Hay cosas que, de tanto formar parte de nuestros días, terminamos viendo como normales, y basta mirar lo que ocurre cada mañana para entenderlo. Un poco más de siete millones de habitantes despiertan en una Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria, donde las familias salen de casa para llevar a los hijos a clases, los trabajadores se dirigen a sus labores, los comerciantes abren los negocios y quienes necesitan trasladarse toman un bus o emprenden viaje hacia otra ciudad, sabiendo que al terminar la jornada podrán regresar y continuar con lo que dejaron pendiente. Poder vivir así también significa tener la tranquilidad de atender lo que corresponde, cumplir con aquello que espera y disponer del tiempo para realizar los planes trazados. Detrás de algo que parece tan sencillo está la paz, esa que muchas veces pasa inadvertida, pero que permite a cada nicaragüense decidir por sí mismo qué hacer, adónde ir y hacia dónde encaminar la vida.

Esa libertad para decidir nos permite también pensar en lo que viene, por eso el campesino trabaja la tierra confiando en que llegará el momento de recoger sus frutos, mientras una mujer apuesta por ese pequeño emprendimiento que quiere ver crecer, una pareja guarda poco a poco lo necesario para mejorar la vivienda y un joven estudia pensando en la profesión que algún día ejercerá. Son historias distintas que tienen algo en común, porque nadie se esfuerza solamente por lo que necesita ahora, también lo hace por aquello que espera alcanzar, y así vamos construyendo nuestros sueños con la confianza de que habrá un mañana para hacerlos realidad.

Y mientras cada familia trabaja por lo que quiere lograr, Nicaragua también va cambiando con obras que hacen más fácil seguir ese camino, porque el Buen Gobierno Sandinista construye carreteras que acercan las comunidades, levanta hospitales para cuidar la salud, mejora las escuelas donde estudian niños y jóvenes, entrega viviendas, lleva la energía eléctrica a todo el país y hace posible que más hogares tengan agua potable. Ese esfuerzo continúa con subsidios que ayudan a pagar menos por el transporte y los combustibles, programas sociales que apoyan a quienes más lo necesitan y respaldo para quienes producen o levantan un emprendimiento, de manera que el trabajo de la gente y el avance del país caminan juntos. Todo eso puede seguir creciendo porque Nicaragua vive en paz, y esa paz nos permite convertir el esfuerzo de cada día en una vida mejor.

Ese bienestar que poco a poco se vuelve parte de la vida diaria tiene detrás una decisión que la Copresidenta Compañera Rosario Murillo ha mantenido presente en sus mensajes, el de cuidar la paz para que Nicaragua pueda seguir avanzando. Como lo haría una madre que protege aquello que considera más valioso para sus hijos, la Compañera ha llamado una y otra vez a cuidarla, defenderla y preservarla como un derecho que pertenece a todos y que permite trabajar, prosperar y mirar hacia el futuro. Así lo ha expresado:

“Aquí las Familias quieren retomar, como hemos venido retomando el Buen Rumbo que traía Nicaragua, y como somos, Gracias a Dios, un Pueblo Trabajador, somos un Pueblo con Vocación de Lucha, la Vida Cotidiana és Lucha, y de Victorias, Vamos Adelante, y sabemos que, desde nuestro Legado y nuestro Patrimonio Heroico tenemos incontables, infinitos Ejemplos de Heroísmo. No de egoísmos. De Heroísmo! El Pueblo tiene un Derecho que defiende todos los días, de vivir en Paz y de Trabajar, Emprender, y Avanzar!”

“¡Cómo damos gracias a Dios por la paz, la paz y el derecho al bienestar! Sin paz no podemos avanzar, por eso la defendemos tanto, con el corazón, con el alma. Nuestro patrimonio fundamental es la paz, y tantos nicaragüenses que hoy viven en nuestros corazones, que hoy nos animan, que hoy nos alientan, que hoy son ejemplo que han dado la vida para que tengamos paz y podamos trabajar y prosperar”.

“Por eso decimos, ‘La Paz Somos Todos’, la paz precisamente como garantía del futuro y la paz como responsabilidad de un pueblo y de una sociedad que sabe que la mejor lucha, la mejor batalla, el mejor combate es el que se da por la paz y para preservarla, para cuidarla, para defender la paz que nos garantiza vida verdadera”, finalizó la Copresidenta de Nicaragua.

La paz muestra su verdadero valor cuando deja de verse solamente como la ausencia de guerra y pasa a sentirse como un bien que pertenece a toda Nicaragua. Es por eso que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional trabaja cada día para preservarla, pero esa responsabilidad no puede descansar únicamente en el Buen Gobierno Sandinista, también necesita de un pueblo que permanezca hombro a hombro con él cuando la patria enfrente amenazas.

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