“Ya en el teatro de los acontecimientos me encontré con que los dirigentes políticos, conservadores y liberales son una bola de canallas, cobardes y traidores, incapaces de poder dirigir a un pueblo patriota y valeroso”.

Augusto C. Sandino.

Cuando Cristo es llevado ante Pilatos, la muchedumbre azuzada por el Sumo Sacerdote Caifás, o Josefo, que es lo mismo que José, el sequito que obediente le seguía empezó a gritar “crucifícalo, crucifícalo…”

El año pasado una muchedumbre llena de odio y sin razón justa, no solo gritó consignas de odio y muerte, actuó conforme esas consignas. Como bestia de múltiples cabezas se alzó personificando a Pilato, al Sumo Sacerdote, a la muchedumbre manipulada, a los verdugos comandados por Pilato; y Nicaragua fue “crucificada”.

Después de esa barbarie antipatriótica y cobarde, Nicaragua resurge, resucita con voz profética, llena de amor, de reconciliación, de paz.

Nuevamente, en un gesto de humanismo, se sienta a una mesa, en un encuentro por el entendimiento y la paz.

Ya en el teatro de los acontecimientos ojalá que los Caifás, los Judas nacionales, no vuelvan a gritar “Crucifícalo” o peor aún se crean el cuento que tienen esa capacidad.

La mejor “encuesta” por ser irrefutable fue realizada ayer en el Caribe nicaragüense. En consecuencia, el pueblo patriótico y valeroso, el pueblo sandinista no tolerará a los traidores, a los cobardes… a los Caifás. ¡Nicaragua ha resucitado!

Mario Barquero

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