El Instituto Nacional de Cultura en coordinación con el Teatro Nacional Rubén Darío celebraron un concierto de la Orquesta Nacional en homenaje al maestro y artista plástico Arnoldo Guillén al cumplirse un año de tránsito a la inmortalidad.

El homenaje se realizó en el Salón de los Cristales con la presencia de la familia del maestro Arnoldo, artistas escultores, autoridades culturales de del país y amigos que conocieron muy de cerca al artista nacido en la Isla de Ometepe.

“Este homenaje es una forma de recordarlo y tenerlo presente porque Arnoldo no solamente fue un gran artista plástico, fue un gran revolucionario, un gran ser humano y a nosotros a los artistas plásticos siempre estuvo tendiéndonos las manos a las generaciones más jóvenes, fue un maestro y educador artístico y su obra contundente habla por sí mismo”, destacó el arquitecto Luis Morales, director del Instituto Nacional de Cultura.

Recordó que el maestro Arnoldo Guillén fue una gran artista de las artes, logrando obtener grandes premios nacionales e internacionales. Indicó que el artista siempre va a estar presente en los triunfos de la Revolución Popular Sandinista.

"Hace un año el maestro Arnoldo Guillén pasó a otro plano de vida y hoy en coordinación con su familia, sus hijos, estamos ofreciendo y recordándolo con este homenaje con un concierto de la Orquesta Nacional. El maestro ha dejado un gran legado en su obra como uno de los grandes pintores", dijo el director del Teatro Rubén Darío, Ramón Rodríguez.

“Nos sentimos honrados porque el Gobierno de Nicaragua, el Comandante Daniel y la Compañera Rosario dispusieron hacer este homenaje por el primer año del paso a otro plano de vida de mi padre y hemos dispuesto con mis amigos y este clan de artistas rendirle homenaje”, resaltó Milton Guillén, hijo del homenajeado.

En este homenaje participó la Comandante Doris Tijerino, actual diputada al Parlamento Centroamericano, quien destacó a Arnoldo Guillén como un gran artista, pero sobre todo como un gran revolucionario y defensor de la soberanía de Nicaragua.

“Para algunos la obra de Arnoldo son sus esculturas, sus pinturas, sus murales, pero me siento obligada a decir que la obra más grande de Arnoldo Guillén es la familia que forjó, porque solo un ser de la calidad de Arnoldo, de su integridad, lealtad a los principios que lo movieron desde joven podía dar como resultado la familia que tiene, creo que esa es la mejor obra, la mejor herencia que nos ha dado Arnoldo y que debemos tener siempre presente”, finalizó Tijerino.