Antes de la conmemoración de los fieles difuntos este 2 de noviembre, las familias de Nicaragua aprovechan para visitar las tumbas de sus seres queridos con el objetivo de arreglarlas.

Unas contratan a personal de limpieza, otras prefieren hacerlo ellas mismas. Desde sus hogares llevan lo que consideran necesario para lavar, limpiar, pintar o lijar.

En el Cementerio General en Managua, construido en 1922, hay un poco más de 1.7 millones de finados, distribuidos en 36 manzanas, entre otras, descansan importantes personalidades del arte, la cultura, la política, el deporte y la literatura.

Ramona Páramo, conocida cariñosamente como Monchita, llegó el pasado 29 de octubre, a tempranas horas de la mañana a ver el estado actual de la tumba de sus familiares.

Con anticipación venimos a limpiar para que estemos el 2 de noviembre alegres con la bóveda limpia. En ella tengo a mi esposo, mi madre, mi papá y una hija. Este año la lijaré, le daré brillo, y claro, a enflorar”, detalló con lágrimas en sus ojos al recordar el dolor que significa perder a un ser amado, sin embargo, ese sentimiento no la desmotiva cada año.

En esta fecha se vienen muchos recuerdos. Solo imagine que viví cuarenta y ocho años con mi esposo y tiene catorce meses de muerto. Lo más doloroso es la pérdida de mi hija, un hijo es lo más duro de perder. Ella falleció y me dejó a sus dos hijos, ha sido triste, amargo, pero ahí vamos... Cuando venimos el 2 de noviembre hacemos alabanzas para que el Señor tenga misericordia de ellos”, recuerda emocionada.

dia-muertos-nicaragua

Así como la historia de doña Ramona hay miles en este populoso cementerio, uno de los más hermosos de Nicaragua por su estética que contempla mausoleos, imágenes religiosas, maceteras, pedestales, capillas o cruces elaboradas a base de mármol y en la actualidad de granito y cemento por ser de costo menor.

Año con año, no solo para este día, vengo a arreglar la tumba de mi papá, mi mamá y una sobrina. Aunque estén muertos uno siempre los lleva en su corazón y vendré hasta el día que me toque el turno a mí”, dijo Martha Bermúdez.

Ella contó que prepara su comida, tanto desayuno como almuerzo, y la lleva al cementerio para pasar todo el día arreglando la tumba de sus deudos.

Yo misma me encargo de quitar la pintura vieja, lijar, lavar, limpiar y pintar. Es un gusto que me doy. Ya son veinte años de hacerlo aunque puedo pagar", relató.

dia-de-los-muertos-nicaragua2

No solo las mujeres dedican tiempo a arreglar las tumbas de sus difuntos, también los hombres, uno de ellos es Donald Aburto que contó: “Venimos a limpiar a nuestros deudos unos tres días antes del Día Nacional porque es más cómodo porque el propio día es mucha la gente que viene. Acá en esta humilde tumba tengo a mi hijo, a mi hermano y papá. No me olvido de mi familia a pesar que tienen años de muertos. A mi hermano lo mataron en el 83 y mi papá tiene 15 años de muerto”.

Placas y cruces a la venta

García Stone es uno de los negocios ubicados alrededor del cementerio general en el barrio Monseñor Lezcano. Allí se ofrecen cruces, ángeles, vírgenes, libros, jarrones, grabados, placas, en todos los tamaños para colocar en las tumbas de los difuntos.

Sobre los precios, Ixza González, su propietaria, dijo que depende del trabajo y el tamaño solicitado, siendo uno de los más accesibles las placas a 600, 800 y 1 mil 200 córdobas.

Lo que más busca la gente son los diferentes tonos de mármol, que embellecen las cruces y tumbas.

El oficio de arreglar tumbas revive en estas fechas

Lavar, lijar, sacar brillo y pintar son los trabajos más solicitados a los arregla tumbas, hombres y mujeres que en estas fechas aprovechan a ganar un dinero extra limpiando y arreglando las tumbas.

En los cementerios son ya conocidos e inconfundibles, con sus carretones y botes con agua que venden a 20 córdobas.

Utilizamos lijas de agua, una pasta que se le aplica para pulir y después la pintura. El trabajo dura unas tres horas y según el tipo de tumba varían los precios. Si es con mármol le cuesta unos 800 córdobas poniendo todo el material nosotros, si es más sencilla como solo pintura lo podemos hacer en unos 600 córdobas”, expresó José Ángel Rosales.

dia-de-los-muertos

Además de pintar, lijar o quitar monte, estas personas se dedican a hacer bóvedas desde hace unos veinte años.

Dicen que en ese tiempo no han presenciado algo paranormal que les dé miedo, puesto que aseguran que el cementerio transmite paz y descanso.