La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, recordó que con la paz, y la dignidad humana no se juega y reflexionó que el país mantiene una confianza invicta en Dios, que se manifiesta en bendiciones, milagros y prodigios.

"Aquí donde nacimos, donde vivimos, donde tenemos futuro, futuro bueno, futuro próspero, aquí donde todos juntos estamos en clamor de trabajo, seguridad, derecho al bienestar, a la vida digna, a la vida buena, en hogares, familias y comunidades de fe y esperanza, de canto y oraciones, de devoción a Cristo redentor, a Cristo Jesús, príncipe de la paz y el cariño, el amor. De compromiso alzado somos nosotros las y los nicaragüenses, compromiso creciente con el amor que todo puede, que todo vence, y con el derecho de las familias de toda esta Nicaragua bendita y libre a trabajar, a aprender, a emprender, a prosperar, con la honradez y el talento que nos conocemos y nos caracteriza", expresó.

"Hoy viernes 22 de noviembre estamos ya en plena temporada de buena voluntad. Caminando, caminando, caminando, venciendo, venciendo, venciendo con alma buena, con buena voluntad, con buena fe, en buena vecindad, en hermandad, en alegría y festividad, en tradiciones y fiestas de gran colorido y de inmenso significado para todos. En Navidad, en las Purísimas, todos queremos estar tranquilos, juntos. Cuántos hermanos y hermanas que están trabajando en otros países vienen a estar en sus hogares, con sus familias, reunidos en amor y esperanza, en trabajo, en certeza de que el futuro es de las personas buenas, de los pueblos trabajadores que nos llenamos todos los días de confianza en Dios. Dios que nos anima, Dios que nos aliente, Dios con quien no hay imposible. A Dios le pedimos todos los días fuerza, fortaleza, amor y paz", añadió.

Comentó que "seguimos adelante con invicta confianza en las bendiciones, en los milagros, los prodigios que Dios derrama sobre nuestra Nicaragua".

La compañera Rosario Murillo dijo: "Fin de semana bonito el que tenemos, festivales, ferias, ferias gastronómicas, ferias de todas las artesanías propias de las purísimas que nos preparamos en grande para caminar, para caminar clamando a Dios, diciéndole desde el fondo de nuestros corazones buenos que con la paz no se juega. Que Dios, le decimos a él nuestro padre, no permita que se atrevan unos cuantos a jugar con la paz. Tenemos confianza absoluta, invicta confianza en todas sus bendiciones, sus milagros, sus prodigios porque los derrama a diario sobre nuestra Nicaragua".

"Hay conciertos cristianos este fin de semana, vamos a encender las luces y a entregar a las familias los adornos de la navidad este domingo en la tarde con mucha alegría, alegría, amor en las fiestas de la familia. Invocación al altísimo, siempre viviendo con Dios en nuestros corazones, grandeza espiritual invencible es la que llena las calles, plazas, avenidas, parques, barrios, comarcas, comunidades de toda esta Nicaragua libre, siempre libre, esta Nicaragua buena que vive porque vivimos tiempos de amor y victorias por gracia de Dios. Desde niños aprendimos a creer en un solo Dios y ese Dios en el que todos creemos, ese Dios al que invocamos todos los días es justo, infinito, misericordioso, Padre, Padre que nos enseña a conocer y a practicar el amor, y a caminar con la esperanza, padre amoroso que nos enseña a restaurarnos, a redimirnos con su mano, desde su mano, desde su bendición, renaciendo todos los días, aprendiendo todos los días y valorando cada vez más desde esos aprendizajes de cada día, las bondades infinitas de nuestro señor y las bendiciones que ha derramado sobre nuestra Nicaragua", comentó.

"Patria de todos, patria de bien, patria de buena fe, patria para todos. No habemos ciudadanos de primera, o de segunda, o de tercera, no somos, no somos personas que merezcan ser insultadas, agraviadas, difamadas, no lo merecemos. El pueblo de Nicaragua no merece el trato que a veces nos dan o nos quieren dar, unos y otros de esas minorías que creen tener el poder para insultar, para agraviar y para alterar el derecho de todos a trabajar con honradez, a aprender y a prosperar. Desde niños aprendimos a creer en un solo Dios. Creo en Dios padre todopoderoso, aprendimos. En Jesucristo su único hijo, nuestro señor. Creo en el Espíritu Santo. Y aprendimos a creer y aprendimos todos los días a crecer en fe y en confianza, en fe, en confianza, en ese Dios de amor, que desde almas que somos todos que le sirven, que le agradecen todos los días lo veneramos. En ese Dios, en ese Dios que hemos conocido a lo largo de nuestras vidas como padre protector, todopoderoso, protector, padre, maestro que nos guía para vivir con bondad. En ese Dios ciframos todas nuestras creencias, certidumbre. Un solo Dios que no discrimina, que no descalifica, que no sierra puertas, al contrario abre puertas, tiende puentes. Un solo Dios que nunca abandona, el siempre está, uno lo busca y ahí está. Dios con todos nosotros siempre, siempre está, no ofende, Dios no ofende, Dios no excluye, Dios no insulta, Dios no condena, Dios siempre nos llama a redimirnos y a restaurarnos. Dios no profiere abominaciones, y en nombre de Dios no podemos ni debemos proferir abominables, bajas y vulgares expresiones de rechazos a unos porque todos somos pueblo de Dios", agregó.

Valoró que "Dios no permite ni debe perdonar que se agredan corazones dificultando la comprensión de situaciones que nos parten el alma creyente, porque son situaciones impropias de personas que dicen tener autoridad, pero la autoridad espiritual no permite ni admite aventuras terrenales que están reñidas con la vida decente y que bueno, como en este país el pueblo en general es bueno, es decente, es prudente, respeta pero ve, oye, respeta, pero esas aventuras terrenales de ciertos personajes que se consideran por encima de todos, que excluyen, que insultan, que ofenden y que es difícil entender que actúen así con lo que creen es autoridad sagrada, esas aventuras terrenales se conocen y en todo el mundo vemos cuánta autoridad han perdido personajes que desde lo que consideran que es autoridad espiritual, han agraviado e insultado la honra y la dignidad de tantos".

"Pero a palabras necias, sucias, nada cristianas, oídos sordos. Cómo entender que quienes hace algún tiempo exhibiendo la peor moral pedían quemar vivos a otros ciudadanos o lanzarlos a escusados. Cómo entender que profieran esas abominables expresiones sobre seres humanos que son esposos, que son papás, que son miembros de buenas, buenos vecindarios, buenas comunidades y que hoy desde las mismas aceras vuelvan a insultar al ser humano, al prójimo, con vulgaridad, con palabras alevosas, repitiendo escenarios que han hecho enorme daños a fieles, feligreses y creyentes de toda condición. Vivimos en un mundo interconectado. Todo llega, todo se sabe, todo se comenta, todo se repite, y hay tanta crueldad en tantas historias de abuso y de abuso de la inocencia en primer lugar. En este mundo interconectado con seres humanos despiertos y potentes, lo inteligente es conducir nuestras vidas con sentido de bien, con apego al bien común y no permitir además que nadie atropelle nuestra dignidad o nuestra honra, o que pretendan seguirnos engañando, usurpando, dividiendo, separando y agrediendo con una saña del peor estilo político, con vileza conocida y condenada, agrediendo y rompiendo la dignidad, los corazones y la tranquilidad y la armonía que tenemos y que defendemos", dijo.

"Con la paz, con el cariño, con la dignidad humana no se juega. Con la paz, con el cariño y con nuestra espiritualidad, no se juega. Con la paz y con nuestro derecho a trabajar honradamente, a prosperar, a vivir alegres, contentos, agradecidos a Dios, mejorando nuestras vidas, no se juega. Es un crimen alterar la tranquilidad de las personas que en estos días sobre todo en estos tiempos de navidad, de año nuevo, de las purísimas, queremos estar tranquilos, unidos en hogares y familias cristianas, devotas, porque somos un pueblo cristiano y devoto, creyente y nadie puede arrebatarnos nuestras devociones o nuestras sagradas creencias", manifestó.

También expresó que los nicaragüenses "queremos vivir como constructores, como artesanos cotidianos de armonía desde nuestras buenas costumbres aprendidas a lo largo de nuestras vidas. Una cultura de familia, de valores, de comunidad. Solo quien no conoce a Dios puede hablar del prójimo o al prójimo con tanta grosería. Solo quien no conoce a Dios puede atacar con tanto desconocimiento, ignorancia, insensibilidad, el derecho de la gente humilde y sencilla a ganarse los centavitos como decimos en Nicaragua para llevar el pan y las sonrisas, las lucecitas, los arbolitos, los juguetitos, la gallinita a la mesa y a los hogares. Solo quien no conoce a Dios no le teme, porque nosotros aprendimos desde pequeños a honrar a Dios y a temerle a Dios y cuando decimos temor es a amar a Dios, no decimos miedo, no porque a Dios no se le teme, pero si le respetamos y acatamos y el mandato de Dios es la fraternidad entre los seres vivos. Solo quien no conoce a Dios no le teme, que quiere decir no le ama y puede en lugares sagrados vociferar y agraviar y hasta desconocer a sus propias autoridades con mentalidades limitadas, atrasadas, con ignorancia, con incultura, ciegos y torpes, cortos y por lo tanto vulnerables, porque sin ojos en el corazón, sin amor al prójimo que es amor a Dios estamos o nos ponemos como aquel cuento del rey que iba desnudo, que no tenía ningún traje y el niño lo vio, y dijo: pero si no lleva ningún traje. Perdió su traje sin ojos en el corazón y sin amor al prójimo nos exponemos y quedamos desnudos frente a todos con nuestras fallas, nuestros pecados, todo a la vista, queriendo o pretendiendo imponerse con virtudes o cualidades que ni tienen ni existen en ese tipo de personajes".

"En el nombre de ese Dios que todos estamos obligados a amar, a respetar por convicción y tradición, por cultura familiar, por ser conscientes, estamos hablando para declarar y proclamar una vez más que todos tenemos derecho, que no se debe jugar con fuego que destruyen, que rompen corazones, que destruyen la fe de esa necesidad que todos tenemos y sentimos de seguir encontrándonos con Dios, Dios nuestro señor en la tierra, en el cielo y en todo lugar. En una cultura y una perspectiva amplia, amplia y sobre todo una cultura y una perspectiva humanista que no excluye, que toma en cuenta, que valora, que da a las cosas y a las personas, en primer lugar, su valor. Una cultura que aprendimos y que practicamos y que es la base de nuestra identidad. Las mujeres y hombres de Dios, porque todo este pueblo es un pueblo de Dios, llamamos al amor, llamamos al servicio que quiere decir servirnos unos otros como hermanos, como familia, en el nombre de Jesús, llamamos al respeto, a la paz, a la convivencia, al encuentro, llamamos a vivir como vivimos con alegría buena, con sencillez; llamamos a sentirnos cada vez más agradecidos por el privilegio de vivir en una sociedad que preserva costumbres, tradiciones valiosas, importantes, significativas", expuso.

Increpó que "cómo pueden seguirse contaminando con infamias, o contaminando desde el desamor, desde la ilementalidad, desde la ignorancia absoluta, siempre reclamamos el derecho a cuidar tiernamente la paz, el trabajo, la seguridad, la educación, la salud, las carreteras, los caminos, los puentes, las calles, las viviendas, las lotificaciones, los centros de atención a las madres, a las mujeres, a los niños, a las familias y atención en salud que es importantísimo, la seguridad de todos porque no cuidamos a unos y a otros no. Todos nos cuidamos, la seguridad ciudadana, la protección y el resguardo frente a las amenazas ambientales, climáticas, sísmicas, todos nos cuidamos. A la hora de un temblor, si una casa se cae no decimos esta casa se va a caer porque aquí vive fulano o porque aquí vive zutano, la casa se cae por los sismos fuertes y la protección, la mitigación, la prevención es para todos, nos cuidamos todos como familia nicaragüense, así como también protegemos, resguardamos, respetamos y cuidamos nuestra madre tierra, nuestros tesoros naturales, protegemos, resguardamos nuestra identidad nacional, nuestra cultura, nuestra fuerza espiritual nacional, formidable, y el orgullo, el orgullo que a todos nos llena, que crece cada día, porque somos capaces de trascender las circunstancias difíciles y cultivar propiciando cada vez mejores y más respetuosas relaciones entre todos".

Aseguró que los nicaragüenses "merecemos consideración, respeto, reconocimiento de nuestra esencial dignidad, y de nuestra espiritualidad y de nuestra voluntad y compromiso de construir con nuestras manos, laboriosas y nobles, la patria que queremos, la patria que soñamos y de ir transformando nuestras condiciones materiales de vida según ese derecho sagrado que todos debemos respetar, el derecho de todos a disfrutar de los bienes de todos porque todos somos personas, ciudadanos, buenos trabajadores, buenas familias, sangre y nervio de esta raza, merecemos estimación, merecemos respeto a nuestros corazones íntegros llenos de amor. Somos seres humanos llenos de orgullo, orgullo bueno, el orgullo de saber caminar apelmazando como decimos aquí en Nicaragua el terreno, la tierra, para que cada paso consolide suelo fecundo donde construimos, donde cultivamos, donde después cosechamos lo que merecemos como pueblo de Dios, lo que merecemos después de tanta historia y con tanta gloria esa historia. Tenemos esperanza, tenemos fe, tenemos conciencia en nuestra condición de ciudadanos con iguales derechos e iguales deberes, conciencia de ciudadanía, somos responsables y somos respetuosos y todos somos gente de bien. (...) todos somos gente de bien porque no son los apellidos o las pretendidas alcurnias de aquellos que nunca han estado al lado de los pobres o de sus sufrimientos, o de las carencias, o del hambre, o de la falta de salud. No son los apellidos o las pretendidas alcurnias de quienes nunca han trabajado para romper los ciclos de dominación y pobreza, los que pueden imponerse en Nicaragua. Al contrario, esas pretendidas alcurnias siempre han promovido dominio, saqueo, corrupción, pobreza y pobreza extrema, analfabetismo. Cómo encontramos este país, cuánto de analfabetismo y cómo estamos ahora, estudiando y aprendiendo todos los días. Sabemos leer, sabemos escribir y sabemos avanzar con educación de calidad".

Recordó que "esos, ellos, han promovido dominación, saqueo, corrupción, pobreza, pobreza extrema en Nicaragua y no son los que se consideran ilustres con blasones y apellidos o con sangre azul o monarcas o reyes lo que van a volver a saquear Nicaragua".

Afirmó que "vivimos un país con justicia social, con conciencia, con equidad, con libertades y con responsabilidades por supuesto sobre nuestras libertades. Nadie tiene derecho a creerse por encima de los demás, con copetes o coronas que nadie les ha dado y que nadie les reconoce, al contrario, el pueblo nicaragüense nunca va a olvidar quien destruyó los buenos rumbos que teníamos. Es que es algo tan innoble, algo tan monstruoso que no se puede olvidar, no se olvidará jamás. Tanto nos ha costado vivir con derechos, con seguridad, con trabajo, con paz y sobre todo con certeza de prosperidad desde una patria que es de todos y desde una patria que prioriza, en primer lugar priorizamos nosotros siempre, nosotros los nicaragüenses como pueblo generoso y solidario, en la comunidad, en la familia siempre estamos viendo quien está sufriendo para tratar de ayudarle en algo. Somos un pueblo generoso, la patria prioriza las mayorías históricamente explotadas, atrasadas, excluidas, desestimadas, despojadas por ese capitalismo salvaje, cruel, atroz que denunciara San Juan Pablo II".

Refirió que "nuestra fortaleza es el espíritu grande de tanto hermana y hermano que trabaja de sol a sol, de sombra a luz, nuestra fortaleza es el talento y la laboriosidad de ese pueblo humilde que merece el bienestar, que merece lo mejor. Nuestra fortaleza es el amor, es vivir más allá de la vil política, esa política elemental, básica, de creer porque sabemos que lo vamos logrando, que hay una nueva forma de hacer política, que respete, que integre, que reconozca los tiempos, las etapas, las circunstancias, una política culta, una cultura política y que no pretendan imponer a sangre y fuego, porque ya trataron y no pudieron ni podrán, rupturas que nadie quiere, que no aceptamos, que todos rechazamos y que todos repudiamos. Cuán obtuso, cuán ciego puede ser el ser humano, cuando las ambiciones llenan el corazón y le hacen perder no solo la razón o la perspectiva, o la capacidad de ver y entender sino hasta su propia dignidad y respeto".

Y señaló que "no es golpeando la mesa o rompiendo corazones de las mayorías que van a lograr domesticarnos o someternos, mucho menos a designios imperiales. Aquí nos reunimos en mesas humildes, bendecimos nuestros alimentos y agradecemos al señor que no solo nutre nuestros cuerpos, sino nuestras almas, haciéndonos cada vez más valientes, cada vez más capaces de caminar con alegría, llenos de colores, de vitalidad inmensa, cantando con nuestro Rubén Darío a la vida y a la esperanza que en nuestra Nicaragua crecen invictas, la vida, la vida buena, buen corazón, la buena fe crece".

"Y en el nombre poderoso de Jesús nosotros caminamos, seguimos caminando, avanzamos, mañana estaremos llenando de color y alegría y música y danza nuestra identidad, caminando en todos los municipios porque con la paz, con el amor, con el cariño, con los valores de familia, con el derecho a trabajar y a prosperar no se juega. Y eso es lo que a diario proclamamos y lo que luchamos para garantizar entre todos, porque esa es Nicaragua, la vida buena, el calor humano y ese sentimiento noble, infinito de familia agradecida a Dios que invoca a Dios y que sabe que con Dios todo podemos", concluyó la vicepresidenta Rosario Murillo.