El compañero Camilo Ernesto Mejía, un nicaragüense que ha residido en Estados Unidos y veterano de la guerra de Irak, dijo que vino a Nicaragua a cedularse y ejercer su derecho civil como nicaragüense.

"Y es parte de un proceso de retorno a mi país, quiero volver a Nicaragua y contribuir a nuestro país y a nuestra Revolución, pues con todo lo que yo soy, lo que seré en mi vida, mi orgullo más grande es ser nicaragüense y sandinista", expresó.

Mejía estuvo seis meses en la invasión de Estados Unidos a Irak, y después se rehusó a volver por objetar criterios de conciencia.

El activista Mejía manifestó que han pasado más de 30 años desde que se fue del país,casi 29 años de no pisar tierra nicaragüense, entonces, para mí este es un gran momento volver a mi país, reencontrarme con mis seres queridos, con los lugares del alma y estoy muy feliz, muy feliz de estar aquí”.

Hizo la remembranza que su trayectoria como activista social, como activista por la paz y anti guerra empieza en los Estados Unidos, cuando después de haberse enlistado en el ejército norteamericano, termina peleando en la guerra de Irak.

“Me di cuenta que fue una guerra criminal e inmoral y a raíz de ese momento, pues yo empecé a despertarme ante la injusticia que era esa guerra, pero además de eso, como estaba conectado con todas las demás injusticias, incluyendo, con lo que había pasado en Nicaragua, anteriormente a la Revolución y, después de eso con la guerra de la Contra. Entonces, lograr hacer esa conexión de lo que estaba pasando en Irak, con lo que había pasado aquí en Nicaragua y lo que continúa pasando, no, lo que es el imperialismo occidental, porque no solamente son los Estados Unidos”, reflexionó.

Hay que luchar para preservar los logro de la Revolución

El revolucionario Mejía expresó que todo lo que ha vivido ha sido una gran escuela, una escuela que fue madurando y tomando más conciencia cuando empezó a participar activamente en los movimientos por justicia social, en los Estados Unidos.

“Y empiezo a ver los logros que tenemos aquí en Nicaragua, me doy cuenta de que todo por lo que los activistas estamos luchando en los Estados Unidos, son logros que estamos defendiendo aquí, logros de la Revolución por los cuales estamos luchando para preservar aquí”, alentó.

Mejía agregó: “Ser sandinista para mí, es el corazón de mi activismo, es lo que me mantiene vivo, lo que me da esperanzas que pueda haber un cambio; nosotros hemos logrado vencer tantas adversidades y si nosotros lo pudimos hacer, yo sé que muchos otros pueblos hermanos lo van a poder hacer; y eso es un tesoro que yo cargo en mí, por ser nicaragüense y ser sandinista”, valoró.

El activista social recordó que cuando se fue de Nicaragua no había nada de infraestructura, pero hoy en día ver ese cambio infraestructural es increíble, gracias a los aportes de la Revolución.

“Pero al mismo tiempo el sentimiento de estar en casa es algo que no cambia realmente, o sea, el país de uno, es algo, no importa cuánto tiempo uno esté afuera, pueden ser cinco años, pueden ser 20, o en mi caso 30 años, y volver aquí y sentirme que estoy en mi hogar, es algo que no tiene precio, es algo que no voy a lograr sentir en ninguna otra parte del mundo”, meditó el compañero Camilo Mejía.