Cómo ya se ha mencionado la Mitología alterna de la muerte (generación de muertes a partir de falsedades) tiene su liturgia con sus Clérigos (sacerdotes), Acólitos y Seguidores, cuya misión primordial es obtener adeptos y en la mayoría de los casos someter por el terror de sus acciones (secuestros, violaciones, asesinatos, etc.). También una de sus tenebrosas especialidades es el secuestro de la memoria histórica de otras luchas (cantos, consignas, fechas, etc.), que no les corresponden y nunca han tenido nada que ver con sus acciones delincuenciales. Todo lo antes citado, en nombre de su dios del fuego (la muerte) para dar validez a sus ansias de protagonismo. Es así como vemos a los golpistas – terroristas en Nicaragua utilizando toda la simbología de la Revolución Popular Sandinista y del FSLN para sus propósitos, ajenos a la conciencia revolucionaria y al actuar mismo de las masas empobrecidas.

En lo que respecta a los Clérigos o Sacerdotes, los que ofician La liturgia del fuego, su misión es proponer y dirigir actos de violencia, someter al pueblo (llegando a secuestrar la definición de pueblo, Cuestión de definiciones), poner de cabeza al mundo (llamando a todo lo malo “bueno” y al terrorismo “pacifismo”). En fin, su razón de existir es justificar el actuar de sus acólitos (terroristas) y su colección de delitos.

Sus Seguidores son aquellos que, al asistir a la liturgia del fuego se llenan de éxtasis, se inflaman de odio y pasión producto del incendio que generan las palabras del sacerdote de la muerte y la reafirmación de las mismas palabras por sus acólitos (terroristas). Los seguidores son personas rescatables, que han sido manipuladas y que deben ser vistas como victimas y no victimarios, esto depende de sus acciones. Pudiese ser que algunos seguidores se conviertan en acólitos (terroristas) y abracen con pasión a la muerte, pero la gran mayoría de personas seguidoras, como ya se mencionó, son seres rescatables.

En contra parte los acólitos (terroristas) son seres totalmente convencidos de sus actos y palabras. Para ellos el fin justifica los medios, la verdad es relativa y manipulable. Para los acólitos del fuego las orgias sacerdotales son parte de la preparación litúrgica, así como también lo son el consumo de las almas inocentes. En síntesis, los acólitos del fuego son juez y parte de la muerte, son conscientes de la liturgia y sus consecuencias. Para ellos la palabra pueblo solo es sinónimo de servidores y alimento incinerado.

Todo lo contrario, a los seguidores, acólitos y sacerdotes del fuego es la vanguardia revolucionaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que tiene en sus filas combatientes (Guerrilleros) y colaboradores históricos, simpatizantes y militantes, y un pueblo que suma pueblo y amor. El FSLN posee liderazgos, que reivindican el patriotismo de nuestros pueblos ancestrales, de Rubén Darío, de Sandino, de los comandantes Carlos Fonseca y Tomás Borge. En esa cúspide de liderazgos esta la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, arte y esencia de saber amar y combatir y sobre todo de construir la paz, en libertad.

Jeremy Cerna

Berlín, Alemania

16 de agosto 2018