En víspera de la llegada del invierno, en el departamento de Chinandega los productores y productoras de granos básicos preparan sus parcelas y semillas de calidad que utilizarán para la siembra del Ciclo de Primera 2023.

Ricardo Cisneros, Técnico de la Oficina del INTA en Chinandega Sur, manifestó que los productores se encuentran en la preparación de suelo, iniciando con la limpieza del terreno para luego hacer la roturación, una vez que entre el periodo de las lluvias.

“Nosotros estamos promoviendo en los productores hacer fuerte a la siembra de Primera, porque según los pronósticos vamos a tener una mejor efectividad que la Postrera, donde vamos a tener un poco más presente lo que es el fenómeno del niño”, sostuvo Cisneros.

La productora Blanca Landeros, coordinadora del Banco de Semillas Volcán San Cristóbal y Presidenta de la Cooperativa Mujer Ejemplar en la comarca La Grecia del municipio de Chinandega, expresó que ellos trabajan propiamente con semillas criollas.

“En este banco el trabajo consiste en proteger la semilla criolla y también estamos reconstruyendo los suelos con abonos orgánicos y las prácticas agroecológicas con insecticidas naturales”, indicó Landeros.

Algo importante que toman en cuenta estos productores es que no remueven el suelo en verano, porque los remolinos de viento se llevan la tierra fértil, sino cuando caen las primeras lluvias.

En la preparación del suelo ahorita ya estamos haciendo algunas labores… ven que está el rastrojo, esto permite que los rayos del sol no den directo al suelo y eso permite una reconstrucción del mismo”, aseguró.

Semillas de calidad

Actualmente, trabajan con las variedades criollas de maíz blanco, negrito y amarillo. La productora explicó que en una manzana pueden sembrar 45 libras de maíz y cosechar de 45 a 50 quintales.

Además, las y los productores socios del banco trabajan en la identificación de semillas aptas para la siembra de Primera, tomando en cuenta lo siguiente: tamaño, color y calidad.

Estas semillas son facilitadas a los productores de la comarca y de otros municipios que se lo soliciten. El costo por libra es 20 córdobas el maíz negrito, 10 córdobas el maíz blanco y 12 córdobas el maíz amarillo.

Landeros manifestó que al trabajar con semillas criollas no pierden la identidad de lo heredado por sus ancestros, “y ahora nosotros, yo tengo ya 66 años y mis nietos y mis hijos tienen que trabajar esa semilla. Ahora les estamos enseñando diferente con abonos orgánicos y las prácticas agroecológicas, que es un lujo para las productoras y productores”, puntualizó la protagonista.

Asesoría técnica

Este trabajo lo vienen realizando con el acompañamiento técnico y asesorías del INTA para seguir fortaleciendo su labor en las fincas.

Los técnicos les brindan información acerca del ph de los suelos con el Mapa de nutrición, fertilización y mejora de rendimientos de los cultivos, que permite conocer qué rubros cultivar y dónde hacerlo y así elevar la productividad.

Otro productor que mostró la efectividad de usar bioinsumos en su finca Monteverde es don Juan Palacios, habitante de la comunidad El Trianón en el municipio de Posoltega.

Palacios resaltó el acompañamiento del INTA que ha tenido, lo que le ha permitido diversificar su parcela y cuenta con cultivos como arroz, plátanos, maíz, piña y otros.

“Me ha ayudado muchísimo en distintos aspectos, lo principal es el mejoramiento técnico en todos los cultivos. He aprendido a elaborar con ellos (técnicos del INTA) un sinnúmero de bioinsumos que antes jamás los había usado”, aseveró