Considerada el himno regional de Nicaragua, la pieza musical la Moralimpia es la más representativa de las festividades de Santo Domingo, siendo infaltable en los repertorios de los músicos nicaragüenses que acompañan a la venerada imagen.

El compositor Camilo Zapata decía que para graduarse de guitarrista se tenía que saber interpretar la magistral pieza de ritmo 6x8, dedicada a las festividades de Managua y muchos músicos dicen hoy por hoy, que cuando alguien se sabe la Moralimpia hay que respetarlo porque esa es ya la graduación, pero… ¿Cómo nace este tema musical del compositor nicaragüense Justo Santos?

Cuenta Wilmor López, folclorista y especialista en nuestra cultura y nuestra tradición popular que, viviendo en Managua, el compositor Justo Santos se hizo tradicionalista en las fiestas de Santo Domingo de Guzmán. Le gustaba ir a esperar a la imagen de Santo Domingo el mero primero de agosto en La Mora, donde es actualmente el cauce de la colonia Centroamérica, y donde abundaban los árboles de mora, allí Justo con un grupo de amigos acostumbraban a esperarlo y mientras tanto se alegraban música en un ambiente totalmente festivo.

Días antes era de rigor acompañar a los macheteros de Las Sierritas a la roza del camino, colorida actividad llena de pólvora, comida, música y promesas, se efectuaba días antes de la bajada de la imagen a la capital.

santo domingo de guzman

La faena de los tradicionalistas macheteros iba acompañada por aguardiente como parte del momento fiestero, descansaban de la faena en la hacienda La Mora, que también limpiaban de monte con los machetes. Era una gran finca propiedad de la familia Castrillo. La Mora estaba ubicada exactamente donde hoy es la Vicky en Altamira.

Destaca el compañero Wilmor López que en ese sitio los macheteros tenían como ritual, gritar: "¡La morita y la Mora limpia!" Y uno de esos muchachos era Justo Santos y por esto que se cree que él bautizó su composición como Moralimpia; hoy tan popular, en distintas versiones, en orquestas, en tríos, en dúos, mariachis, en marimba y cuartetos, entre otros. Al finalizar el grito de los tradicionalistas, los atendían con un almuerzo típico, para luego retomar la faena y concluir en el popular gancho de caminos del Mercado Oriental, donde existió un abrevadero, que en realidad se llamaba Tiangue de Agua; una pila enorme donde llegaba a beber agua todo el ganado de la zona.

Cuando las festividades de Santo Domingo se acercaban, Don Humberto Lucas Corea, abría su chinamo llamado “Aquí está el indio”, tradicionalmente del 31 de julio al 10 de agosto. Era popular entre los promesantes, ubicado de Cristo Rey, 300 metros al sur entre los barrios Campo Bruce y Cristo Rey, colindando con el cauce, que fue un viejo pasadero para los habitantes del lugar. Ahí se daban cita los músicos, entre ellos Justo Santos, que según Bayardo Corea ("el Indio") hijo del propietario del chinamo, estrenó la mora limpia para el año 1945 a la edad de 25 años.

La Moralimpia”, desde entonces se convirtió en una pieza magistral dedicada a las festividades de Managua, al siguiente año participó en el concurso con motivo del centenario de Managua. Por tal acontecimiento el Ministerio Del Distrito Nacional (Alcaldía), presidido por el General Andrés Murillo Rivas, convocó a los compositores más representativos, que le habían dedicado canciones a la capital, entre ellos Alfonso Llanes, Camilo Zapata, Tino López Guerra y Justo Santos, entre otros.


El concurso se realizó el 24 de julio de 1946 donde resultó ganador Tino López Guerra con su tema Managua, a pesar de no ganar La Moralimpia, el pueblo capitalino la asumió con tanto cariño, que hoy es considerada como un himno regional nicaragüense.

El compañero Wilmor hace énfasis que en el concurso La Moralimpia participó con la particularidad de ser cantada. Su letra, que perteneció al escritor y periodista Juan Velásquez Prieto, es la siguiente:

Managua cumple 100 años
Ya de ser siempre ciudad
por eso venimos todos aquí
a cantarle, si señor!!
Con rosas rojas de amor
Cortas del corazón
Por la gran inspiración
Que nos deja su lago bañado de sol
Recuerdo traen las leyendas de antaño
Cuando pequeña se alzaba primorosa
Y hoy la vemos grande y majestuosa
Como una reina que causa admiración
La catedral es nuestro gran orgullo
Y es nuestro Santo José Antonio Lezcano
Que Dios bendiga con su prodiga mano
a Nicaragua y a su linda capital.

También destaca Wilmor que la Mora limpia con letra no tuvo éxito y fue olvidada rápidamente, el pueblo retomó la Moralimpia instrumental gozando actualmente de una gran popularidad hasta la actualidad.

El compositor Jorge Isaac Carvallo amigo de Justo, citado por Wilmor dijo, refiriéndose a Justo Santos, que “este talento de la música, tenía su propio estilo para ejecutar la guitarra. Ponía los pies juntos y bien rectecitos ejecutaba y no volvía a ver los “trastes”, del brazo del instrumento”.

justo santos- mora limpia

El compositor Justo Santos logró su Moralimpia en Unión Radio, acompañado por sus amigos Julio Castillo y José Robleto, también grabó en la emisora La Voz de la Victoria, siendo el grabador el joven Julio Orozco, en esa época las grabaciones eran en un disco traído al país por José Mendoza, allí quedó grabada la Moralimpia.

Hoy por hoy nuestro Presidente, Comandante Daniel Ortega Saavedra, en sus mensajes al pueblo de Nicaragua usa el fondo musical esta pieza tradicional; La Moralimpia. Caracterizándose el inicio y final de sus discursos ante la población nicaragüense.

Justo Santos: Humildad y Grandeza

El compositor rivense Justo Rufino Santos Cerda, conocido como Justo Santos nació el 19 de julio de 1921 en el barrio rural El Rosario, ubicado en la entrada de la ciudad de Rivas, sus padres fueron Eduardo Santos y Josefa Cerda. Ambos originarios de Rivas, Justo fue el cuarto de seis hermanos. Aprendió por su propio empeño a ejecutar la guitarra, era un guitarrista extraordinario, requinto y acompañamiento. Joven de tez morena, de baja estatura, de origen humilde, abnegado, trabajador desde temprana edad.


En Managua, Justo Santos aprendió a ejecutar el violín y mandolina. En la década del 40, formó el trío Los Criollos integrado por Carlos Adán Berrios, de Managua y Frank Morgan de origen costeño.

Falleció en 1958 pero su herencia musical permanece a través del tiempo como símbolo de identidad.