Para resolver el problema de las tolvaneras de occidente y otras partes del país hay que atacar simultáneamente la causa y los efectos de las mismas. Con el establecimiento de las cortinas rompe vientos se atacan algunas de las causas y casi todos los efectos. Con ellas se logra la fijación del suelo, la reducción de la velocidad del viento, el filtro del polvo en el follaje y la recarga de los acuíferos.

Sin embargo, las cintas forestales por sí solas no pueden resolver totalmente el problema. Como se ha dicho, el origen de estos fenómenos radica en la severa deforestación que ha sufrido la planicie occidental, consecuencia del modelo agroexportador del algodón, caña de azúcar, banano y ahora maní, sorgo y ajonjolí, fundamentado en la simplificación de la biodiversidad por el monocultivo, la mecanización agrícola y el uso intensivo y creciente de agroquímicos. Mientras no se restituya la diversidad forestal y agroecológica de la planicie no podrá recuperarse a plenitud el equilibrio dinámico de los ecosistemas alterados. El deterioro ambiental y la contaminación de los suelos y el agua en la planicie son muy serios, persistiendo el mal manejo de la tierra y el mismo modelo y formas de cultivo. Esto ha dejado al desnudo suelos de estructura equilibrada que se arrastran con facilidad por la acción del viento, lluvia o corrientes de agua. En toda el área donde se ha perdido la capa fértil se observan parches de talpetate y cárcavas de erosión.

Para una solución definitiva es oportuno tomar en cuenta las experiencias y lecciones aprendidas del proyecto de Control de la Erosión en Occidente (PCEO) desarrollado a inicios de 1980. Es conveniente desarrollar dos ejes de medidas: las normativas para el ordenamiento y regulación del uso del suelo y de los cultivos a cargo de las carteras del ramo; y dos, las medidas de intervención a través de un programa de mediano plazo fundamentado en las siguientes consideraciones:

1. El enfoque de la solución debe ser integral; las soluciones técnicas forestales y agronómicas deben fundamentarse en la voluntad ciudadana y la acción social.

2. Las medidas de control de la erosión eólica deben ir de la mano con las de control de la erosión hídrica, y ambas deben conjugarse con una planificación del uso de la tierra, medidas de protección de suelos y conservación de las fuentes de agua.

3. El agente fundamental del cambio es la sociedad organizada alrededor de los valores de preservación de la salud, protección del patrimonio nacional (suelos), soberanía y conservación ambiental. Estos valores deben conducir a un compromiso de apropiación del proyecto que acompañe las actividades en los viveros, plantaciones y labores de mantenimiento.

4. Un agente esencial de cambio del paradigma de manejo ambiental es el productor agropecuario de la zona, sea pequeño, mediano o grande. Se requiere de su activa participación siguiendo las directrices de las autoridades ambientales y agrícolas. Se espera que estas instancias brinden asistencia técnica para la protección de los suelos y agua en sus propiedades.

5. A la par del establecimiento de las cortinas de intercepción deben implementarse acciones de conservación de suelos, como cultivos siguiendo las curvas de nivel, terracería, rotación de cultivos, riego, obras físicas de protección (donde se requieran), regulación y control de incendios, y otras. Debe atenderse la protección de las fuentes superficiales y subterráneas de agua, con énfasis en el manejo integral de las cuencas de captación; se debe evitar la infiltración salina desde el mar por sobre explotación del acuífero.

6. Además de las cortinas, deben desarrollarse varias plantaciones forestales con propósitos diversos: para miel de abejas, para leña, para alimentos (morango, jícaro, paste, tamarindo, etc.) y recreación. Estas áreas pueden generar ingresos a las comunidades aledañas.

7. Evitar la quema forestal, de rastrojos, pasto, basura y demás en el área del proyecto, a fin de no empeorar la degradación del suelo y las enfermedades respiratorias.

8. Fortalecer en el MINSA el sistema de vigilancia epidemiológica de las infecciones respiratorias agudas (IRAs) y crónicas, las dermatitis, conjuntivitis, diarrea y demás patologías vinculadas a la exposición del polvo en el área del proyecto.

9. Debe crearse desde el inicio una unidad permanente de supervisión y mantenimiento de las cortinas adscrita a una entidad gubernamental.

Afortunadamente el gobierno del Presidente Daniel Ortega está empeñado en resolver este problema con el mismo espíritu que lo hizo hace 36 años en el contexto del triunfo revolucionario. Por ello ha concertado con los productores, campesinos, alcaldías, ONG y sociedad civil un Programa (quinquenal) de Reducción de los Efectos de las Tormentas de Polvo en varios departamentos, de manera principal en León, Chinandega, Managua y Masaya.