Como se sabe, el vector principal de las enfermedades dengue, chikungunya y zika es el mosquito Aedes aegypti, pero no el único. Hay otro vector, no tan importante todavía, que procede de zonas tropicales del sudeste asiático, tiene gran poder de adaptación y puede transmitir estas enfermedades: el Aedes albopictus, también conocido como el tigre asiático, que está presente en Nicaragua desde el 2003 (en León). Posiblemente el albopictus llegó a nuestro país en llantas usadas procedente de países vecinos. Aunque todavía no es el vector principal de estas enfermedades, las autoridades sanitarias vigilan de cerca el incremento de su población por su gran potencial de transmisión.

Las tres enfermedades son arbovirosis transmitidas por el Aedes aegypti (también llamadas enfermedades metaxénicas). Contrario a lo que puede pensarse, los virus de estas enfermedades no se desarrollan en la sangre ingerida por el mosquito, sino en sus glándulas salivarias. Aunque ingresan al intestino del insecto con la sangre ingerida, los virus pasan a la hemolinfa y al final llegan a las glándulas salivarias, donde se multiplican. Al picar a una nueva persona para chupar sangre, el mosquito hembra (la única que pica) usa la probóscide, una especie de aguja que tiene en su pico. No entraremos en detalle de su maravillosa estructura adaptada para picar y chupar sangre, solo diremos que consta de seis estiletes especializados, que no se ven a simple vista. Uno de ellos inyecta saliva con un anti coagulante y un anestésico para que la sangre fluya y la picadura no se sienta tanto al inicio. Es en esa saliva donde van los virus que infectan a los seres humanos. Otro estilete es el encargado de chupar la sangre. Solo un mosquito que ha picado a un enfermo de estas tres enfermedades puede transmitir el virus. Por ello los enfermos deben usar mosquitero.

Insistimos en que estas enfermedades no tienen cura; por tanto, la mejor medida para mantener la salud es evitar ser picado por el vector; para ello es indispensable conocer su biología y comportamiento, al igual que la de los virus infectantes. 

En el dengue hay cuatro tipos (serotipos) de virus denominados DENV-1 hasta DENV-4. Una persona puede infectarse con cualquiera de estos serotipos que esté circulando en ese lugar y tiempo determinado y así adquirir inmunidad para el mismo, pero no inmunidad completa para los otros tres serotipos. Cuando esta persona se infecta por segunda vez de dengue con otro serotipo distinto al de la primera vez, corre el riesgo de desarrollar dengue grave por un fenómeno llamado potenciación dependiente de anticuerpos (ADE). Esta es una situación que de no atenderse, y a veces hasta con atención, puede tener serias consecuencias en la salud de la persona infectada. Sin entrar en más detalles, diremos que estos virus también pueden clasificarse de acuerdo con su material genético particular (genotipo) y por su origen (linaje). 

Como se puede concluir por los relatos de personas que han enfermado, estamos hablando de una trilogía funesta de enfermedades que producen brotes epidémicos en todo el mundo. Generan fiebre, dolor, inflamación, incapacidad temporal, generan secuelas, pérdida de días laborales, saturación de los servicios médicos, incremento de los gastos en salud y alteración de la armonía familiar y social. Es importante poner en marcha las medidas preventivas necesarias para no enfermar, entre ellas las de protección personal -de las que ya hablamos- y las encaminadas a la reducción de la población de mosquitos. Para tener éxito con este último grupo de acciones es indispensable la participación de toda la ciudadanía, de manera especial en la estación lluviosa y con el ambiente caluroso. El MINSA, a través de sus brigadas, desarrolla una actividad permanente casa a casa para reducir la población de mosquitos adultos, matar las larvas y destruir los criaderos reales y potenciales del Aedes. Pero su acción no puede ser efectiva sin el involucramiento directo y el compromiso decidido de la población, ya que es un problema que en buena medida se agrava por el mal manejo del agua y las basuras en las casas y sus alrededores. También hay que mencionar que no en todos los casos la fumigación es completamente efectiva porque los mosquitos se esconden en lugares donde el insecticida no llega, y también por la resistencia que van desarrollando a los insecticidas; las larvas y pupas también desarrollan resistencia al temephos (abate) y a otros compuestos larvicidas.

El año 2024 fue el año con mayor número de casos reportados de manera oficial a la OMS a nivel mundial: 14.43 millones, de los cuales fallecieron 11,201 personas. Sin embargo, el número real de casos fue muchísimo mayor, ya que la mayoría de estos no se reportan, en parte porque los enfermos no llegan a las instalaciones sanitarias y prefieren tratarse en casa. Algunos cálculos refieren que deben darse unos 390 millones de casos de dengue anualmente. En Nicaragua en ese año de 2024 la OPS/OMS reportó la cifra oficial de 79,322 casos de dengue, de los cuales 16 mostraron dengue grave; solamente una persona se reportó como fallecida, gracias a lo acertado de la atención sanitaria.

Próxima entrega: Características y síntomas del dengue, chikunguña y zika.

*El autor tiene más de 25 años de experiencia en salud pública internacional. Fue representante de OPS/OMS en Venezuela y las Antillas Neerlandesas.

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