Familiares y amigos del compañero Bismarck Martínez celebraron una eucarística en la iglesia la Merced al cumplirse el primer aniversario de su asesinato a consecuencia del terrorismo golpista que provocó dolor en las familias nicaragüenses.

El padre Antonio Castro, durante su mensaje, manifestó que esta fue una misa de esperanza, fortaleza y desafíos, no solo para la familia de Bismarck sino para todos los nicaragüenses que desean tener una Nicaragua en paz y prosperidad.

Recordó que, al igual que Jesús, Bismarck presintió que llegaba su hora de partir enfrentándose al peligro.

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Igual que Jesús es capturado, es torturado, es interrogado, es maltratado, es humillado con torturas físicas, psicológicas, violentas, duras, inconcebibles en la mente de cualquier ser humano. Al tener sed no le dan agua y lo que hacen es tirarle gasolina con intenciones violentas y por fin llega el asesinato, acabar con su vida y aún peor, desaparecerlo”, recordó el párroco.

 

Fueron once meses de angustia permanente. Su familia buscó su cuerpo. Bismarck está viviendo en el corazón, en la mente, en los proyectos, en la vida, en la historia de cada uno de los hermanos donde él manifestó testimonio de fidelidad, lealtad, coherencia, firmeza y amor a Dios, su familia y la causa de sus principios”.

El daño hay que repararlo transformando la mente, las actitudes. No es destruyendo sino construyendo algo mejor, eso da la fortaleza en la fe y en el amor. Pedimos que Bismarck interceda ante Dios por la paz para que poco a poco se construya no con violencia sino con negociaciones, con diálogos, consensos tanto nacionales como internacionales, instancias que deben ser fieles a las causas de los pueblos, escuchar, ver la realidad y constatarlo”, recalcó.

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Asimismo, fueron recordadas todas las víctimas de este intento de golpe de estado en Nicaragua, recordando a Francisco Aráuz Pineda.

Al conversar con Mildred Martínez, hija del compañero Bismarck, expresó que en este primer aniversario lo único que piden es paz y reconciliación, puesto que el odio no debe cobijarse en la mente y los corazones de los nicaragüenses.

Estamos llenos de fortaleza gracias al Señor Jesucristo, al Gobierno sandinista, al apoyo de los militantes y al pueblo que ha visto la verdad y nos respalda con amor. El trabajo de años de mi papá en la alcaldía de Managua hizo que se distinguiera. Somos militantes y tenemos un corazón lleno de amor. Por eso tenemos que empezar a perdonar para tener paz en nuestro corazón y seguir luchando por la paz que necesita Nicaragua”, manifestó Mildred.

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