Un 28 de Agosto de 1978, niños y jóvenes se enfrentaron con decisión a la Guardia Somocista en la ciudad de Matagalpa.    

La llamada “Insurrección de los Muchachos”, mostró no sólo la decisión revolucionaria de los más pequeños, sino la ausencia de miedo al cuerpo armado de la dictadura somocista. 

Fue considerada como una de las manifestaciones populares más importantes de la lucha insurreccional contra el somocismo, levantando barricadas y haciendo uso de todo lo que tuvieran a su alcance, estos muchachos lograron enfrentarse decididamente a la Guardia Nacional.

Mientras que a nivel internacional, el Comandante Fidel Castro de Cuba, Andrés Pérez de Venezuela, el General Omar Torrijos de Panamá, Rodrigo Carazo de Costa Rica, José Portillo de México hacían un llamado a la comunidad internacional a que detuvieran el genocidio que se estaba llevando a cabo en Matagalpa.   

Al frente de ese acto de rebeldía se pusieron los estudiantes, quienes veían los crímenes y las injusticias cometidas, despertando en el estudiantado matagalpino la conciencia social y las limitaciones que tenían para continuar sus estudios.

Para esa época ser joven era prácticamente un delito. Todo joven sospechoso de ser miembro o colaborador del FSLN simplemente era arrestado y luego asesinado.  

El detonante de esta lucha fue el asesinato del estudiante Alberto Chavarría, a quien ya muerto, los niños lo cargaron en los hombros y lo llevaron a las calles de Matagalpa, gritando “basta ya a tanta represión y muerte”. 

En el momento en que se reunían en el Parque Darío, los rodeó la Guardia, y comenzó a tirarles bombas lacrimógenas, dispersándolos en ese momento. El Parque parecía una hoguera de puro humo.

El sueño de aquellos niños matagalpinos era tener una patria libre, donde hubiera las oportunidades para poder alcanzar la felicidad, la paz y el progreso que hoy viene garantizando el Buen Gobierno Sandinista.