Durante el acto de recordación del 107 aniversario de la muerte del General Benjamín Zeledón, de manos de tropas interventoras norteamericanas en nuestro país, el presidente Daniel Ortega recordó el pensamiento y legado del héroe nacional que se opuso a la presencia de marines estadounidenses en nuestro territorio, traídos por liberales y conservadores para dirimir sus disputas internas.

Al acto asistió todo el Gabinete de Gobierno; representantes de los poderes Judicial, Legislativo y Electoral; altos mandos del Ejército de Nicaragua y de la Policía Nacional; Procuraduría General de Justicia; Procuraduría de Derechos Humanos; autoridades de la Alcaldía de Managua, entre otros.

Y la historia va repitiéndose, porque ¿quiénes trajeron a (William) Walker? ¿Quiénes llamaron al invasor? Lo llamaron políticos nicaragüenses que no tenían sentido de patria, no tenían sentido de dignidad, de dignidad ciudadana por Nicaragua. Los mismos, independientemente de la bandera partidista, porque a Walker y a Byron Cole los trajeron ellos y a los que invadieron Nicaragua después de darle el ultimátum a (José Santos) Zelaya. Lógicamente le dieron el ultimátum a Zelaya con el beneplácito y con el aplauso y la complicidad de los vendepatrias”, expresó.

Al traer a colación la nota Knox del gobierno de Estados Unidos obligando a Zelaya a renunciar a la presidencia de Nicaragua, precisó que el General Zeledón no aceptó esto, mucho menos la intervención de tropas lesionando la soberanía nacional, “y señaló a los traidores, a los vendepatrias que habían promovido y alentado el Golpe contra Zelaya y que luego cuando Zeledón se levanta en defensa de Nicaragua y está derrotando al ejército de los traidores y los vendepatrias. Entonces, para evitar la derrota, los vendepatrias llaman a las tropas yanquis, y empiezan a desembarcar las tropas yanquis en Corinto”.

Zeledón, con armas, tropas y una batalla desigual se enfrenta a las tropas norteamericanas en Masaya, en donde es asesinado y su cuerpo arrastrado hasta Catarina.

El legado de Zeledón, señaló, lo siguió el General Augusto C. Sandino. “Y la Historia se repite porque a Zeledón lo asesinan malos nicaragüenses vendepatrias que están al servicio de las tropas yanquis. Después de los combates en El Coyotepe, ya herido Zeledón, los que lo asesinan son malos hijos de Nicaragua. Y a Sandino, después de expulsar Sandino a las tropas yanquis, ¿quién cumple la orden de asesinar a Sandino? Un malnacido nicaragüense también: Somoza, que le hace la emboscada después que Sandino había estado en la cena invitado por el presidente (Juan Bautista Sacasa), ya con la paz firmada.

¡Se había firmado la paz! Pero es que estos no respetan acuerdo alguno, hablan de diálogo, siempre han sido así, hablan de diálogo, firman acuerdos, y al final no reconocen los acuerdos. ¿Por qué? Porque el imperio y los vendepatrias son hijos del demonio, son hijos de Caín. ¡No se les puede creer absolutamente nada!”, manifestó el presidente Ortega.

Se refirió a los políticos de oposición actuales que van a Washington a pedir presiones y sanciones contra el gobierno de Nicaragua.

Y la historia se está repitiendo nuevamente, vemos el desfile de los vendepatrias, cómo se aumentan los vuelos y el financiamiento para que estén viajando continuamente a pedir que se agreda al pueblo nicaragüense. Y lo hacen tranquilamente, y se toman las fotos allá con los representantes del Gobierno norteamericano, y se empeñan en mostrar aquí las fotos para jactarse de que ellos son los elegidos por el yanqui para ser el futuro gobernante de Nicaragua, o para ser los futuros gobernantes de Nicaragua”, señaló.

Y el financiamiento viene de los impuestos del pueblo norteamericano. Yo no sé a quién le rendirán cuentas los que desde los Estados Unidos organizan estas campañas para dar la imagen de un país en el que no existe ni paz, ni estabilidad. Esa es la imagen que andan vendiendo. Si aquí se comete un crimen inmediatamente se lo atribuyen al Gobierno, a las autoridades, siendo Nicaragua el país más seguro y con el menor índice de homicidios aquí en la región; pero la manipulación es burda y cargada de saña, cargada de maldad”, cuestionó.

Sin embargo, el mandatario apuntó que “la diferencia ahora, después del 19 de Julio de 1979, pasando por los 17 años en que los sandinistas estuvimos fuera del Gobierno, el 19 de Julio del 79 aquí, aquí, en el corazón de la mayoría de los nicaragüenses, en la mayoría de los campesinos, de los trabajadores, de los jóvenes, de los profesionales, se tomó una nueva conciencia. Por fin Nicaragua desde el 79 tuvo un pueblo lleno de conciencia y de amor a la patria”.

Insistió en que “los vendepatrias no desaparecieron, pero además los está alimentando el imperio, les mandan recursos a través de programas que dicen que son programas para promover la cultura, para promover la educación”, pero “son programas para promover el odio”, dinero con el cual, dijo, hacen negocios ejemplificando que “lo que reciben que supuestamente son alimentos para el pueblo van a dar a los mercados, allí los venden”, incluso ong´s de signo religiosos, quienes piden exoneraciones para todo, “y eso hay que revisarlo muy bien”.

El mandatario dijo además que las llamadas sanciones que pide la oposición a Estados Unidos, “no hacen más que afectar en primer lugar a los más pobres, no hacen más que afectar el empleo, preguntando quienes fueron los que mandaron al desempleo a miles de trabajadores el año pasado, señalando a las empresas privadas que llamaron al golpe de Estado y que exigían a sus trabajadores ir a las marchas de protestas so pena de ser despedidos.

Cuando no pudieron, ni podrán, entonces ¿qué hicieron, porque le hicieron un daño enorme a la economía? ¡Cometieron un crimen! Un crimen provocando la muerte de hermanos nicaragüenses, un crimen provocando un daño enorme a la economía nicaragüense. si aquí habría que llevar a Corte Penal Internacional alguna, es ¡a los criminales que promovieron estos crímenes!”, manifestó.

Reveló que el gobierno está documentando todas las acciones de la oposición financiada por Estados Unidos, como lo hicieron en los años 80, al documentar la guerra de agresión de Estados Unidos y la Contra a la cual financiaron incluso con acciones ilegales encubiertas con financiamiento ilegal, con lo que acusaron ante la Corte Internacional de Justicia a Estados Unidos y se le ganó ese juicio.

Luego vino la Corte y condenó a los Estados Unidos y les mandó a detener todos los actos de terrorismo que estaban cometiendo en contra Nicaragua; y los mandó a indemnizar a Nicaragua y esa deuda ahí está pendiente, ¡algún día, claro que sí, algún día Estados Unidos tendrá que pagar esa deuda que tiene pendiente con Nicaragua!”, aseguró.

Llamó a fortalecer el campo jurídico-legal para librar esta batalla, “y que esto les permita entrar en razón a los malos nicaragüenses que caen en estas actitudes de traición a su pueblo, de traición a la patria”, porque “siempre, y lo sabemos bien, el problema mayor está en la política expansionista e intervencionista de los Estados Unidos”.

En un momento de su discurso, el presidente Daniel Ortega recordó la posición del entonces Obispo de León de 1912, Monseñor Simeón Pereira y Castellón, quien a pesar de haber tenido diferencias con el gobierno anti clerical de Zelaya, se oponía a la intervención norteamericana en Nicaragua, y envió una carta al Cardenal James Gibbons, entonces arzobispo de Baltimore, pidiéndole hablar con las autoridades de su país para frenar esa lesión a la soberanía nacional.

El mandatario leyó algunos párrafos de la extensa carta comentando que el obispo Pereira y Castellón “era un ser extraordinario, en esa época de oscurantismo, un Obispo extraordinario que le tenía un amor inmenso a Nicaragua”.

Seguro que él recurría todos los días, le pedía a Cristo, le pedía a Dios porque se fuesen las tropas yanquis. Pero buscó la forma de llegar a los Estados Unidos, porque él estaba claro que la raíz del problema estaba en la política norteamericana, alimentada por los traidores y los vendepatrias”, señaló.

Vos no habéis sentido el doble dolor del Obispo y del Ciudadano al oír el eco de ferradas botas resonar bajos las naves de vuestros templos. Vos no habéis llorado de dolor al ver flamear en las torres de vuestra Catedral el pabellón de la conquista al ser arriado el lábaro cruzado de Cristo. Vos no habéis mirado nunca más alta que vuestra bandera en el suelo donde nacisteis, alzarse orgullosa y dominante, alguna enseña extranjera; nunca la venerada tierra donde reposan las caras cenizas de vuestros muertos ha sido hollada”, dice parte de la extensa carta del religioso.

Vos no habéis visto convertido el santuario en cuartel y el ara en donde se reparte el pan eucarístico en mesa de distribución del rancho de soldados”, dice la misiva a lo que presidente Ortega comentó: “igualito, cómo se tomaban aquí los golpistas los templos y los convertían en cuarteles, ahí estaban las armas, ahí estaban las bombas, y ahí los disfrazaban, y ahí secuestraban y torturaban en esos templos”.

Por todo eso, creemos aún ventajoso, que haya un entendimiento en nuestra patria y la nación estadounidense”, dice el obispo Pereira y Castellón.

Y nosotros tenemos esa posición. Cuando triunfa la Revolución dijimos: Queremos tener buenas relaciones con los Estados Unidos. Cuando triunfa la Revolución en el 79, en el mes de septiembre fuimos a Washington, fuimos a la Casa Blanca, nos reunimos allí con el presidente (Jimmy) Carter, porque queríamos buenas relaciones con los Estados Unidos, de respeto, buenas relaciones de respeto; porque cuando son de sumisión ya no son buenas relaciones”, afirmó el presidente Ortega.

Al comentar como Estados Unidos no solo ha intervenido militarmente sino también inmiscuyéndose en la política interna, anotó que “aquí lo vemos, cómo tranquilamente los embajadores de la embajada yanqui, de la embajada europea, ahora de embajadas latinoamericanas, ¡cómo se entrometen! ¡Cómo faltan a lo que es la ética de un diplomático! ¡Cómo se lanzan a opinar sobre los asuntos internos de Nicaragua!”.

Anotó que “el Embajador de Nicaragua en los Estados Unidos no puede estarse metiendo en los pleitos que tienen entre los partidos en los Estados Unidos”. “Nuestro Embajador allá no puede estar condenando al Gobierno por los crímenes que se cometen en los mismos Estados Unidos contra niños, contra adultos, contra ancianos. ¡No puede! Es un principio que está en lo que es el deber de un diplomático. No puede estarse metiendo ahorita nuestro embajador en los Estados Unidos a dar opiniones sobre lo que dice el Presidente de los Estados Unidos, que ahora le van a dar golpe de Estado”, manifestó.

Agregó que tampoco puede inmiscuirse “el Embajador de Nicaragua en Ecuador, porque el Gobierno de Ecuador sí se mete, se entromete contra Nicaragua, a condenar” y “nuestro Embajador no puede hacer eso allá, pero nosotros sí, es nuestro deber condenar el Estado de Sitio que decretó el Gobierno y el Presidente de Ecuador en contra del pueblo ecuatoriano, simplemente porque están protestando contra unas leyes que dictaron allí”.

Dijo que la carta del Obispo Pereira y Castellón resuena actual hoy día. “Está hablando como que él estuviera viviendo en este presente: intervenciones contra Venezuela, contra la República Bolivariana de Venezuela, queriendo derrocar al Presidente legítimo, Nicolás Maduro; intervenciones contra Cuba, la hermana República de Cuba, tratando de derrocar un Gobierno legítimo, encabezado por el Presidente Miguel Díaz-Canel y el Compañero Comandante Raúl Castro, Jefe del Partido”, indicó.

Vemos claramente cómo lanzan zarpazos por todos lados, lanzan zarpazos en Centroamérica también, con el tema migratorio; insultan a nuestros pueblos. ¡Cómo han insultado a nuestros pueblos, simplemente porque no tenemos la piel blanca y todo el prototipo que definió Hitler acerca de lo que era la raza perfecta!”, comentó y añadió que “desgraciadamente hay una corriente racista gobernando Estados Unidos, que maldice en primer lugar a los mesoamericanos, a los hermanos mexicanos, a los hermanos guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, ¡a todos! todos los males están aquí dicen ellos”.

Estos planteamientos que él hace son actuales, como que estuviera viendo lo que está aconteciendo en este momento en Nuestramérica; y cómo una Nación poderosa como los Estados Unidos en lugar de buscar cómo ganarse el respeto de nuestros pueblos, de nuestros gobiernos latinoamericanos y caribeños con un tratamiento respetuoso... Con agresiones, con intervenciones, con amenazas, con sanciones, ¿qué respeto se va a ganar? Por mucho que se le humillen algunos, en el fondo no creo que se sientan contentos de verse obligados a humillarse frente al que los está obligando a humillarse”, anotó.

El jefe de Estado dijo que la Obispo Pereira y Castellón no se le puede acusar ser haber sido comunista cuando entonces ni siquiera existía la revolución Octubre en Rusia.

Y ojalá nuestros Obispos se inspiraran, que se inspiraran nuestros obispos, ¡ojalá! ¡ojalá! ojalá significa: Dios quiera. Dios quiera, ¡sí, ojalá, Dios quiera! Ojalá nuestros Obispos se inspiraran y pudiesen por lo menos decir: ¡Queremos la paz! No queremos sanciones, no queremos agresiones contra el pueblo nicaragüense, porque el pueblo sufre. ¡No! ¡Nada de eso! ¡Nada de eso! Por lo menos cuando sacan sus comunicados que salen con las firmas de todos, nunca se manifiestan, nunca hablan como habló en su momento y sigue hablando porque esta es palabra viva, este es pensamiento vivo, esta es sangre viva, como la de Zeledón, como la de Sandino, como la Andrés Castro, como la Diriangén, que nutre la conciencia y el corazón del pueblo nicaragüense”, concluyó.

DECLARACIONES DE LA VICEPRESIDENTA ROSARIO MURILLO

Terminado el acto, la vicepresidenta de la República, Rosario Murillo, habló con los medios de comunicación.

El tamaño del desafío que enfrentamos cada día a nosotros nos hace crecernos, alzarnos, porque sabemos que la historia nos da la razón. Hemos vivido tiempos duros, durísimos. Esa carta hermosísima que es una declaración de amor a nicaragua, del Obispo de León, hace 107 Años, nos enseña tanto”, comentó.

Observó que “la historia implacable se repite, pero también la historia implacable se repite desde la valentía, la hidalguía de los pueblos, en este caso del pueblo nicaragüense”.

Dijo que la carta del Obispo Simeón Pereira y Castellón, siendo autoridad eclesial, pero primero ciudadano, “pesó en su palabra, en su conciencia, en su demanda, en su exigencia de algo básico, elemental: Respeto. Respeto para nuestros pueblos, respeto para nuestros derechos, respeto para nuestras libertades, y es hermoso e inspirador escuchar esos mensajes que reconocen lo que somos, y lo que merecemos”.

Se refirió a los nicaragüenses que claman a Estados Unidos por sanciones, presiones y bloqueos contra el país, en la Nicaragua de hoy.

Desgraciadamente también, cuando decimos que la historia se repite, tenemos que reconocer que, desgraciadamente, reitero, los traidores son plagas que ahí están. Son comejenes que se reproducen, hongos, bacterias que se reproducen. Pero es más grande el alma de nuestros pueblos. Más grande que cualquier comején. No es lo mismo ese insecto que el alma y la dimensión humana de coraje y grandeza que tienen nuestros pueblos y en particular el pueblo nicaragüense, patrimonio heroico que vive en nosotros”, manifestó.

Señaló que “nuestros caminos están llenos de ese fuego producto del amor, llamas de amor a nicaragua que nos enaltecen, y el comején, la historia los dejará atrás, pueden surgir otros, pero la grandeza nuestra es mayor”.

Enfatizó que “hay distintas maneras de pasar a la historia, de una manera mediocre, mezquina, lastimosa, porque ahí lo vemos. Nosotros encontramos esos testimonios de amor, y también encontramos esos rastreros pasos por territorios sagrados como esta patria nicaragüense, patria cristiana y solidaria”.

Hoy nos sentimos nosotros enaltecidos, cada vez más fuertes, porque sabemos que estamos a la altura de la exigencia de la historia, y, que precisamente porque somos un pueblo de mucha fe y mucha fuerza espiritual, avanzamos, con capacidad de vencer, en todo momento. Y, estamos seguros, que los párrafos que describirán las circunstancias y los momentos que hemos vivido como pueblo, en la historia de los 40 años de revolución y en la historia reciente, que esos párrafos brillantes van a ser retomados en el futuro como ejemplo de la capacidad de lucha y de triunfos, de la valentía, de la dignidad, del honor y la gloria de los nicaragüenses”, resaltó.

Subrayó que “si nosotros vamos a los libros de historia vemos que los apellidos son los mismos”. “Los traidores son los mismos. Yo decía el otro día: No lo hurtan. ¡Lo heredan! Pero sí hurtan y heredan ese germen, ese gen, traicionero y vendepatria. Son los mismos” y “los traidores todavía apuntan sus dardos al corazón del pueblo, pero el pueblo no muere, el pueblo vence siempre”.

Comentó que “los pueblos vencemos siempre porque nuestras propuestas no son gritos, no son fotografías con oficiales imperiales”. “No. Nosotros trabajamos, nosotros tenemos propuestas, y tenemos un programa y varios programas cristianos, de amor al prójimo, de comprensión e incorporación de los derechos de todos, por el bien de todos. esa es la diferencia”.

Añadió que “es inconcebible que a estas alturas haya gente que pretenda envanecerse pidiendo que sometan a su pueblo, como hace 100 años, o más de 100 años, y se envanecen y sacan el pecho, y se muestran orgullosos y desafiantes porque creen que pidiendo agresiones contra el pueblo nicaragüense van a ser reconocidos, hoy, o mañana”.

Es absurdo. Este pueblo vencerá siempre desde la fe y la confianza en Dios Nuestro Señor, y sobre todo la certeza de que el amor es más fuerte que el odio”, concluyó la vicepresidenta Rosario Murillo.