil sencillo y el huipil lujoso y para que quede más como un libro de la cultura, que hay pocos libros de cultura popular”, propuso.

De esta manera, el Día Nacional del Huipil representa una oportunidad para reconocer el trabajo de las artesanas, valorar las diferentes expresiones regionales y fortalecer una tradición que continúa formando parte de la identidad cultural de Nicaragua.

Como expresó López: “El huipil debe permanecer siempre en nosotros”, como una prenda que une el trabajo cotidiano, las festividades y el patrimonio cultural de las familias nicaragüenses.

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