La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República, destacó que las familias nicaragüenses vamos adelante en nombre de Jesucristo, príncipe de la paz, con el bien en nuestros corazones.

Hizo remembranza de las palabras de comandante Daniel Ortega durante el acto del 40 Aniversario de la Policía Nacional, destacando el dolor al recordar los acontecimientos y sufrimiento de todas las familias nicaragüenses el año pasado.

Se refirió al dolor y sufrimiento, sentimiento de luto, de pérdida, que en nuestra Nicaragua cristiana produjo el odio. Pero destacó que sabemos y hemos aprendido, que el amor es más fuerte que el odio.

Por eso es que hemos venido desde el sufrimiento del año pasado, desde el odio y la destrucción que instalaron los ilusos, que creyeron que el pueblo iba a dejarse desplazar del poder el año pasado, hemos venido avanzando porque sabemos que con amor todo se puede, que el amor todo lo vence, que somos fuertes porque estamos llenos de amor y porque bendecimos a Cristo Jesús, príncipe de la paz, que nos ha llevado, nos ha conducido, nos ha venido guiando por senderos de paz y bien, de reconciliación y encuentro”, subrayó.

Agregó que el pueblo nicaragüense todos los días damos gracias a Dios por el bien que todos queremos, que todos necesitamos, que todos merecemos. "Paz seguridad, bien común, estabilidad para continuar desde ese infinito espíritu laborioso de los nicaragüenses, avanzando, paso a paso, recuperando el buen rumbo que traíamos, y que unos cuantos, donde todavía no llega la gracia infinita de Dios en cuanto a mantener corazones sanos o a sanar corazones, porque no podemos hablar de mantener sino de sanar corazones. El buen corazón, como decíamo ayer es una gracia inmensa de Dios nuestro señor”.

Sabemos que ni pudieron, ni podrán, porque aquí hay un pueblo que valora la paz, el bien, la estabilidad, un pueblo entero que valora y defiende la paz, el trabajo, la seguridad y la estabilidad, y es lo que todos queremos, merecemos, necesitamos y nos disponemos a asegurar todos juntos como pueblo de Dios”, finalizó.