Roma, la ciudad eterna, ha sido el escenario de una conferencia enmarcada en la obra en verso y prosa de nuestro poeta universal Rubén Darío, en la que también se ha presentado una edición conmemorativa de Diario en Italia, crónica de su viaje por la península divina, como la llamaba nuestro poeta.

El evento, organizado conjuntamente por la Embajada de Nicaragua en Italia y la Asociación Cultural- Literaria Penna e Carta, ha contado con la ponencia de dos académicas especializadas en Literatura Hispanoamericana en especial del movimiento modernista, cuyo precursor y máximo representante es Rubén Darío, la Dra. Carla Sarri y la Dra. Anna Rizzo. Asimismo, han asistido miembros del cuerpo diplomático, de las instituciones italianas y amigos de Nicaragua.

“La contribución de la obra de Darío a la renovación de la poesía latinoamericana y española es significativa, gracias a la introducción de métricas y motivos de la poesía francesa de la época”, ha expresado Sarri.

“Sus letras, hechas de destellos brillantes, de imágenes rápidas y felices encuentran su límite solo en el impacto de las impresiones y en la naturaleza provisional de las notaciones. Idealiza y españoliza con frescura, gracia y elegancia, experiencias de arte distantes y descifra la prosa castellana hacia los rápidos y las cadencias musicales de ritmo numeroso”, ha proseguido la Dra. Sarri.

Por su parte la Dra. Rizzo ha hecho una introducción y presentación del libro Diario en Italia.

“Darío manifestaba una gran admiración por Italia, por su gran herencia, patrimonio cultural y aporte al arte mundial, en su diario no sólo ha patentado esta admiración, sino que nos ha regalado una crónica detallada, con una mirada única de la península recorriéndola de Turín a Nápoles”, dijo.

Por su parte, la embajadora de Nicaragua en Italia, compañera Mónica Robelo, ha agradecido la presencia de ambas académicas y su labor en la difusión de la obra Dariana, así como ha hecho llegar el saludo de nuestro presidente, comandante Daniel Ortega, y nuestra vicepresidenta, compañera Rosario Murillo a los asistentes a este importante evento.

Darío inicia su crónica italiana en Turín, el 11 de septiembre de 1900, escribiendo “Italia ha sido para mi espíritu una innata adoración; así en su mismo nombre hay tanto de luz y de melodía, que, eufórica y platónicamente, paréceme que si la lira no se llamase lira, podría llamarse Italia”.

La Embajadora Robelo hizo entrega a la Asociación Cultural de una imagen conmemorativa de Darío, como símbolo de los lazos culturales que siguen fortaleciéndose con Italia.