El tercer festival gastronómico internacional celebrado en Managua tuvo una culminación que superó con creces a las dos ediciones anteriores.

Las instalaciones del centro de convenciones Olof Palme de Managua no dieron abasto para el mar de visitantes que se atrevieron a explorar los sabores de las naciones hermanas de Nicaragua.

Durante el tributo a la cocina internacional, hubo diferentes exposiciones artísticas que garantizaron el intercambio cultural de los visitantes.

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Iván Cerda, uno de los que decidió someter su paladar a la experiencia refirió que a través de la gastronomía de otros pueblos se aprende un poco de las culturas diferentes a las de Nicaragua.

Como uno maneja un poquito del área centroamericana uno prueba de los continentes más lejanos y eso lo une más, nos enlaza más con otros países hermanos y aprendemos más de la cultura, la gastronomía”, refirió.

Para Jorge Salarrusia, también se trató de un símbolo del internacionalismo y la solidaridad de los pueblos.

Nicaragua ha logrado construir lo que es la representación solidaria y además de eso, solidificar las hermandades entre los pueblos. Somos hoy por hoy un eje de hermandad y solidaridad internacional, gracias a la dirección de nuestro comandante Daniel”, dijo.

El diputado Wilfredo Navarro resaltó que los capitalinos se desbordan a participar en este acto que se representa la solidaridad de los países con Nicaragua.

Y se ve la alegría de la gente que está aquí, vez la voluntad de paz de tranquilidad que quieren los nicaragüenses y que son unos cuantos los que andan buscando siempre el odio, pero cuando estás en actividades como esta, cuando vas al puerto Salvador Allende, donde llegan miles y miles de personas, te encontrás con gente, las familias, felices que queremos paz”, refirió.

La concurrencia al evento fue masiva, haciendo que el lugar, el más grande y moderno de Nicaragua para albergar eventos, se mostrara saturada ante la gran cantidad de personas que lo visitaron.

El cierre estuvo a cargo de el rey del chinamo, Gustavo Leytón, quien hizo gala de la picardía y la alegría  que se vive en cada rincón fiestero de Nicaragua.