Una clínica móvil del Ministerio de salud llegó al barrio San José Oriental para que las familias que no tienen oportunidad de visitar el centro de salud más cercano no queden sin consultas y exámenes que son costosos en centros privados.

Para Guadalupe Espinoza, una mujer de la tercera edad, es un hecho histórico. Asegura que tiene la dicha de vivir una época en la que por primera vez la salud del pueblo tiene valor para el Gobierno.

“Sólo el Gobierno revolucionario se preocupa por la salud del pueblo. Por eso estamos con él, porque ha sido muy bueno con los pobres, con los demás, los discapacitados, todos. Nos ha dado medicamento a todos y somos triunfantes y vamos a seguir adelante, mientras Dios nos permita seguir con ellos”, dijo la anciana muy agradecida por tener esa oportunidad.

“El que no mira es porque no quiere ver, pero todo lo que ha hecho el Gobierno está muy bien”, añadió.

Doña Antonia Espinoza, otra protagonista, recordó que esto ni siquiera lo imaginaban con las condiciones en las que estaba el pueblo.

“Ningún Gobierno se había interesado por la salud, por nada, todos los que han venido. A mí ahora me dan hasta la comida. Antes había que pagar, no se preocupaban, poco les importaba la salud de la gente y ahora sí”, afirmó.

La Licenciada Graciela Arosteguí, del centro de salud Francisco Buitrago, afirmó que en el barrio llevaron una diversidad de atenciones como medicina general, pediatría, ginecología, odontología, ultrasonidos, toma de Papanicolaou, vacunas y consejería a los pacientes.

“Les vamos a dar todos los servicios que están en las unidades de salud a los territorios y que nuestros especialistas estén acá junto a la población dando la calidad de la atención que merecen, con mucho amor y con la satisfacción de poder ayudar a los demás”, aseguró.

Las atenciones médicas y medicinas entregadas a los pacientes se hicieron y se hacen permanentemente de manera gratuita.