Un bello arrozal bendecido por el máximo sacerdote del templo “madre” sintoísta en las faldas del monte Fuji fue dedicado a Nicaragua como símbolo para que a nuestro pueblo nunca le falte el alimento.

Cada año en mayo en Japón se lleva a cabo una ceremonia sagrada de la plantación del arroz para pedir a Dios una buena cosecha y que nunca falte alimento a los que lo necesitan. Esta es la primera vez en la historia de esta tradición que uno de los arrozales es dedicado simbólicamente a otro país.

El máximo sacerdote expresó que él y sus feligreses sienten una bella amistad hacia nuestro pueblo y que este arrozal simboliza los deseos de ellos para que en Nicaragua nunca falte alimento a quienes lo necesitan.

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El embajador de Nicaragua en Japón, el compañero Rodrigo Coronel, participó en la siembra del arroz y ofreció a todos los presentes palabras de amor y agradecimiento por tan lindo gesto. Este símbolo de amor y prosperidad es hoy una semilla que se planta y se dará frutos duraderos de amor, paz y prosperidad a todos los nicaragüenses.

Es muy conmovedor ver como esta amistad que hemos plantado en esta bella comunidad de Japón está dando y dará una gran cosecha año con año entre pueblos hermanos, expresó el embajador Rodrigo Coronel.

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