Originario del municipio de Achuapa del departamento de León, Juan Ramón Osorio Pérez, de 58 años, aprendió a leer y escribir en la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA) en 1980, la cual fue impulsada por Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y sacó a miles de nicaragüenses del analfabetismo.

Hoy, después de 43 años, ese niño de 15 años y de origen campesino, que recibió con alegría y entusiasmo en la comunidad de Las Lajas la enseñanza de sus primeras letras, compartió con El 19 Digital, lo que significó ese momento y a partir de ahí, cómo vino a cambiar su vida, pues logró continuar sus estudios hasta graduarse como Licenciado en Ciencias de la Educación de la UNAN-León.

Después de desempeñarse como docente de Educación Primaria, Secundaria y Universitaria, ostentar un cargo en el CNU, desde 2018 es Vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades en la UNAN-León y también imparte clases en esta Alma Mater.

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Osorio relató que la casa donde vivía con sus padres y sus hermanos era la última de Las Lajas, comunidad que limita con el departamento de Estelí. Todos eran analfabetas y fue una gran alegría saber que iban a llegar los brigadistas, que en su mayoría eran jóvenes entre 13 y 17 años, a enseñarles a leer y escribir.

“Cuando comienza la Cruzada fue todo una algarabía, porque venían con esas lámparas Coleman, unas pizarritas que eran como de hule, tizas, aquellas cartillas del Amanecer del Pueblo, cuadernos, lápices, toda los instrumentos. Imagínese, que era alegría solo el hecho de ver que el brigadista estaba encendiendo la lamparita, era una alegría, porque nosotros nos alumbrábamos con candiles y pedazos de ocotes”, recordó.

Mencionó que él era uno de los más chavalos del grupo de adultos, donde estaban sus padres, dos hermanos, dos tíos y sus abuelos.

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“Y qué alegría cuando yo pude escribir mi nombre Juan Ramón Osorio, lo pude escribir gracias a la Cruzada Nacional de Alfabetización, gracias a la Revolución”, apuntó.

Luego de la Cruzada llegaron maestros cubanos y se hizo una escuela en su comunidad para dar clase de Educación Primaria y con ellos estuvo tres años con una formación acelerada hasta Quinto Grado. Sexto Grado lo culminó en la Escuela Adela Sorto de Achuapa, cuando tenía 20 años. Posteriormente, cumplió el Servicio Militar y a su regreso solicita una beca para estudiar en la Preparatoria de la UNAN León, culmina e ingresa a estudiar la Licenciatura en Ciencias de la Educación y Humanidades.

Pero no dispuesto a estancarse ahí, realiza tres cursos en Filosofía, Pedagogía y sobre Administración Escolar y Gestión Administrativa de la Educación. Además de la Maestría Didácticas Específicas de las Ciencias Sociales en la UNAN Managua mediante convenio con la Universidad de Barcelona, España y otros estudios en Diplomados.

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El protagonista expresó que esa relación establecida con los brigadistas en ese hecho histórico, el trabajar con ellos en el campo, el aprender a leer y escribir es como una luz puesta en el camino, porque a partir de entonces no dejó de estudiar.

“Es como el punto de partida para buscar el futuro, para mí la Cruzada fue como esa luz que pusieron en mi camino, pero, además como te abren la llave del cerebro para que puedas aprender todo de la realidad circundante”, afirmó Osorio.

“La alfabetización fue una luz que nos puso Sandino y Carlos Fonseca en el camino y nuestra Revolución la continuó y la hizo realidad, porque es la única manera que tiene el camino de reconocerse que sí tiene derechos, que tiene identidad, el darse cuenta que existe como ser humano y como ser social productivo, no como objeto de explotación, sino como un sujeto que puede construir su propio destino”, remarcó.

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Osorio Pérez también es escritor de poesía, cuentos, libros y fue ganador de un concurso centroamericano de poesía, “son logros personales, pero sin la sangre de los héroes y mártires nunca lo hubiera logrado, sin una Revolución nunca lo hubiera logrado. Yo sin Revolución a lo mejor ya me hubiera muerto del sol, de los riñones o del alcohol, del vicio. La Revolución para mí significa todo”, indicó.

Mencionó que algo importante de la Cruzada fue esa simbiosis que hubo entre el campo y la ciudad, “los muchachos que llegaron a alfabetizar aprendieron de nosotros y nosotros aprendimos a leer y escribir, un aprendizaje en dos direcciones que nos permite afianzar nuestra toma de conciencia, tanto del campesinado, entender que es partícipe de una Revolución y para el estudiantado de la ciudad entender que hay un campo que produce esa comida que viene a la ciudad”, apuntó.

Asimismo, destacó que la educación ha dado un salto cualitativo en general, solo en su municipio muchos de los alfabetizados hoy tienen hijos profesionales.

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