Lo conocido hasta el momento solo es la punta de un gran iceberg. Un documento de la Superintendencia de Bancos de El Salvador el 24 de abril del 2018 brinda una serie de detalles sobre el accionar fraudulento del banco Promerica en el vecino país que permiten sospechar que ese tipo de maniobras son practicadas en toda la región. En un modelo de negocios basado en las ganancias especulativas a corto plazo los incentivos para violar la ley aparecen a cada paso.

El documento PAS 008/2017 de la Superintendencia de Bancos de El Salvador revela que el Grupo Promerica realizaba transacciones de fuertes sumas sin controles aceptables para prevenir el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo y por esas razones multó al banco con casi 150.000 dólares y a al ex oficial de cumplimiento del banco con 10.645 dólares - multas en realidad simbólicas para el tamaño de los delitos.

El PAS 008/2017, de 83 páginas, establece que no se documentó satisfactoriamente la relación entre las empresas AirPak SA de CV y Western Union y entre AirPak y la empresa RAC en un esquema de triangulación de activos que se transportaban en camiones y no por abono en cuenta. AirPak remitía dinero en efectivo a través de la agencia de transporte de valores Sersaprosa a las agencias de RAC en San Miguel, La Unión y Usulután, para supuestamente pagar remesas familiares remitidas a través de Western Union.

El dinero era retirado de una cuenta de Promerica a través de notas giradas por AirPak a la tesorería del banco, autorizando que este fuera transportado por los camiones de Sersaprosa. Según el documento, la falta de documentación de los contratos entre esas empresas pone en evidencia la falta de control existente para prevenir actividades de lavado y actividades ilegales.

La Superintendencia del sistema financiero de San Salvador constató que Promerica no llevó una identificación fehaciente de los usuarios de una gran cantidad de transacciones, que no se pudieron mostrar comprobantes de esas transacciones, cuando la ley establece que deben ser guardados por 5 años, y que no se llevó un expediente por cliente en una serie de casos.

El informe menciona el caso de dos clientes: el primero había declarado que su actividad consistía en exportar aceite a Nicaragua pero no registró ningún ingreso de nuestro país. En las cuentas de este cliente se movieron billetes de 50 y 100 dólares hasta por 1,203,200.00 dólares. El segundo cliente realizó transacciones por más de 78 millones de dólares exclusivamente con países de toda la región sin que esto supusiese ninguna alarma para el sistema, al contrario, el cliente estaba en una lista de exclusión de monitoreo, conocida como "lista verde".

Además, la Superintendencia de Bancos descubrió que productos de Promerica como las "cuentas íntegras" (cuentas corrientes en dólares para clientes con relaciones con los países de Centroamérica y República Dominicana) no tienen ningún tipo de control interno que impida que clientes de alto riesgo (entre ellos, los que están en listas de cautela) realicen transacciones. En este sentido, el documento contiene una lista de los movimientos de los principales cinco clientes de riesgo por más de 159.000 dólares en más de 10 mil transacciones.

El oficial de cumplimiento del banco Promerica implementó, por lo menos entre julio de 2013 y abril de 2016 una "lista verde" de 228 clientes que no generara alertas por riesgo de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo. Esta lista comprendió un total de flujo de dinero de más de 1.400 millones de dólares. Por esa acción, la superintendencia de Bancos de El Salvador lo multó con más de 10.000 dólares.

Estas revelaciones llegan después de que se conociera un reportaje del Diario 1 de El Salvador según el cual el Grupo Promerica, cuyo dueño es el magnate nicaragüense Ramiro Ortiz Mayorga, que además es propietario del periódico golpista El Nuevo Diario, integraría una red de lavado de dinero proveniente de un cartel en El Salvador. El periódico aseguró que Promerica ayudó a lavar $370.3 millones al cártel salvadoreño de Texis, que opera en el occidente del país y es liderado por José Adán Salazar.

Basado en un informe de inteligencia al que tuvo acceso, Diario 1, señala a Promerica de utilizar el banco TerraBank N.A., ubicado en La Florida, Estados Unidos, para mover enormes sumas de dinero del narcotráfico en El Salvador.

Entre las ilegalidades señaladas se indica que Promerica evadió los controles sobre el origen y destino de las transferencias internacionales. Tampoco tiene habilitada la verificación en línea de la lista OFAC, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos para el pago de remesas familiares y hasta se considera la posibilidad de que el banco haya contribuido al financiamiento del terrorismo, ya que realizó pagos a personas en Colombia, Bangladés, Bulgaria, Egipto, Etiopía y Marruecos.

Apenas se está empezando a conocer la profundidad de las ilegalidades en las que incurre el Grupo Promérica. No es creíble que solo se limiten a El Salvador, y ni siquiera allí se ha llegado al fondo.

En su libro "Megacapitales en Nicaragua", publicado en 2007, el doctor Francisco Mayorga, ex presidente del Banco Central, revelaba que doce familias concentradas en cinco grupos empresariales son las que controlan el gran capital en Nicaragua, y las fortunas de muchos de ellos salen del país, porque durante las décadas de 1980, 1990 y del 2000 compraron bancos en toda Centroamérica.

Esos grupos se han desacoplado de la economía real del país y para ellos Nicaragua solo ha sido una plaza en la que pueden tener resguardados sus intereses.

En Nicaragua el modelo neoliberal no generó empleos, sino que forzó a los nicaragüenses a emigrar a otros países. En la cúpula del poder económico en Nicaragua están las 12 familias (que todos conocemos) que tienen más de 100 millones de dólares y activos en más de 1000 millones de dólares.

Frente a este grupo está la Nicaragua de la economía real, dominada por los micro- pequeños y medianos productores, trabajadores y emprendedores del campo y la ciudad, que gracias a las políticas de los gobiernos sandinistas se han empoderado social, económica y políticamente. Es contra estos sectores, la mayoría de la población, contra los que se dirigió el mal llamado y derrotado "golpe suave" del año pasado.